Durante los días siguientes, Naruto tuvo que soportar al insufrible, fanfarrón y charlatán de Gilderoy Lockhart, que parecía tener un radar especial para acercarse a él cada vez que, sin quererlo, llamaba la atención de las chicas.
Lockhart aparecía con su sonrisa falsa, el cabello perfectamente arreglado y su exagerada voz de "gran héroe".
"Ah, Naruto, muchacho..." decía con su tono afectado, poniéndole una mano en el hombro. "...Deberías aprender a manejar la fama con elegancia. ¿Qué te parece si te enseño cómo posar para las cámaras del Profeta? Tengo experiencia de sobra, ya sabes"
Naruto solo suspiraba, esforzándose por no rodar los ojos.
Hermione, por su parte, solía apartar a las chicas que se acercaban a Naruto con alguna excusa académica. Aunque lo hacía con autoridad, su resolución siempre flaqueaba cuando Lockhart entraba en escena: se ponía nerviosa, se sonrojaba y acababa mirando al profesor como una niña encaprichada.
Por otro lado, Pansy Parkinson era mucho más directa. No dudaba en espantar a las chicas de otras casas con miradas gélidas y gestos que claramente decían "ni lo pienses". Y cuando sus ojos se posaban en Lockhart, lo miraba con una mezcla de seriedad y desdén, como si lo considerara otro estorbo irritante que no merecía su atención.
Por las noches, Naruto encontraba refugio en la habitación secreta que había descubierto el año anterior dentro de la sala común de Gryffindor. La había convertido oficialmente en su escondite, un lugar donde podía relajarse y estar con quienes realmente confiaba.
En ese momento se encontraba en la sala común con Ron, Harry, Hermione y Pansy. Esta última llevaba la capa de invisibilidad de Harry para que los demás estudiantes no se percataran de su presencia.
La escena era caótica: Naruto reía a carcajadas, Hermione y Pansy soltaban risitas cómplices, Harry intentaba contener la risa con un gesto nervioso y culpable, mientras Ron estaba colorado hasta las orejas, claramente mortificado por lo que había ocurrido esa mañana.
La varita de Ron, que todavía funcionaba mal, se había superado a sí misma en la clase de Encantamientos. Mientras intentaba realizar un hechizo, la varita salió disparada de su mano como un proyectil y golpeó al diminuto profesor Flitwick directamente entre los ojos, provocándole un gran divieso verde y doloroso en el lugar del impacto.
"Ya, chicos..." dijo Ron con voz suplicante, tapándose el rostro con las manos. "...Llevan media hora riéndose, ¿no creen que ya es suficiente?"
"¡Es que la cara que puso el profesor fue épica!..." respondió Naruto entre carcajadas, dándose golpes en la mesa. "...Parecía que iba a estornudar murciélagos"
Hermione, aún riendo, intentó ponerse seria.
"No es gracioso... bueno, un poco sí..." añadió con un gesto que traicionaba su sonrisa. "...Pero Ron podría meterse en un lío"
"Bah, Flitwick ni siquiera se enojó..." intervino Harry, aunque nervioso. "...Solo dijo que "esas cosas pasan" y después se fue a la enfermería... aunque claro, con ese bulto en la frente..."
Pansy, que hasta entonces solo había reído con suavidad, se inclinó hacia Naruto y susurró con diversión:
"Deberías haber estado en Slytherin. Ahí estas cosas serían un espectáculo obligatorio"
Naruto soltó otra carcajada y Ron gimió, hundiéndose más en el sillón.
"Me odio tanto..." murmuró el pelirrojo.
"No te preocupes, Ron..." dijo Naruto dándole una palmada en la espalda. "...Al menos tu varita tiene sentido del humor"
Eso solo provocó que todos estallaran de nuevo en risas.
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