Epílogo

1.5K 147 37
                                        


Los rayos del sol se filtraban entre las cortinas deslizándose sobre la piel desnuda de Jeongin que seguía entrenado entre las sábanas revueltas. Parpadeo con pereza, aún adormilado. El lado izquierdo estaba vacío. Se levantó lentamente mientras buscaba algo para ponerse y la vio una camiseta gris de Hyunjin. Se la puso sin pensarlo, embriagándose con el aroma de su perfume.

Cuando se giró hacia la mesita, sonrió como un tonto al ver el marco con la foto de su boda. Era una foto en blanco y negro que Minho les había tomado en la playa. En ella, estaban riendo, descalzos y abrazados como si nunca se fueran a soltar. Recordó ese día: una pequeña ceremonia en la playa donde solo habían asistido sus más cercanos. Suspiró, sin imaginar que ya habían pasado dos meses desde ese día.

Recordaba bien ese día. Hyunjin estaba tenso y algo triste porque no había rastro de Niki por ningún lado. Hyunjin y Chris le habían dejado un sinfín de mensajes, pero ninguno lo contestaba. Pero justo antes de empezar la ceremonia, apareció con un semblante serio. No dijo nada, solo se acercó a ellos y les dio un largo y fuerte abrazo a los dos.

Jeongin sonrió al recordar eso, había extrañado a Niki, después de todo si lo consideraba su mejor amigo y después de tanto por fin volvían a ser los mismos de antes.

Jeongin salió descalzo, la camiseta de Hyunjin colgándole hasta los muslos. Abrió la puerta del patio y la brisa fresca del verano le revolvió el cabello. Sonrió con ternura al ver a Hyunjin ahí, pintando en silencio, con la espalda descubierta y un pantalón dé pijama.

—¿Desde que hora estás despierto?—preguntó Jeongin desde la entrada.

—Desde temprano— respondió Hyunjin sin girase pero con una sonrisa.

Jeongin camino hacia el y lo abrazó por la espalda mientras apoyaba su mejilla en sus hombros. Cerrando sus ojos dejando escapar un suspiro suave.

—Tengo clases— dijo Hyunjin mientras Jeongin negaba.

—No vayas, aún estamos de luna de miel—murmuró con un tono quejumbroso.

—Amor esa acabó desde hace mucho— dijo Hyunjin con una sonrisa.

—Pero quiero que te quedes conmigo— dijo Jeongin haciendo un puchero.

—¿Y si te traigo algo rico de camino?—preguntó Hyunjin, girando apenas el rostro para rozar los labios de Jeongin con los suyos.

—¿Ramen picante con huevo? —susurró Jeongin contra su piel, con una sonrisa.

—Y galletas de mantequilla —añadió Hyunjin riendo.

Jeongin asintió lentamente, apretando un poco más el abrazo antes de soltarlo.

—Anda, ve antes de que te atrape otra vez —bromeó, dándole una leve nalgada.

Hyunjin se giró, tomándole la cara entre las manos y besándolo con cariño.

—Regreso esta noche —murmuró contra sus labios—. Prometo no tardarme.

Jeongin lo vio desaparecer por el pasillo, luego escuchó el agua de la regadera y suspiró. Volvió al interior de la casa, frotándose los brazos por el frío repentino. Pero apenas llegó a la cocina, el mareo lo golpeó de nuevo. Se sostuvo de la encimera, respirando hondo.

—Otra vez... —murmuró para sí mismo.

No era la primera vez que pasaba en esa semana. Mareos, náuseas al despertar, el repentino rechazo al café que tanto le gustaba. Se quedó en silencio unos segundos, con los ojos clavados en la ventana.

Necesidad (Hyunin) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora