14

525 46 7
                                        

Arthur:

—No veo a la nueva inquilina ¿Hiciste algo mal?—Richard me interrumpe en el sótano.—Parece que ya arreglaste o buscas algo con que distraerte.

—Estas siendo intolerable estos dias, viejo.

Suelta una carcajada.

—¿Viejo? Me veo con estupenda salud.

—Lo siento, no pretendía ofender.

Vuelve a reir.

—¿Me contaras que paso? He vivido más que tú, te puedo aconsejar.

—Solo di que me quieres sacar..

—Estoy en lo correcto entonces.

Sonrio.

—Son ideas tuyas, busque ser amable y no funciono.

—¿Exactamente que hiciste?

Le cuento todo y recibo un regaño.



(***)



—¿En tu mentalidad de años dices que la quiero echar?—Inquiero y el asiente.—Es lo que quiero desde que llego.

—¿Seguro?

—Deja de poner ideas tontas en mi cabeza, Richard.

—Yo planto la semilla, tu la haces florecer, aunque  ahora mismo hacia el lado incorrecto.

Trago duro.—No quise ofenderla. No buscaba eso.. al inicio tal vez buscaba que se marche, sigo queriendo lo mismo, pero hizo una pregunta y respondi. 

El me mira en silencio.

—La tormenta acabara pronto, es todo. Mi vida sigue aqui y ella debe regresar con su familia, su novio...

—¿Tiene novio?

—¿Y yo que se?

—Tu lo mencionaste.

Mierda.

—Eso no me incumbe, lo que me incumbe es que desde que llego, quiero que se vaya y ella tambien quiere lo mismo.

—Ella si, pero no estoy seguro que tu quieras lo mismo.... ahora.

—Tontearías. 

Me alejo de el.

—Solo una última cosa, Arthur.

Me vuelvo en su dirección.

—No lastimes a alguien solo por no poder interpretar como te sientes acerca de esa persona.



Brie:

La puerta de la habitación que ocupo se abre y dejo de doblar mi ropa en la valija para volverme hacia la persona detrás de mi y resulta ser Arthur.

—Hola, solo junto lo que pudiste rescatar para tener listo todo cuando la tormenta acabe.

Me vuelvo hacia el.

—No tienes que hacer eso ahora.

—¿Mejor si lo tengo listo desde ahora, no? Sera menos trabajoso y mucho mejor para ambos.

—Mi intención no fue.—Para, como si no supiera que decir.

Lo miro extrañada.

—¿Qué?—Inquiero.—¿Ya no soy una extraña invasora aqui?

—¿Preguntas si te tolero más?

Alzo las cejas.

—Supongo que me adelante a sobre pensar tener una opinión sobre ti.

No creo lo que escucho.

—¿Tu opinión sobre mi ha cambiado?

—Un poco.

—Un poco.—Repito y sonrio. 

—¿Qué te pone feliz?

—No realmente.

—¿No estas feliz?

—No lo se, ahora mismo me siento confundida.

El calla y yo decido adelantarme, pero el...

—No te estoy echando.

Como nunca lo veo más serio y me sorprende por un instante, paso saliva con pezades y formo una leve sonrisa en mis labios, tal vez por ser mis últimos dias aqui no sea volver esto más complicado.

Bien, tampoco quiero eso.

De todos modos ya me voy.

—Entonces que ya que no sean intentos.

El me mira extrañado.

—¿Ya me toleras, no?

Sus labios se separan.

—Desde ahora si llevemos nos bien, Arthur.—Ofrezco un apretón de manos y el se queda observando mi mano extendida, para luego apretarla fuerte.

Parece que es en serio esta vez.



Nos leemos.

>>Yiemir.

Tormenta en NoruegaWhere stories live. Discover now