Mientras la columna de mandalorianos y soldados comenzaba a marchar hacia el campo de batalla, miles de ojos los observaban desde las murallas y las calles cercanas. En los rostros de la gente se reflejaba una mezcla de preocupación, angustia y gratitud. Aunque muchos no conocían bien a los mandalorianos, varias personas se acercaban a entregarles flores con pañuelos blancos atados a los tallos, un antiguo gesto de despedida y buena fortuna para aquellos que iban a combatir.
Sin embargo, no todos compartían el mismo sentimiento. Entre la multitud había un grupo visiblemente descontento, murmurando con desdén. En el centro de ese grupo se encontraba Hisashi Midoriya, rodeado de nobles, empresarios influyentes y sus seguidores. Para ellos, enviar a una gran parte de las fuerzas de élite a combatir fuera era una decisión imprudente que dejaba desprotegidos a los civiles.
Aun así, la mayoría de la población no pensaba igual. Incluso algunos héroes que simpatizaban con Hisashi parecían incómodos con la situación. Cuando pidieron separar la cadena de mando, la gran mayoría votó para que Nezu los representara. Ahora tenían que aceptar las consecuencias.
Endeavor: Vaya... no pensé que esto escalaría tan rápido.
Rei: (con expresión preocupada) ¿Qué te molesta, Enji?
Endeavor: Toda esta situación. Hace solo unos días se suponía que era un momento para celebrar el progreso de nuestro hijo y sus compañeros como futuros héroes... y ahora esto. No sé qué esperar, y tampoco parece que vayan a llegar refuerzos pronto.
Toya: Es verdad. Ni siquiera con tantos héroes reunidos pudimos contener el ataque. Y los soldados... murieron muchos.
Toda la familia Todoroki lucía desanimada y cabizbaja. Todos... excepto la integrante más joven.
Izumi se encontraba junto a sus compañeros de clase, con los brazos cruzados y una expresión llena de furia mientras veía a los mandalorianos partir montados en sus caballos.
Izumi: Ja, ¿quiénes se creen que son? Hacen lo que nosotros, los futuros héroes y los profesionales, deberíamos estar haciendo.
Bakugo: Esos idiotas se creen superiores a nosotros. Llegaron tarde y ahora la gente nos culpa a nosotros.
Shoto: Guarda silencio.
Bakugo: ¿Qué mierda dijiste, mitad y mitad? (gruñó, haciendo chispas con las manos).
Shoto: Dije que guardes silencio. Tu maldita voz de perro no deja de molestarme. Deja que hablemos los que realmente importamos y tú limítate a hacer lo que te pagan: ser el perro faldero de tu ama (añadió, mirando de reojo a Izumi).
Bakugo estaba a punto de explotar y lanzarse contra Shoto, pero Izumi colocó con fastidio su mano sobre el hombro de Bakugo. Su palma comenzó a emitir un intenso calor, volviéndose de un rojo brillante.
Izumi: Bakugo, abstente de hacer tonterías que yo tenga que solucionar después. Y recuerda cuál es tu lugar.
Bakugo tuvo que tragarse su rabia. No podía ir contra Izumi, no mientras su familia estuviera atada a ese contrato. Desde que Hisashi Midoriya ordenó el intento de asesinato contra Izuku, buscó a alguien de confianza para proteger a su hija. Aprovechando la difícil situación económica de los Bakugo, les ofreció cubrir todos los gastos de Katsuki (incluyendo su ingreso a la mejor escuela de héroes) a cambio de que toda la familia se convirtiera en sirvientes leales.
En el contrato quedaba claro: Bakugo debía obedecer cualquier orden de Izumi, sin importar lo humillante o dolorosa que fuera. Al principio su relación fue casi de iguales; ambos disfrutaban humillando a los demás. Pero con los años, Izumi empezó a tratarlo como lo que realmente era: su perro faldero. Y aunque a Bakugo le hervía la sangre, no podía hacer nada. Su familia dependía de que él siguiera cumpliendo.
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La espada de la esperanza
FanfictionIzuku midoriya tendrá una hermana la cual si tendrá un quirk pero el no esto provoca que su familia lo mire con desprecio al grado habandonarlo a su suerte pero en ese habandono encontrará un poder el cual le dará una nueva oportunidad para ser un h...
