Nam me quiere fuera de bastidores. Y también el Entrenador y Yoongi.
—Él tiene que estar concentrado, ve a buscar tu asiento, lo distraes —dice Nam, y aunque entre los hombres del equipo es el que considero más amable, hoy parece bastante frustrado. Quizás es porque cumple treinta y dos años y prefiere estar en otro sitio
—. Toma. Agarra este boleto y ve a conocer a los otros Omegas que están de nuestro lado.
Son buena gente y están aquí para apoyarnos. Luego nos iremos de fiesta.
Minutos después, descubro a los otros Omegas que parecen aspirantes a modelos y al tipo de Omegas que caminan en trajes de baño sexys precisamente en este tipo de eventos. Pero sus sonrisas mientras me dirijo hacia ellos son auténticas y no puedo evitar sino percatarme de cómo sus miradas analizan mi figura con una mirada de aprobación. Estoy orgulloso de mi cuerpo, curvilíneo, siempre me han alagado por mi culo así que me siento en confianza cuando me dirijo a ellos.
—Hola. Soy Nate. Este es Daniel —dice el pelirrojo que bailó encima de la mesa de café de Jungkook hace unos días y luego señala al rubio como Daniel.
—Hola. Soy Jimin.
—¡Oh! Eres el chico que fue a la habitación la otra noche —dice
Nate.
—Yo no fui a ninguna parte —digo, ofendido por el hecho de que
supieran que había ido. ¿Yoongi les contó que yo toqué la puerta?
Qué vergüenza.
Nate se inclina y susurra en mi oído:
—Creo que Kook quiere follarte.
Sintiendo el aire siento sacado de mis pulmones, me acomodo en mi asiento y luego el otro chico, Daniel, también se inclina a mí.
—En serio, Kook quiere follarte. Se puso tan grosero cuando viniste
a la habitación y hablaste con Yoongi. Yo estaba en su regazo y al escuchar
tu voz se encendió. Se levantó con toda su fuerza.
—¡Demasiada información!¡En serio! —gimo, sacudiendo la cabeza con una risa nerviosa. Estoy completamente rojo ahora, luchando con mil y una emociones a la vez.
—Yo incluso me ofrecí a encargarme de su problema —agrega Daniel
—. Pero él simplemente me mando a volar, dijo que estaba bien y se fue. Se despidió de sus amigos, luego se fue a su habitación y se encerró.
Nam quiere asegurarse de que no vuelva a suceder esta noche.
Bajo la mirada a mis rodillas y un abrumador sentimiento de posesividad que yo ni siquiera sabía que pudiera experimentar revolotea a través de mí.
—¿Por qué tiene que echar un polvo todas las noches? —Les pregunto, incapaz de ocultar mí disgusto.
—¿Es una broma? Es Jungkook. Esta acostumbrado a echar muchos
polvos. A diario.
Me mofo, agito la mano y me vuelvo para mirar el vacío cuadrilátero,
sin querer pensar en lo acostumbrado que Jungkook está a eso, pero una
representación visual de su hermoso cuerpo entrelazado con cualquier
otra persona hace que mi estómago se apriete incómodamente, si hubiera
comido algo recientemente estaría en peligro de perderlo.
Diez minutos después, oigo su nombre saliendo de los altavoces:
—Y ahoooora, damas y caballeros, digan hola al único, el genuino,
Jungkook Jeon, ¡RIPPPPPTIDEEEEEE!
Una corriente de sensaciones se dispara a través de mi cuerpo cuando él sale trotando y al instante siento el calor líquido que brota en mi ropa interior. Dios, odio las veces que durante el día le miro y quiero hacerlo mío. Quiero tocarlo, conocerlo.
Se sube al ring con ese traje brillante que contrasta totalmente con su absoluta masculinidad. Cuando se descubre a la multitud todo el
mundo grita. Cuando lo hace mi corazón mientras lo devoro como si
necesitara mi dosis. Hoy su pelo oscuro está perfecto y descuidadamente peinado, con esos músculos bronceados flexionándose mientras extiende los brazos y hace su pequeño giro. Y aquí estoy yo, mi aliento atrapado entre mis pulmones y mis labios mientras él se da la vuelta y explora la multitud.
En cuanto me ve, sus ojos cobran vida, tan vivos como me siento
yo cuando me sonríe. Me sostiene la mirada mientras esos hoyuelos
destellan y juro que me mira de una manera que me hace sentir como si
yo fuera el único aquí. Cada vez que sube al el ring, él se mete en el papel. Y sus ojos... sólo me toman. Sé que no es cierto. Sé que estoy viendo sólo lo que yo quiero ver.
Pero por un segundo, sólo quiero sentarme en esta estúpida silla y
creer que hay este tipo de magia entre dos personas y puedo ser alguien
preciado para este hombre atractivo, rudo, primitivo, que es tan fuerte,
misterioso y juguetón para mí, que me despierta un sentimiento como
nada en mi vida lo ha hecho antes.
No puedo dejar de pensar en las chicos que Nam y Yoongi le han traído y eso es todo lo que puedo pensar cuando lo veo con su primer oponente, no sólo deleitándome a mí, sino a cientos de otras mujeres y omegas con el poder y la gracia de su cuerpo perfectamente formado.
ESTÁS LEYENDO
REAL
FanficUn boxeador caído. Un hombre con un sueño roto. Una competencia... Él hace que olvide mi nombre. Una noche fue suficiente y olvidé todo excepto al sexy boxeador que hace que mi mente y cuerpo arda en llamas de deseo. Jungkook Jeon es el hombre más...
