Aedan /eidan/
Aedan Gallagher, no he parado de repetir ese nombre en mi mente durante toda la noche.
Fue como si pudiera ver su cara frente a mí, pidiéndome con la mirada que le permitiera quedarse. Sabía que quería ganarse mi confianza, pero aún desconocía la razón. Desde que le oí tener esa conversación con la nueva profesora, todo lo relacionado con él me provoca incertidumbre.
Algo dentro de mi me decía que debía de hablar con Enid, se merecía saber sobre esta mujer, la relación que mantiene con Gallagher y por qué me ocultan esa información.
Cada vez que pienso en qué podría ser lo que ocultan me viene a la mente mi padre. Mi propio padre el cual nos ha mentido a mí y a mis hermanos durante toda nuestra vida; sobre nuestra madre, cómo murió realmente y sobre la supuesta madre de Enid.
Hoy hace una semana que me mudé a esta torre, una semana que no sé nada sobre mi familia y seguramente pase mucho tiempo hasta que consiga localizar a mi hermana. Serían alrededor de las cinco de la mañana cuando cansada de seguir dando vueltas en la cama decidí levantarme por fin. Al asomarme por la ventana sonreí, el amanecer desde aquí era muy distinto al de casa. En Elysium predominaban los colores celestes y verdosos, viendo como se mezclaban entre sí. Aquí sin embargo el color predominante era el rosado. Un rosa muy sutil pero hermoso.
Desde la ventana de mi habitación tenía una buena vista al patio central de la Academia, donde se concentraban todas las torres, teniendo una buena visión de lo que pasaba en cada rincón. A pesar de que aún no había demasiadas personas despiertas, se podían ver como los Synthraks ya se encontraban realizando sus funciones. Era increíble ver cómo actuaban, al ser seres mágicos tecnológicos se podía apreciar esa mezcla tan sutil entre nuestra apariencia y la de un robot.
Había de varios colores, mis favoritos, sin duda eran los verdes. Sé que es muy cliché decir que el verde representa la esperanza, pero para mí lo era. De las pocas imágenes que recuerdo de mi madre, era ella vestida de verde, era su color por excelencia, era preciosa, siempre con una sonrisa tan radiante. Supongo que de alguna manera intento aferrarme a los pocos recuerdos que tengo de ella.
Cerca de las seis de la mañana pongo rumbo al comedor, pues empiezan a servir desayunos a partir de las cinco y media, sí bastante temprano, pero teniendo en cuenta que muchos alumnos se quedan estudiando a lo largo del curso hasta tarde hace años, prefirieron ampliar el horario para que fuese factible para todos. Ya casi al lado de éste una voz pronunció mi nombre.
- Princesa, menos mal que la encuentro, debe de venir conmigo ya.
- Mackenzie, ¿podría ser después del desayuno? Tengo muchísima hambre - toda mi familia, incluso Bri sabía que estaba de mal humor cuando me despertaba hasta que no desayunaba.
- Lo siento, pero me temo que es urgente. El director en persona me ha pedido que venga a buscarla y la llevase ante él.
- De acuerdo, después comeré algo, aún es temprano, me dará tiempo.
- Si quiere puede llevarle algo del comedor para cuando salga de su despacho.
- No es necesario de verdad, después iré yo, gracias. Mackenzie, nunca le he preguntado, ¿cuál es su nombre?
- Disculpe que nunca se lo haya dicho, no me pareció adecuado - solté una leve risa, este hombre era correcto hasta para decirme su nombre, - Ronan, me llamo Ronan princesa.
- Genial Ronan, muchas gracias por tu aviso, iré con el director.
- ¿No quiere que le acompañe?
- No, no es necesario. Si quieres puedes ir a desayunar si aún no lo has hecho. Estaré bien
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INCANDESCENCIA
FantasiLa academia de magia Draoicth es la mayor escuela donde nobles magos acudirán para poner a prueba sus habilidades. Iona, hija del rey supremo de los 12 reinos, iniciará sus estudios, conocerá a nuevos amigos, hará enemigos e intentará poner solución...
