Se supone que debíamos encontrarnos con Nora en un pequeño restaurante japonés situado a sólo cuadras de nuestro hotel,
pero me siento completamente mal por mentirle a Jungkook sobre esta noche.
—Inventare una reunión de negocios conmigo —Nam me aseguró cuando nos encontramos en el gimnasio esta mañana
—. Le diré que tú y Tae se encuentran paseando y que Yoongi los recogerá después de la cena para que Kook pueda tratar sus finanzas mensuales conmigo.
Asiento en satisfacción, pero confieso que no estoy muy emocionado al respecto. En absoluto. Estoy mareado y nervioso por la tarde, pero aún
así, permito que una profunda y secreta parte de mí disfrute la forma que Kook me observa desde el ring de boxeo mientras lo saludo con la mano desde la puerta del gimnasio y señalo a Tae, que está a mi lado en toda su gloria, en un mini short con sus largas piernas expuestas.
—Voy a salir con Tae—le digo a Kook, moviendo los labios.
Él tira de su casco de boxeo para darme una sonrisa y un rápido
asentimiento, sus ojos brillan como lo hacen cuando me ve, y sólo la mano
de Tae en mi codo parece evitar que yo salte hasta el ring y bese sus
hermosos hoyuelos.
Arriba, me visto con ropa sencilla y cómoda, una camisa con botones
y pantalones negros formales.
—Todavía no entiendo porque no quieres que Kook sepa sobre
esto —dice Tae mientras Yoongi nos conduce al restaurante.
—Porque Jungkook tiene algunas tendencias alfa.
—Lo cual es sexy, según sé.
—Tae, esta no es una película. No quiero que él sea incapaz de
concentrarse o meterse en problemas por mi culpa.
Tae resopla.
—Le quitas todo el romance a tu relación, Jimin.
Me quejo y luego golpeo mi frente contra la ventana con exasperación total.
—Tae, ya me siento mal. Por favor. La gente que hace lo que él hace para ganarse la vida son consideradas armas letales.
Legalmente no pueden pelear fuera del ring, ¿entiendes?
—Sí. El Por qué un Alfa como el no puede luchar con los puños en la calle mientras que otros andan por ahí portando ilegalmente armas está
más allá de mí. Creo que debería quejarme con el senador.
—Muy bien, dejaremos lo de la carta al Congreso para después, ya llegamos.
Tae mira a Yoongi mientras abre la puerta de atrás, y él lo mira cuando sale. No tengo ni idea de lo que pasa entre ellos. Tae es generalmente dulce con todos, y Yoongi suele ser amable. Pero esto es extraño.
—Gracias, Yoongi, enseguida vuelvo —le digo.
—Claro que lo harás, voy contigo.
—No lo necesitamos —dice Tae, mirándolo con superioridad,
levantando la nariz
—. Mini y yo hemos estado excelentemente durante veinticuatro años sin tu ayuda.
—Lo hago por Jungkook, no por ti —dice Yoongi secamente.
Por suerte, la disputa termina cuando entramos al restaurante.
Me sumerjo en la tranquilidad del ambiente, barriendo el lugar con
mi mirada, viendo que las paredes de pintura verde tienen un surtido de
pescados crudos enmarcados en platos, y entonces mis ojos se deslizan por docenas de mesas de madera negra advirtiendo que todas se
encuentran vacías a excepción de una.
Para mi sorpresa, las únicas personas aquí, aparte de nosotros tres, de pie junto a la puerta, es un japonés con mirada preocupada observarnos desde detrás de la barra de sushi. Nora sentada rígidamente en una pequeña mesa redonda en el rincón más alejado, tres hombres altos y fornidos que reconocí como los mismos matones que tuve el placer
de golpear en el cráneo en el club, y, por supuesto, el gran y malvado
Scorpion quien ahora avanza hacia nosotros como si fuera el maldito
anfitrión de la noche.
No sé si él tiró algunos hilos entre los encargados del restaurante, o si desocupó las instalaciones mediante intimidación o por muchos Benjamín Franklin, pero ¿quién en su sano juicio querría cenar con tipos
como estos?
Bueno. Aparentemente, mi hermana sí.
Nora fue siempre la romántica de nosotros, siempre con ganas de
“rescatar” a un gato, perro, rata… o un chico. Nunca me creí el estofado de romanticismo que ella parecía tan decidida a probar, hasta que conocí a Jungkook, por supuesto.
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REAL
Hayran KurguUn boxeador caído. Un hombre con un sueño roto. Una competencia... Él hace que olvide mi nombre. Una noche fue suficiente y olvidé todo excepto al sexy boxeador que hace que mi mente y cuerpo arda en llamas de deseo. Jungkook Jeon es el hombre más...
