Capítulo 13

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Advertencia: Contenido maduro. Descripciones de violencia.

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—¿A qué hora llegan tu padre y primo mañana?

La pregunta de Menma resonó en el escondite que sus cuerpos todavía desnudos bajo las sábanas formaron. Ella espantó cualquier rastro de ensueño atrapado en sus pestañas para elevar la vista y observar el par de zafiros de Menma.

Pensó en una respuesta sólida, en una hora exacta, pero ella desconocía por completo la agenda que manejaban su progenitor y Neji cada que viajaban afuera. Hanabi solo le comunicó que era seguro que llegaran en la noche, más no especificó la hora. No había razón para que lo hicieran si ellos contaban con que ambas estarían en casa.

—No lo sé —respondió, apoyando la barbilla en los brazos extendidos que tenía sobre la anchura del pecho masculino—. No lo dijeron —compartió—. Solo sé que regresan mañana. ¿Por qué? —fue el turno de Hinata en preguntar.

Menma por toda respuesta la atrajo más a él en un abrazo. Ella reaccionó en automático y pasó los brazos alrededor del cuello del azabache, con su corazón palpitar más acelerado por la cercanía y el roce de sus pieles sin ropa alguna.

—Estoy tentado a mantenerte como rehén en esta habitación hasta el día de mañana —confesó Menma.

Ella rio con suavidad. La idea no le desagradaba, después de todo ella arribó a la estación central para recibir a Menma y compartir el tiempo que le quedaba de libertad con él.

Durante la temporada de exámenes y los días festivos solo pudieron verse una vez. Menma nunca la molestaba cuando estudiaba al saber lo importante que era para ella tener buenas calificaciones; no solo era para cumplir con las altas exigencias de su padre, sino para que éste le permitiera disfrutar de sus días universitarios.

Un trueque que su progenitor y ella acordaron.

Hanabi insinuó en querer invitar a Menma a pasar la Noche Buena con ellas. Ni su padre ni Neji estarían presentes, y dudaba que alguien dijera algo al respecto. Aun así Hinata no quiso ser egoísta. Esas fechas eran reservadas para disfrutarlas con sus seres queridos, además de que Menma debía ir a visitar a sus padres en su ciudad natal al día siguiente; no quería que los planes del azabache se estropearan por su mero capricho.

Sin embargo, eso no evitó que no lo extrañara. La añoranza por tomar su mano y sentirse segura en los brazos fuertes del muchacho hicieron mella en ella, sumado a esos días en que tuvieron que mantenerse distantes por las pruebas de sus respectivas carreras. Y aunque charlaban por teléfono y se enviaban mensajes, no era lo mismo a verse en persona y sentir el calor del otro.

—Puedo llegar tarde a casa hoy —le susurró, trazando líneas invisibles en la espalda del azabache.

El agarre de Menma sobre su cintura se apretó al decir éstas últimas palabras. Ella soltó un suspiro por inercia, la piel todavía sensible y las manos de Menma no tenían complicaciones de rondar en los lugares secretos de su cuerpo. No fue hasta que él acercó su boca cálida a su oreja, atrapando el cartílago de aquella sensible área para tenerla estremeciendo una vez más entre sus brazos.

La posición cambió en cuestión de segundos. Ya no estaba sobre Menma, sino abajo, con la boca sedienta de él explorando su clavícula y el nacimiento de sus pechos. A pesar del cansancio, las ávidas sensaciones florecer en cada poro entusiasmaron a Hinata quien abrió sus piernas sin escuchar comando de parte de Menma, suspirando con más fuerza cuando las manos de él descendieron al sur para remarcar las curvas de su silueta, dando un apretón a su trasero que la hizo hipar.

Néctar de Lavandas [Naruto Fanfic]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora