Capitulo 13

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Me desperté tres horas antes de la hora en que debía levantarme, me sentía nerviosa e inquieta

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Me desperté tres horas antes de la hora en que debía levantarme, me sentía nerviosa e inquieta. Me vestí con cuidado, con mi nueva ropa, tratando de tener una buena presentación personal. Algo no muy llamativo, pero tampoco desapercibido. Hace tiempo que no sentía esa sensación tan extraña de querer encajar.

Cepille mis cabellos con delicadeza. Me miré al espejo aún más nerviosa, no sabía qué me esperaba en esa clase. Había pasado por varios rechazos por no tener un buen control sobre mi energía. 

—¡Gen! Ya es hora de levantarse. —dijo Malena saliendo de su habitación sorprendida, me miró de pies a cabeza. —Vaya. No sabía que estarías lista. Levantar a tu madre para ir al instituto siempre fue un reto. 

—Sí. —respondí tímidamente. Malena se dirigió a la cocina mientras yo recogía las sábanas del sillón. 

El tiempo estaba pasando rápido y mis nervios aumentaban aún más. Pasé a la mesa para tomar el desayuno unos huevos con pan de maíz. —Espero que tengas un excelente día. —Me alcanzó lo que parecía un bolsito pequeño. —Aquí está tu refrigerio. Lo hice con mucho amor.  

Mi tutora no solía prepararme refrigerios. Ella siempre le daba el dinero para comprar los alimentos dentro de la institución, esto era algo nuevo para mí.

—Gen, ¿Sucede algo? ¿Te sientes incómoda? —preguntó Malena con preocupación. Sabía que mi cara me había delatado. 

—No. Es solo que mi... madre. Ella no... Ella no me prepara refrigerios. Me tomé de sorpresa. —respondí sin mirarle a los ojos, Malena me abrazó. —Es un nuevo cambio. —Dijo ella con un tono dulce. 

Juntas salimos de la casa dirigiéndonos a un campo abierto; muchas personas saludaban a Malena. Sentía que me miraban con desconfianza. También suponía que se acercaban con la curiosidad de saber quién era yo. 

A lo lejos vi un gran árbol frondoso de color verde brillante, a su lado estaban unos jóvenes y el profesor Crash al frente.

—No tenemos mucho, pero es lo suficiente. —Hizo una pausa llevando su mano a su pecho. —Gen, recuerda lo que te dije, ¿sí? —asentí, despidiéndome de Malena para dirigirme hacia el grupo. 

—Bienvenida, Gen, excelente puntualidad. —dijo el profesor. —Preséntate ante todos y dinos de dónde vienes y hacia dónde vas. 

Sentía la vista de todos mis nuevos compañeros en mí. Eran catorce personas en total. —Mi nombre es Gen Wildgaze. No recuerdo de dónde vengo y aún no sé hacia dónde voy. —Sentí el susurro de mis compañeros.

—Interesante Gen. Toma asiento. Hoy vamos a empezar con algo básico, pero importante. El control de las emociones. 

Me senté en el suelo, al lado de los demás estudiantes, y miré al profesor Crash con curiosidad. Él comenzó a explicar que el control de las emociones era fundamental para cualquier persona que buscara dominar sus habilidades y alcanzar su máximo potencial.

—Las emociones pueden ser nuestras mejores amigas o nuestras peores enemigas. —dijo el profesor. —Si no las controlamos, pueden controlarnos a nosotros. Pero si las dominamos, podemos utilizarlas para nuestro beneficio y alcanzar grandes cosas.

Mientras el profesor hablaba, noté que mis compañeros de clase parecían estar concentrados en sus propios pensamientos y emociones. Algunos parecían ansiosos o nerviosos, mientras que otros parecían más relajados y confiados. Era extraño, era muy distinto a lo que estaba acostumbrada en los institutos.

—Ahora, quiero que todos ustedes cierren los ojos y se concentren en sus propias emociones. —dijo el profesor. —Sientan lo que sienten en este momento, sin juzgarlo ni tratar de cambiarlo. Simplemente, obsérvenlo. Y controlen lo que sienten. 

Cerré los ojos y me concentré en mis propias emociones. Sentí una mezcla de nerviosismo y miedo, pero también una sensación de motivación. Quería aprender y crecer. Demostrar que podía ser una carguera, inclusive la carguera que Sian deseaba. Estaba dispuesta a hacer lo que fuera necesario para alcanzar mis objetivos.

—Ahora, quiero que todos ustedes abran los ojos y compartan con la clase lo que sintieron. —dijo el profesor.

Me miré alrededor y vi que mis compañeros de clase estaban compartiendo sus experiencias. Algunos hablaron de sentimientos de ansiedad o miedo, mientras que otros compartieron sentimientos de confianza y determinación. Eran mezclas de emociones. Cada uno de sus aportes era intrigante. Hablaban sin miedo a compartir lo que sentían. 

Cuando llegó mi turno, me negué a participar. Me sentí un poco nerviosa al principio, me sentía vulnerable y que sería el as me reír de todos. Prefería demostrar una posición dura y poco expresiva. 

—No te preocupes, es normal sentir nervios, eres nueva y eso es entendible, Gen. —dijo el profesor. —Es importante recordar que nuestras emociones son una parte natural de quiénes somos, y que no hay nada de malo en sentirnos nerviosos o ansiosos a veces. Lo importante es aprender a controlarlas y utilizarlas para nuestro beneficio.

Le miré agradecida. En el Collie me hubieran obligado a hablar.   

—Eso es todo por hoy, pueden comer sus refrigerios, luego tendremos un espacio de esparcimiento y podrán irse a sus casas. Recuerden volver antes del anochecer.

Saqué mi refrigerio, que era una torta de verduras, y empecé a comer, perdiéndome en mis pensamientos. Estar afuera era muy distinto a lo que mi tutora solía contarme. Decía que del otro lado no había nadie, que solo abundaban las bestias. ¿Quién iba a pensar que hasta una institución había? No tenían grandes estructuras las casas, pero era una base.

Miré cómo mis compañeros jugaban como niños pequeños en el césped, sin preocupaciones. —Gen, ¿por qué no te integras al grupo? —mencionó el profesor. 

—Yo, no, no soy muy buena haciendo amigos. —dije tratando de sonar neutral. 

—Entiendo. Gen, puedes irte a casa, es tu primer día y pudo ser agotador. Mañana la clase es a la tarde. Dile a Malena que te explique todo. No podemos estar caminando en la noche. Antes de las 6:00 pm. Debes estar en tu casa. 

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⏰ Última actualización: May 11, 2025 ⏰

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