Capítulo 63 | Bajar la dosis

949 58 12
                                        

Adam.

El síndrome del nido vacío es real y no me gusta nada. Dakota ya no me necesita, ahora tiene a sus novios y yo ya no soy su salvavidas. Yo sabía que terminaría pasando porque, claro, no todo el tiempo iba a necesitar de mí.

La sensación es fea, pero nada que no pase.

Respiro recordando su felicidad y que siempre será mi amiga. Dakota está sana y salva ahora.

Hiciste un buen trabajo Adam.

¿Ahora que? Podría volver a mi departamento, pero también tuvo daños por el secuestro y lo están arreglando.

Liam me trajo al Ritz para que descansará, pero estoy inquieto. Sé que estamos acá porque Dakota también se está quedando acá, pero no quiero ir a incordiar. Además Liam no me deja ni salir de la habitación.

En la madrugada me escapé por un poco de aire, solo necesitaba caminar un poco, pero lo que encontré me dejó en shock.

Alicia y George, eso si que es toda una sorpresa y no puedo esperar para contárselo a mi mejor amiga.

Joder, es que ella mi confidente.

- Adam vi unos masajes para relajar tus músculos. - llega Liam y levantó la vista para verlo en pijama. Bufo al instante porque no me gusta nada esta situación.

Le dije que lo dejaba pasar, pero era por lo del secuestro. Su presencia sigue siendo un golpe bajo para mi.

- Entonces anda a que te los hagan, a mí déjame tranquilito durmiendo.

- Te los haré yo. - levantó la ceja con curiosidad.

- ¿Es un masaje sexual? - lo digo antes de poder pensarlo y al instante me lamento.

- Adam...

- Oh cállate. Ni lo pensé, era broma. Pero ya sé que todo está mal. - me enderezo para verlo con una mueca y listo para soltarle todo. - Nos besamos, algo cambió y ya no somos los mismos amigos. Acéptalo y deja de intentar borrar lo que pasó.

Liam lucha notoriamente en si debe entrar más o mantenerse en la puerta.

- Adam solo quiero que seamos los de siempre. - ruedo los ojos al instante.

- ¿Cuál es el puto problema? - indago molesto. - Sé perfectamente que esto no se trata del sexo, eso nunca te ha detenido. Entonces ilumíname y dilo.

- ¿Por qué no podemos retroceder?

Me frustro y termino levantándome.

- Bien, esto no te entra en la cabeza lo entiendo, entonces lo haré sencillo. No podemos retroceder porque a mí no se me da la gana. Así soy y listo. Jódete. - camino para salir de ese cuarto porque sé que no vamos a llegar a nada.

- Vamos a hablar. - me detiene, pero uso más fuerza.

Si esto termina en una pelea, tengo todas las de ganar así este lisiado. Pero soy incapaz de hacerle daño y eso me jode.

- No quiero hablar, solo damos vueltas en el mismo punto porque tú no puedes ser sincero. No puedes ser un maldito adulto que dice lo que le sucede, para arreglarlo. Las cosas se hablan, Liam. - suspiro cansado y me deshago de su agarre, encarándolo molesto.

Liam me lleva algunos centímetros, pero eso no me impide enfrentarlo.

- Bien, bien lo intentaré. Pero no te vayas, solo no me dejes. - lo último me ablanda muy a mi pesar y termino sentándome en el borde de la cama para verlo.

- Liam me gustas. - se lo suelto para acabar con esto. Le he pedido sinceridad, pero yo hasta ahora no se lo he dicho directamente. - Lo siento desde que nos besamos, antes ni se me había cruzado por la cabeza, pero me gustas y yo no lo siento muy a menudo, por eso quiero intentar esto.

Sin Conocernos [BORRADOR]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora