[Casa de los Granger – Dos semanas después]
El cielo de la mañana estaba despejado, con el sol colándose entre las hojas de los árboles en la tranquila calle residencial. Una elegante limusina negra se detuvo con precisión frente a la casa de la familia Granger.
Peter descendió del asiento del conductor con movimientos medidos, rodeó el vehículo y abrió la puerta trasera.
"Hemos llegado, joven Naruto"
Naruto salió con calma, observando la fachada de la casa con una expresión serena y una leve sonrisa.
"Gracias, Peter" respondió con voz suave, pero con una natural autoridad que parecía llenar el aire.
En el porche, Hermione y sus padres esperaban su llegada. En cuanto lo vio, Hermione se acercó al rubio con una sonrisa brillante y los ojos llenos de emoción. Sus padres la siguieron de cerca, también sonriendo.
"Buenos días, familia Granger..." saludó Naruto con una cortés inclinación de cabeza. "...Perdonen la demora"
"No te preocupes, Naruto..." respondió la señora Granger con una sonrisa amable.
"Sabes que siempre es un placer recibirte" añadió el señor Granger, estrechando la mano del joven con firmeza. Naruto le correspondió con igual gesto.
Naruto miró a su mejor amiga.
"¿Estás lista para ir al Callejón Diagon conmigo?"
"Claro..." dijo Hermione, asintiendo con entusiasmo. "...Va a ser divertido"
Mientras ambos amigos conversaban, Peter se acercó a los señores Granger con un tono bajo pero directo.
"Señores Granger..." dijo en voz baja, para que solo ellos pudieran oír. "...El joven Naruto me ha encargado informarles que todos los gastos escolares de la señorita Hermione serán cubiertos por su cuenta: libros, túnicas, materiales... todo será financiado por la empresa Grindelwald"
Ambos padres se miraron, visiblemente sorprendidos, antes de volver la vista al mayordomo.
"Eso es... muy generoso de su parte, pero creemos que no es necesario" dijo el señor Granger con cortesía.
Peter negó con suavidad.
"El joven considera que, como gesto de agradecimiento por la amistad de su hija, y dado que esta será su primera vez yendo juntos al Callejón Diagon, es lo mínimo que podía hacer. No hay deuda, ni condiciones. Y debo decir que es la primera vez que veo al joven amo hacer algo así"
La señora Granger volvió a mirar a Naruto, quien en ese momento hablaba con Hermione, haciéndola sonreír con alguna ocurrencia.
"¿De verdad?..." preguntó, volviendo la mirada a Peter, quien asintió. "...¿Y… debemos agradecerle?"
"Él preferiría que no..." respondió Peter con una ligera sonrisa. "...Solo disfruten del día"
Mientras tanto, Hermione se giró hacia sus padres y el mayordomo.
"¿Ya nos vamos?" preguntó, entusiasmada.
Naruto sonrió divertido por el entusiasmo de su amiga.
"No se preocupe, señorita Hermione. En breve estaremos partiendo..." dijo Peter, antes de mirar a los padres. "...Estaremos de vuelta antes del anochecer"
Los señores Granger asintieron, mientras Peter abría la puerta de la limusina para los niños.
"Tengan cuidado y diviértanse" dijo la señora Granger con cariño.
