EPÍLOGO

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Dakota

Dejó caer la rosa blanca que sostuve con fuerza durante toda la ceremonia. Y cuando por fin toca la superficie de madera, soy capaz de volver a respirar.

– Descansa en paz Gregory Banks. – el sollozo de su madre llena el lugar y me obligo a mirar hacia otro lado.

–Me quiero ir. – le hago saber a Noah. – Solo vine por respeto a... – no puedo continuar la oración porque es una mentira.

–No tienes porque explicarte. – apoya su mano en mi hombro y asiento. – Vine por lo mismo. Tenía que asegurarme de que estuviera muerto.

– ¿Somos malos? – murmuró viendo como su madre llora con todas sus fuerzas.

– Quizás... – Noah me impulsa a salir. – Depende de quien cuente nuestra historia.

Asiento dándole una última mirada.

Adiós Gregory Banks. Lastima que nunca asumiste las consecuencias de tus actos. Patético.

Camino contra el viento de este lugar y es como si cada ráfaga se llevara sus pesados recuerdos y todo lo que me hizo.

Es difícil, pero avanzó y lo dejó atrás.

– No les digas que vinimos. – susurro en cuanto llegamos a su camioneta y Noah asiente abriéndome la puerta del copiloto.

– Estamos juntos. – sonrío cuando cierra la puerta y lo veo dar la vuelta.

Estudió sus rasgos y notó su gran lucha interna. Se ve cansado y apático, no es el mismo.

No sé lo que significa, porque yo tampoco me siento la misma de hace un año.

Ya un año...

Eso fue lo que duraron las investigaciones y que por fin dejarán a la madre de Gregory despedirse de su hijo.

Un año lleno de señalamientos.

Miles de personas nos señalaron como asesinos, pero una persona anónima entregó evidencia sobre la organización Banks y mi secuestro. Fue como un maldito ángel de la justicia.

Nunca nos encerraron, pero igual fue duro después de todo lo que ellos mismos nos hicieron pasar.

La prueba es Noah, se ve exhausto.

– ¿Cómo estás? – es simple, pero demasiado sincero.

Sin encender el carro, Noah voltea a verme con la misma tranquilidad que tiene desde que lo conozco.

– Fue un año complicado, entre lo de Valentine y la custodia de Nicholas.

Apoyo mi cabeza mirándolo, llevo mi mano a su nuca y lo masajeo levemente como si de algún modo eso lo ayudará.

– Lo siento tanto. Sé que me has dicho miles de veces que no es mi culpa, pero siempre habrá una parte de mi que tendrá el peso de haber desencadenado esto. – Noah niega. – Lo deje solo.

Bajo mi mano y la sostengo como si mi toque lo dañara.

– Nicholas no está solo, me tiene a mi. Siempre me tendrá.

– Tiene al mejor padre del mundo.

Noah asiente y cierra los ojos, lo que me hace imitarlo.

– A veces cierro los ojos y vuelvo al pasado. Imagino mi vida si no me hubiera metido en esto. Era tu novio, tenía una vida diferente, creo que era feliz.

– Yo también lo he imaginado, fue mi época más normal. – sonrió recordando a una pequeña Dakota alentando a su novio que era el capitán del equipo.

Sin Conocernos [BORRADOR]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora