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Arthur:

Me acerco al viejo y le entrego su taza con chocolate, Richad se sigue asomando por la ventana,  tirando un poco de las cortinas y tengo que tocarle el hombro para que me note.

—Gracias.—Acepta la taza y asiento, mientras yo bebo de la mía.

—Esta algo caliente.

Se la bebe.

—La tormenta esta bajando.—Vuelve a asomarse por la ventana.

—¿Y?—Observo a mi hijo, quien juega cartas con Brie en la alfombra, mientras el perro duerme con la panza arriba. 

—Solo decia.—Se burla y camina hacia ellos.—¿Me puedo unir?

El más feliz es August.




(***)


—Y volvi a ganar.—Estalla de felicidad mi hijo.

—O tienes mucha suerte o ya estoy muy viejo.—Se justifica el viejo.

—O  August tiene más habilidad.—Le comenta Brie riendo.

—Tambien perdiste.

—Tiene habilidad.—Señala a mi hijo.

—¿Jugamos otra?—Brinca August, no lo veia asi de tan sociable desde. 

Me trago mis pensamientos y continuo observándolos. Brie, revuelve las cartas y se detiene cuando Richard le hace una pregunta.

—¿A que te dedicas, Brie? Claro antes de estar atrapada en este hoyo con nosotros.—Me observa y frunzo el ceño.

—Soy deportista.—Comenta ella, aunq no entra en detalles, pero nadie puede callar al viejo.

—¿Qué más?

—Richard, no seas tan entrometido.—La voz de Madeleyne se escucha a la entrada del pasillo.—Hola, cariño.—Me saluda.

—No lo soy.—Se queja Richard.

—Eso soy.—Interrumpe Brie. 

—¿Y...? ¿Eso te da de comer?

—Por dios, Richard.—Vuelve a soltar Madeleyne.—Cariño, no hace falta que respondas.—Ahora se dirige a ella.

Suspiro.

—Es golfista.—Las palabras brotan de mi boca dejando claro que le preste atención la primera vez que se presento,  los tres me miran y encojo los hombros. Tomo un respiro y vuelvo a decirlo.—Profesional por lo que escuche.

Un "Ohh" en coro rodea la habitación, Sofia y su esposo llegan a oír mi respuesta tambien.

—Sabia que eras famosa.—Menciona August con una sonrisa.

Ella no sabe que decir y por un momento me mira.

—Tenemos una celebridad con nosotros. 



Brie:

—Para su celebridad.

Ruedo los ojos, mientras recibo colchas nuevas y noto que hay más.

—Esta haciendo más frio.—Arthur termina con mi duda.—Mira, no quise decirlo si es que... —Hace una pausa.—Si tratabas de ocultarlo.

—¿Por qué lo ocultaría si te lo dije? —Suspiro.—Aunque si esperaba venir aqui y olvidarme lo que soy "Alla"

—¿La fama tan mala es?

—Lo es cuando no sabes manejarlo. Necesitaba vacaciones.

—Y que vacaciones.

—Aqui estamos.

Hay un silencio incomodo, luego el camina hacia la ventana cubierta, por donde se asoma.

—Ya no queda nada.

—¿Cómo?

Se vuelve hacia mi.

—Te sugiero que recojas tus cosas, mañana será buen día.

—¿Cómo lo...

—Lo se.—Me interrumpe. 

—Entonces mañana me voy.

—Asi parece. 



(***)




—Papá dice que te iras ¿Es cierto?—Estaba a punto de dormirme, cuando lo escucho.

Me siento sobre la cama juntando las piernas y sobo mis ojos para verlo con más claridad.

—August.. Ven aqui.—Le extiendo la mano y el se acerca.—Tengo que irme.

Sus ojos se ven triste.

A esto se referia su padre cuando...

—Debo regresar.

—¿A jugar golf?

Sonrio.—Si y porque mucha gente cuenta conmigo.

Baja la cabeza.

—Te visita...—Me interrumpo yo misma.—¿Sabes? Mejor, podría invitarlos a uno de mis juegos.

—¿En serio?

—Si.

—Eso me gustaría.—Vuelve a ponerse triste.—No me gustan las despedidas.

—A mi tampoco.—Respiro profundo.—Eres un buen niño, no dejes de ayudar a tu papá.

El asiente y le acaricio la cabeza.

—Brie.

—¿Si?

—Gracias por ser mi amiga por unos dias.

—No hay porque.

—Y Brie..

Alzo las cejas.

—Mentí.

—¿Sobre que?

—Si extraño a mamá.... a veces. Y me pongo triste.

No creo que deba contarme esto, pero... permito que continue.

—No le digas a papá.

Alzo mi dedo y sonrio.

—Promesa.

El hace lo mismo.—Promesa.








Tormenta en NoruegaWhere stories live. Discover now