Arthur:
"Lo ayudo a ponerse de pie y los míos pierden equilibrio, termino sujetándolo de ambas manos y ambos nos miramos.
—¿Estas bien?—Noto ligera preocupación.
—Lo estoy.—Miro nuestras manos y ambos nos soltamos.—Debería irme dormir y cambiar esta ropa.
—Hare lo mismo.
Da un paso lejos de mi, pero de pronto la estoy deteniendo. Sus ojos azules se encuentran con los míos y su mirada baja a mi agarre en su muñeca, el cual aprieto más.
—¿Arthur?
—No.
Sus ojos se abren demasiado y doy un paso hacia ella con la mirada prendida en sus labios."
Abro los ojos de golpe, sintiendo el sudor acaparando todo mi desde mi frente hasta mi tórax, observo extrañado el techo y me seco la frente tomando asiento sobre la cama.
Escucho pasos afuera y de pronto se asoma August extrañado.
—¿Pesadilla, papá?—Me pregunta mi hijo y no se que responder.
(***)
No solo debo lidiar con haber soñada con ella, sino que ahora esta frente a mi impidiendo que tenga paz mientras elaboro el desayuno.
—¿Tengo algo en el rostro o por qué no dejas de verme?—Mi reprende Brie tomándose demasiadas confianzas y pareciendo una niña berrinchuda, lo dejo pasar pensando que el motivo de su carácter es el telefono que lleva en la mano y que aun tiene esperanzas de que encienda.
¿Tan malo le resulta estar "atrapada" aqui?
Al no tener respuesta regresa como si nada su atención al móvil, en otro momento hubiera criticado su carácter pero sigo confuso por el sueño de anoche.
Richard carraspea a mi lado.
—¿Demasiada distracción durante el desayuno?
Frunzo el ceño.
—¿Dormiste bien o algo no te dejo dormir?—Mira a Brie.
—¿Quién podría dormir teniendo una extraña aqui?
Richard rueda los ojos, Brie me ha escuchado y mi hijo llega a interrumpirnos, mientras juega con el perro.
—Déjame intentarlo.—Pide ella y se marcha a jugar con el perro mientras junto a August tiran la pelota.
Me quedo a solas con Richard.
—Sonaste a todo menos un adulto, ahora se que algo pasa.
—Esto es culpa tuya.
—¿Mia?
—Por meterme ideas extrañas inconscientemente.
—No me culpes por notarlo antes que tú.
—¿Notar que?
Se encoge de hombros.
(***)
Llevo la comida del perro en su plato buscando a August y Brie, y mientras lo hago me doy cuenta que he bajado mis preocupaciones en cuanto a su presencia aqui y junto a mi hijo.
O solo estoy agradecido.
Los encuentro en el salón principal sentados junto al perro, quien los abandona en cuanto me ve con su comida, le sirvo y le acaricio la cabeza brevemente.
Mi mirada encuentra la de Brie, a quien le ofrezco la mano para que se ponga de pie, su tacto me vuelve a tocar como esa noche tormentosa y mi mirada encuentra la suya en lo que parecen varios minutos al ponerse de pie.
La detallo sin darme cuenta, mientras ignoro escuchar a mi hijo.
Ella se suelta de mi.—¿Un problema nuevo conmigo? Para que sepas solo intento solucionar esto.
—Ya dalo por perdido.—Observo su móvil.
—No puedo hacer eso.
—¿Es tan importante?
Tal vez espera una llamada o tiene algún contacto importante, amigos, padres...trabajo ¿Un novio?
Me recuerdo que ahora mismo no más de ella que el echo de que termino en mi resort, que es rubia, una intrusa y extremadamente curiosa.
—Es mi vida.
Frunzo el ceño.
—Literalmente, mis contactos y mi trabajo esta aqui. Necesito recuperarlo.
—¿Y no hay otra mane...
—Si la hay, pero los necesito ahora y...
—Estoy seguro que la tormenta acabara pronto, hay señal en el pueblo.
Sus ojos se abren.
—Llevo una semana aqui.
—Si, pronto se ira y tu tambien.
—Entonces solo debo esperar.
—Asi es.
—Pronto te libraras de mi.—Medio rie.
—Estoy encantado de que suceda.—Lo digo con seriedad y su sonrisa se borra.
¿Deberia sentirme bien diciendo eso? Pues no fue asi.
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Tormenta en Noruega
RomanceCansada de su vida de estrellato, la golfista Brie Leopold decide tomar un vuelo de vacaciones a Noruega antes de su competencia final en Alemania. Sus planes son simples o parecen simples ... y lo son hasta que por una equivocación termina tomando...
