Aún con sus manos sobre mis mejillas se podían notar breves lágrimas que salían de mis ojos. Con la poca fuerza que me quedaba, conseguí rodear mis brazos alrededor de su cuello consiguiendo que nuestros cuerpos estuvieran aún más cerca. Aedan se sorprendió, no fue capaz de reaccionar cuando presioné mis labios sobre los suyos. Suavemente al notar como no me devolvía el beso me separé de él. Con el corazón roto, no por su culpa, creo que solo fue un agravante más del día de hoy, le miré a directamente algo perpleja por lo que acababa de hacer.
– Perdón, yo… – me moría de vergüenza, sabía que mi cara estaba de un color rojizo que cada vez era más evidente, si alguien preguntaba diría que es por el hecho de haber llorado y no por haberle besado. – No debí haberlo hecho, lo siento.
– Iona – este era el momento en el que me decía que era una estupidez lo que había hecho, no se si por el momento o porque de verdad no lo sentía así. – Nunca, pero nunca vuelvas a pedirme perdón por algo así – instintivamente le miré a los ojos, por fin fui capaz, eran tan negros que era capaz de ver mi reflejo en ellos. Acariciando mi mejilla otra vez, no me importaba las veces que lo hiciera, me proporcionaba paz. – Cada vez que me miras así, cada vez que compartimos un momento, cuando estamos cerca – aproximó su frente a la mía, dejándola descansar justo ahí mismo. Sus labios estaban a centímetros de los míos, notaba su aliento encima de mi boca, cada suspiro, cada aliento y sólo deseaba que acortara esa distancia, –, tengo que resistirme para no besarte.
– Solo hazlo – movió su pulgar, dejando un rastro de círculos imaginarios sobre mi piel – Aedan…
– Me muero por besarte princesa… – separando nuestras caras un poco para así poder vernos a los ojos –, pero no creo que este sea el momento adecuado para hacerlo.
– ¿Qué?
– Iona, has recibido una noticia devastadora hoy, no quiero que nuestro primer beso sea así. Porque sí, van a haber muchos, por mi parte al menos, deseo poder besarte como el que más, pero no creo que sea el mejor momento. No quiero que pienses que me aprovecho de un momento de debilidad y poder conseguirlo, no lo es.
Al mirarle con detenimiento vi que era sincero, una leve sonrisa se extendía por su rostro, intentando transmitirme que de verdad lo sentía así – No pienso que quieras aprovecharte de mí. Creo que podrías tener razón. Gracias por al menos no rechazarme – reí. Ambos soltamos una pequeña carcajada, intentando relajar un poco el ambiente.
– No creo que jamás alguien sea capaz de rechazarte, eres increíble. Ya sabes lo preciosa que eres, no es necesario que te lo recuerde una vez más. Aunque sí, eres hermosa. Sin embargo, hay algo en tí que me llama mucho la atención, tu forma de preocuparte por tu gente, el valor que tienes para enfrentar la vida, todo en tí es poderoso, mágico.Te hace destacar.
– No sé si esta es tu forma para subirme en ánimo o la forma que tienes de ligar con las chicas – amplió su sonrisa contagiándomela, –, pero gracias. No sabía que Gallagher, el guardia de seguridad, no sabes mi nombre, podía llegar a tener un corazón tan sincero.
– Ya sabes princesa, las personas a veces sorprenden, quien sabe en qué más puedo llegar a sorprenderte – me guiñó un ojo provocando que riera y me sonrojara a la par.
– ¿Por qué sigues llamándome princesa? Creía que ya había confianza para llamarnos por nuestros nombres.
– Y más después de que te lanzases a mis brazos a besarme, ¿no?
Le golpeé sutilmente en el brazo mientras nos reíamos – eres tonto. Sabes que era un momento de debilidad.
– Auch – soltó tocándose el corazón como si le hubieran herido. – Solo me utilizaste, no sé si podré superar esas palabras tan feas.
ESTÁS LEYENDO
INCANDESCENCIA
FantasiLa academia de magia Draoicth es la mayor escuela donde nobles magos acudirán para poner a prueba sus habilidades. Iona, hija del rey supremo de los 12 reinos, iniciará sus estudios, conocerá a nuevos amigos, hará enemigos e intentará poner solución...
