Capítulo 65 | Tocando el paraíso

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Liam.

Lo conozco de mucho tiempo y él siempre ha estado.

La vida que elegí hace años solo tiene sentido con él.

Adam es mi única ancla que me mantiene a flote aun cuando yo me zambulla hasta el fondo.

Sin él, estoy perdido.

Nada tiene por qué detenerse cuando él no está y estos días son la prueba.

No tengo idea de a cuantas personas me he follado, ni de cuánto alcohol he ingerido, todo solo pasa como una ráfaga donde intento no ahogarme o quizás intentó lo contrario, no lo sé.

Hay recuerdos borrosos, caras desconocidas, dinero tirado, actos impuros y mucho alcohol.

No tengo idea de la hora o de los días, pero estoy seguro que ya han pasado varios desde que Adam me dejó.

Lo siento tan lejano que duele mucho.

Me levanto del sillón y noto que aun estoy muy ebrio, pero no me importa solo quiero saber donde estoy.

Hay personas durmiendo desnudas y otras con más ropa, pero no tengo idea de que es este lugar.

Reviso mi ropa y aun tengo la que me dieron no sé dónde, sólo sé que había perdido la mía y me dieron esta.

Salgo a trompicones de la sala y busco un baño por las ganas tan fuertes que tengo de vomitar. Abro puertas y veo gente follando, pero no un baño.

Me quema la garganta y en el momento exacto encuentro el baño y me aferro al váter para expulsar todo. Me duele todo, pero solo puedo pensar esos ojos grandes color chocolates que ya no están.

Si tan solo me hubiera dado una oportunidad más... Estoy seguro que lo habría conseguido. O quizás nunca lo debí besar, pero mierda. Yo lo deseaba desde hace mucho tiempo, probablemente desde que nos hicimos amigos, pero hay que tener las cosas claras.

Adam no me vio de esa forma y yo estaba bien con eso, todo con tal de no perderlo. Pero tuvimos que besarnos.

Nunca creí que le gustaría, ni que tendríamos tanta química.

Me levanto sin nada en el estómago y me veo con una mueca en el espejo. Me lavo la cara y la boca.

Me he convertido en un desastre. O quizás siempre lo fui y el único que podía hacerme lucir es ese que ya no está.

Salgo enfadado y dolido en partes iguales y busco lo primero para llenarme el estómago. Una botella de vodka me llama y la bebo sintiendo como quema cada pequeña parte de mi garganta.

No disfruto nada de esto, pero quiero volver a no sentir nada, quiero volver a olvidar todo y solo quiero actuar.

- ¿Te vienes? - una chica llama mi atención. - Vamos a ir a una fiesta.

- Siempre. - dejó la botella y los sigo por la ciudad hasta una discoteca donde compro botellas que bebo sin dejar de sentirme estúpido.

- Vamos a bailar. - la chica me jala, pero me niego porque quiero seguir bebiendo. - No seas amargado, tengo algo que te puede ayudar. Es ketamina.

Mi cerebro no funciona porque sé que no me meto esas mierdas, pero acepto.

- Me gusta como suena. - la jalo y se sienta en mi piernas administrando un poco en la mesa y con un billete lo aspira.

- Te toca. - me entrega el billete y aspiro tres líneas.

Todo empieza a ser más confuso, las voces no las escucho bien, solo me muevo y me empieza abrumar todo.

Sin Conocernos [BORRADOR]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora