Kanako sentía que estaba viviendo lo mismo una y otra vez.
Frente a ella, Aina y Nao estaban completamente absortas la una en la otra. Aina sonreía con dulzura mientras le sostenía la mano a su novia. Nao, por su parte, le susurraba algo en voz baja, lo suficiente como para que Kanako no pudiera escucharlo. Y, honestamente, ni siquiera quería saber qué se decían.
Kanako dejó escapar un suspiro y apoyó la cabeza en una mano. Últimamente tenía la sensación de que alguien (Aina) se estaba comportando más melosa de lo habitual, a propósito. No es que Kanako se molestara de la nada, es que antes ellas no eran tan... Tan así. Al menos antes volteaban a hablarle.
—Podrían al menos fingir que sigo aquí —dijo con su tono despreocupado habitual. Se sentía algo apartada del grupo y que Furirin contestara sus mensajes con menos frecuencia no le ayudaba.
Aina apenas se dignó a mirarla y solo soltó un "Mmh" vago mientras Nao le acariciaba la mejilla con el pulgar.
Kanako rodó los ojos y tomó su bandeja. Definitivamente debía plantearse hacer nuevas amistades para pasar el rato sin ser violinista.
—Bueno, ya que estoy claramente de sobra, las dejo con su telenovela.
Aina rio suavemente y, sin soltar la mano de Nao, miró de reojo a Kanako con diversión.
—Ya habíamos hablado de esto, deja de andar de envidiosita.
—No es envidia, es fastidio.
—Claro, claro.
Kanako no tenía paciencia para seguir escuchando cómo Aina defendía su empalagosa relación. Se puso de pie con su bandeja y se alejó de la mesa sin despedirse.
Buscó algo más interesante con la mirada y entonces la vio.
Arisa estaba sentada sola junto a una de las ventanas, escribiendo en su cuaderno celeste con total concentración.
Kanako entrecerró los ojos.
Ese cuaderno otra vez.
Siempre la veía con él, escribiendo de forma casi obsesiva. Había notado su manía desde hacía un tiempo, pero nunca se había molestado en preguntar. Hasta ahora.
Sonrió para sí y, sin pensarlo mucho, se acercó con su energía habitual. Se sentó en la silla frente a Arisa sin siquiera pedir permiso.
—¿Qué tanto escribes, Arisa?
Arisa dio un suspiro pesado y, en un movimiento rápido, cerró su cuaderno y lo escondió debajo de la mesa.
—¡Nada! —exclamó inmediatamente, su tono más alto de lo normal.
Kanako arqueó una ceja.
—Nada, ¿eh? —apoyó un codo en la mesa y le sonrió con picardía—. Pues ese “nada” te tiene bien ocupada.
Arisa apartó la mirada y apretó el cuaderno contra su regazo.
—No pregunte.
Kanako ladeó la cabeza, ahora más interesada.
—Sí pregunto. ¿Es un diario? ¿Historias secretas? ¿Poemas de amor?
—¡No!
Kanako la miró fijamente, analizando su reacción. Arisa estaba roja hasta las orejas y parecía que en cualquier momento saldría huyendo.
—Solo dime un poquito —insistió—. Solo una pista.
Arisa negó con la cabeza e hizo un puchero tan tierno que activó algo en Kanako, debía seguir molestándola.
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HidE and SeeK
FanfictionArisa Komiya era una estudiante ejemplar y tranquila que se escondía tras un seudónimo para decir cualquier cosa en las redes. Se ve atrapada en una situación incómoda con dos usuarios que terminan destapando su identidad real por un breve momento. ...
