Cap. 51

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El chileno apoyo su cabeza en el contrario tratando de aguantar sus lágrimas, que aporte tendría él si se la pasa ocultándose. En eso el argentino abrazo al de plumaje dorado mientras frotaba su rostro con la cabeza del más bajo y de paso se ocultaba en su cuello. Se quedaron así por un largo rato hasta que el más grande se separó del chileno y comenzó a peinarle las alas.

Chi: Que servicial eres

Arg: Y lo seré solo contigo

Chi: Mjm... ¿Crees que estén buscando a México?

Arg: Yo creo que tardarán en darse cuenta, ya sabes cómo es México, el desaparece de su casa por mucho tiempo. No te preocupes, pasaran años antes que se enteren que no está, México se la pasa enojado con su padre y ni hablar de su madrastra, tienen un odio mutuo 

Chi: ... ¿Y tú viejo?

Arg: Yo creo que el si se va a preocupar, cuando vuelva me va a pegar muy fuerte

Chi: JAJA como olvidar cuando te pego con un trozo de tronco

Arg: Si, haya me quedo una cicatriz

Chi: A ver quiero ver, date vuelta

El argentino giro su cuerpo dándole la espalda al contrario mientras elevada sus alas dejando al aire la cicatriz que le había dejó su padre.

Chi: Debió doler

Arg: Claro que dolió, no es nada bonito que te golpeen en la espalda con una corteza de árbol

Chi: Jajaja, ohh que me dio risa, mjm que tiempos

Arg: Eso fue antes de conocer a México, ¿verdad?

Chi: Si, cinco años después de ese día conocimos a México

Ambos sudamericanos se quedaron conversando por unas horas más hasta que el mexicano comenzó a despertar, en ese momento el sol estaba por salir, aclarando el cielo, A pesar de eso el chileno se recostó en el pecho del argentino para poder dormir un poco, ya que el único momento en el que puede dormir era cuando estaba en cavernas de difícil acceso y cuando los otros dos están presentes debido a las constantes amenazas que recibe. Cuando el sol ya se encontraba a la vista y el ambiente comenzaba a ponerse cálido el alemán despertó, a pesar de ver borroso lo primero que vio al despertar fueron los grandes ojos dorados del mexicano mirándolo fijamente, obviamente se asustó echándose para atrás chocando con el chileno, cuando se dio la vuelta para poder verlo el argentino lo observaba con desaprobación tras haber pasado a golpear al chileno el cual se encontraba dormido.

Ale: L-Lo siento no era mi intención pasarlo a golpear

Arg: Si se despierta te voy a golpea-

Chi: ¿Alemania? Oh, despertaste ¿cómo te sientes?

Ale💭: ¡¿Se preocupa por mí?!

Arg: ¿Chile, te despertaste por el golpe?

Chi: No, es que sentí menos peso en mi pierna... ¿Como dormiste Alemania?

Ale: Muy bien, gracias por preguntar ¿Y tú, Chile?

Chi: Bien, voy a ir a ver a Victoria, ustedes dos quédense aquí - Dijo dirigiéndose a los otros dos latinos que se encontraban mirando enojados al alemán - Y por favor, no lo traten mal, es el padre de Victoria y si algo le llega a pasar ella se pondrá triste. Y si eso llega a pasar no se los voy a perdonar - Después de advertir a los dos más grandes salió por la ventana de la habitación hasta el tejado y de ahí saltar hasta el suelo he irse en dirección a la casa del ruso.

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✧Palabras: 564

.•✦𝐏𝐥𝐮𝐦𝐚𝐬 𝐃𝐞 𝐎𝐫𝐨✦•.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora