—No lo entiendes, Furirin, en serio me están ignorando —se quejó Kanako mientras su personaje en el juego esquivaba balas con una agilidad de película.
—Entendido, entonces quieres buscarte otra mejor amiga y reemplazarme —exclamó Furirin con un aire dramático.
Kanako casi la toma en serio de no ser porque por un momento su voz se escuchó robotica por alguna falla en la señal de la llamada. Rodó los ojos y sonrió, daba igual pues sabía que Furirin no lo decía de verdad.
—No es eso, boba. Solo que últimamente Aina y Nao están en su propio mundo y apenas me hablan. No sé si están de luna de miel después de un año de relación o algo así.
—Hmmm… interesante —respondió Furirin en tono de detective—. Tal vez te están gastando una broma porque es divertido verte frustrada con esos cachetes de bebé. —Kanako no podía verla, pero estaba segura que Furirin estaba inflado sus mejillas, como siempre hacía para burlarse de ella.
—Sí, claro —bufó Kanako, pero su expresión se suavizó—. En realidad, solo quiero hacer nuevas amigas. Es raro, pero siento que necesito más personas con quienes pasar el tiempo.
—Bueno, podrías pasar más tiempo con Arisa, ¿no?
Kanako hizo una mueca.
—Arisa es... Arisa. Quiero ser más cercana a ella, pero no es alguien con quien pueda estar todo el tiempo. Es un poco… reservada.
—Entiendo, entiendo. Entonces, ¿qué tal alguien de tu salón de clase? Quizás haya una chica agradable con la que aún no te has dado la oportunidad de hablar.
Kanako consideró la idea. No era mala.
—Podría intentarlo. Mañana veré qué encuentro.
—¡Esa es la actitud! Pero no me reemplaces, ¿eh?
Kanako soltó una carcajada.
—Eres una dramática.
—Así me amas.
—Tsk. Buenas noches, Furirin.
—Buenas noches, futura ex-mejor amiga.
Kanako cortó la llamada con una sonrisa, ciertamente hablar con Furirin siempre la reconfortaba.
Al día siguiente, Kanako caminó a la escuela con un ánimo inusualmente alto. ¿Por qué no? Había decidido ampliar su "red de contactos" y, por alguna razón, la idea le parecía emocionante.
Cuando llegó a su salón, echó un vistazo alrededor. No era como si hubiera desconocidos aquí, después de todo, había pasado varios años estudiando con estas personas. Pero también era cierto que había muchas con quienes nunca había hablado demasiado o ni recordaba sus nombres.
Fue entonces cuando notó a un grupo de chicas charlando juntas. Las conocía de vista e incluso recordaba haber estado en grupos de trabajo con ellas antes, pero nunca se había acercado demasiado.
"Ellas podrían ser", pensó, pues recordaba perfectamente sus nombres.
Anju Inami, Shuka Saito y Aika Kobayashi.
Sin pensarlo demasiado, Kanako se acercó con naturalidad.
—¡Buenos días!
Las tres la miraron con cierta sorpresa, pero enseguida la recibieron con una sonrisa.
—¡Ah, Kanako! Buenos días —saludó Anju, la primera en reaccionar.
—Hola, ¿qué te trae por aquí? —preguntó Shuka, ladeando la cabeza con curiosidad y luciendo una sonrisa brillante.
—Es que soy un espíritu libre, ¿saben? Hoy aquí, mañana allá… —respondió Kanako con un aire obviamente fingido de despreocupación, lo que provocó algunas risas por la excelente actuación.
Aika, sin embargo, no dijo mucho. Parecía tímida, como si no estuviera del todo segura de cómo interactuar con ella. Kanako lo notó de reojo mientras sacaba su celular para ver la hora.
Fue entonces cuando Aika se inclinó un poco, fijándose en la carcasa del teléfono. Sus ojos se iluminaron.
—¿Es… J-Hope?
Kanako parpadeó.
—¿Eh? Oh, sí —dijo, girando el celular para mostrar la imagen con más claridad.
Aika sonrió de inmediato, dejando de lado toda su timidez.
—¿Te gusta BTS?
—Sí, desde hace años. ¿A ti también?
—¡Sí! —exclamó Aika con entusiasmo—. ¿Quién es tu bias?
Kanako sonrió ampliamente por el descubrimiento, a la pequeña Aika también le gustaba BTS.
—Hobi, claramente. —respondió, volviendo a enseñarle el forro de su celular.
—Una buena elección —Aika parecía aún más emocionada—. Eres de las mías —agregó, ofreciendo un apretón de manos a Kanako que sin dudas fue correspondido.
La conversación fluyó de manera natural, y en cuestión de minutos, Kanako y Aika ya estaban intercambiando sus canciones favoritas, discutiendo coreografías y recordando momentos icónicos del grupo.
Shuka y Anju se miraron entre sí, divertidas por la nueva conexión que acababa de formarse.
Durante la clase, Kanako se sintió cómoda en su nuevo grupo. Sin embargo, no pudo evitar desviar la mirada hacia Arisa de vez en cuando.
"¿Qué demonios escribirá en ese cuaderno?", pensaba cada tanto.
Era algo que había intentado saber por semanas, pero hoy se daría un descanso de sus investigaciones. Era el día de socializar y no iba a desaprovechar las charlas tan fluidas con la pequeña pelinegra que si bien, no acababa de conocer, acababan de encajar a la perfección.
Cuando llegó la hora del descanso, Kanako se mantuvo pegada a su nuevo grupo. Comieron juntas, charlaron de sus vidas y se rieron de cosas sin sentido. Aika resultó ser especialmente divertida, algo que no habría imaginado antes, pues solía mostrarse bastante tímida.
—¿Te gusta el remix de ON? —preguntó Aika, con una sonrisita burlona, mientras las cuatro caminaban hacia la salida de la cafetería.
—El diablo, qué difícil me la pusiste. No voy a comentar —respondió Kanako fingiendo arcadas como si fuera a vomitar en cualquier momento.
La castaña sintió que podría acostumbrarse a estas chicas.
Estaba tan entretenida que no notó que, a la distancia, Aina la observaba como si tuviera un cartel de "lavo algodones de azúcar" pegado en su espalda.
Nao, que estaba a su lado, alzó una ceja.
—¿Desde cuándo Kanako se junta con ellas?
Aina bebió un sorbo de cajita de jugo como si fuera un vino de primera y sonrió de lado.
—Las cosas se pondrán interesantes.
Nao frunció el ceño, no del todo convencida y ciertamente confundida por el repentino aire misterioso de su novia.
—¿Por qué lo dices?
Aina, sin responder de inmediato, desvió la mirada sutilmente hacia una persona que parecía que en cualquier momento se abalanzaria sobre alguien del grupito donde estaba Kanako.
Rikako Aida.
Nao la siguió con la mirada y notó la expresión en el rostro de Rikako. No era una cara de enfado, ni de sorpresa… pero había algo en sus ojos, como si le incomodara lo que estaba viendo.
—Oh —susurró Nao—. Ya veo.
Aina se limitó a sonreír con calma.
Mientras tanto, Kanako, ajena a todo, continuaba riendo con Aika, Shuka y Anju, disfrutando de su día sin notar las miradas sobre ella.
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HidE and SeeK
FanfictionArisa Komiya era una estudiante ejemplar y tranquila que se escondía tras un seudónimo para decir cualquier cosa en las redes. Se ve atrapada en una situación incómoda con dos usuarios que terminan destapando su identidad real por un breve momento. ...
