Hwang Hyunjin, un hombre de treinta y ocho años, se encontraba atrapado en un matrimonio que había caído en la rutina y la monotonía. Las constantes peleas lo estaban agotando. Por otro lado, Yang Jeongin, un joven de dieciocho años, estaba comenzan...
—¿Hyunjin? — susurró Jeongin mientras lo veía a los ojos.
—¿Fue muy repentino no?— preguntó Hyunjin mientras cerraba los ojos con frustración.
Este se alejó rápidamente, mientras intentaba disimular. Jeongin se quedó unos segundos en silencio, mientras intentaba asimilar aquello.
—No quería que fuera así— murmuró casi para sí mismo—. Fui muy tonto, lo siento.
Hyunjin siguió caminando apresurado hasta el cuarto.
—¿Puedo pasar? ¿O estás desnudo?— preguntó Jeongin con una risita mientras entraba al cuarto.
Hyunjin rio al ver como Jeongin fingía taparse los ojos, divertido por sus tonterías, como si eso borrara todo lo que había pasado.
—¿Me querías ver más desnudo?—respondió dándole una mirada, mientras se recostaba en la cama.
Jeongin río levemente mientras se acostaba a lado de él, envolviendo su mano con la de Hyunjin.
Jeongin suspiró mientras cerraba los ojos y se dejaba llevar por la calma que estaba envolviendo la habitación.
—También te amo—murmuró Jeongin mientras veía al techo—. O eso creo... es solo que nunca lo había sentido antes, pero cuando estoy contigo todo se siente diferente.
Hyunjin se giro lentamente hacia él, mientras reía levemente por la cara roja de Jeongin.
—No tenías que decirlo... yo entiendo si no lo sientes—dijo en voz baja.
Jeongin giró su rostro hacia el, mientras sus miradas se encontraban en medio de ese momento.
—Pero lo hago... todos los días pienso en ti —Hyunjin sonrió con ternura al escuchar eso.
—Mierda, Jeongin, pienso en ti noche y día. Cuando no estás conmigo, pienso en ti, y cuando estás conmigo, lo único que pienso es en lo hermoso que eres.
—Te amo...— dijo Jeongin con una sonrisa— Es algo raro decirlo, tal vez si lo decimos muchas veces suene diferente, te amo, te amo, te amo.
Hyunjin dio una risita, mientras enterraba el rostro en el cuello de Jeongin mientras lo apretaba más contra el.
—Tienes razón suena diferente cada vez.
Jeongin pasó sus dedos con suavidad sobre el cabello de Hyunjin.
—Te amo...
Y por un momento, ambos se olvidaron de todo, del mundo afuera de esas cuatro paredes. Simplemente eran esos amantes amándose a escondidas.
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