Dos meses. Dos meses habían transcurrido. Violet ya había visto el vestido, el salón, los arreglos, el pastel... todo para su boda. Además, había estado teniendo muchas contracciones.
25 de noviembre. 25 de noviembre de 2018.
Violet se sentía fatal. No podía soportar más el dolor en el estómago.
Ese día estaba terminando de cocinar -era lo que más le fascinaba: preparar comidas y hacer postres- cuando sintió un bajón repentino en su entrepierna. Un chorro tibio de agua resbaló por sus piernas. Se quedó inmóvil. El dolor la invadió y ella solo pudo cerrar los ojos con fuerza, llevando una mano a su vientre.
— ¡TOM! — gritó con desesperación, maldiciendo por lo bajo entre jadeos de dolor.
Tom estaba en la sala, revisando unos papeles, cuando escuchó su nombre. No era un llamado cualquiera. Era un grito ahogado, desesperado... cargado de miedo.
—¡Violet! — gritó, tirando todo lo que tenía en las manos mientras corría hacia la cocina.
La encontró encorvada, con una mano apoyada en la encimera y la otra en su vientre, el agua formando un pequeño charco bajo sus pies. Su rostro estaba pálido, los labios apretados y las lágrimas comenzaban a brotar.
—Tom... —susurró—. Está pasando. Ya viene.
Él no dudó un segundo. La tomó con delicadeza, ayudándola a caminar mientras sacaba el celular del bolsillo con manos temblorosas.
— Tranquila, ya vamos. Respira, amor. Respira... todo va a estar bien — le decía, aunque ni él mismo podía creer que estuviera tan calmado por fuera.
Subieron al coche, y mientras Tom conducía por las calles mojadas de la ciudad, Violet apretaba su mano con fuerza en cada contracción. El tiempo parecía haberse ralentizado, cada semáforo era una eternidad.
—¡Más rápido, Tom! —le gritó en un momento de dolor intenso.
—Ya casi llegamos, aguanta, Violet. Solo un poco más...
Las luces del hospital finalmente aparecieron frente a ellos como una promesa de alivio. Tom se bajó corriendo, pidiendo ayuda. Un equipo de enfermeros salió con una camilla mientras él la sostenía en sus brazos.
Violet lo miró con los ojos brillantes y la voz entrecortada.
— No dejes que pase nada malo... por favor...
Tom la besó en la frente, con el corazón latiéndole como loco.
— Estoy contigo. Todo saldrá bien. Lo prometo.
[...]
Un desesperado Tom caminaba de un lado para otro, intentando mantener la calma. En este aspecto, él era una persona impaciente, y no podía soportar ni un segundo más sin saber algo sobre Violet.
—Tom, saldrá bien —intentó tranquilizarlo Bill, mirándolo con serenidad.
Tom no respondió. Ni siquiera lo miró. Solo siguió caminando de un lado a otro, con el corazón latiendo a mil por hora.
—Ya ha tardado mucho, ¿no crees? —susurró Luna en voz baja, cerca del oído de Bill.
—No te preocupes. Los trabajos de parto pueden durar hasta 24 horas. Violet está bien —respondió él, con un tono firme pero amable, intentando que también ella se calmara.
Los minutos pasaron con una lentitud insoportable, hasta que finalmente un hombre de barba negra, vestido de blanco, apareció en el pasillo.
—¿Familiares de Meyer?
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From Beginning To End
FanfictionViolet y Tom; ¿querrán volver a hacer su romance?. ¿Jaded volverá a ser una perra?. ¿Habra alguien peor que ella?. Violet y Tom, luchan contra las polémicas y el hate que reciben al descubrir que la famosa esta con vida y regresa al escenario.
