Hwang Hyunjin, un hombre de treinta y ocho años, se encontraba atrapado en un matrimonio que había caído en la rutina y la monotonía. Las constantes peleas lo estaban agotando. Por otro lado, Yang Jeongin, un joven de dieciocho años, estaba comenzan...
Hyunjin dio un suspiro antes de abrir la puerta de golpe, su amigo estaba ahí sumergido en su computadora no levantó la vista, sabía perfectamente quién era.
—Estoy comprando los boletos para Jeju— dijo Chris con emoción.
Hyunjin no dijo nada, solo sintió como su corazón volvía a romperse.
—Yo venía a pedirte otro favor—Murmuró Hyunjin.
—¿Que pasa?— preguntó levantando la vista y dándole una mirada de preocupación a su amigo—. ¿Te sientes bien? ¿Dormiste?
Hyunjin bajó la vista, mientras intentaba evitar la mirada de su amigo, tal vez si no lo miraba iba más fácil decirlo.
—Necesito que le consigas una beca a Jeongin para estudiar en el extranjero— dijo mientras sus palabras temblaban.
Chris no dijo nada simplemente frunció el ceño confundido.
—No entiendo... ¿Ahora van al extranjero?— dijo Chris levantando una ceja.
—No...ayer lo decidí— Hyunjin bajo la mirada—. No quiero arrastrar a Jeongin a mi estúpida vida.
Chris no respondió de inmediato. Cerró su laptop con cuidado y se recostó en el respaldo de la silla.
—Quiero que vaya a Estados Unidos y ya no tenga que estar encadenado a nadie— murmuró Hyunjin con la mirada perdida en el suelo—. Ni a su familia...ni a mi. Quiero que disfrute su vida y no tenga que arrepentirse.
Chris negó, mientras veía con pena a su amigo, sabía que aunque lo intentaba esconder le estaba costando esa decisión.
—Sabes que no va aceptar—murmuró—. No después de lo que han vivido.
Hyunjin cerró los ojos, sintiendo como esas palabras lo atravesaran por dentro.
—No te preocupes por eso, yo me encargo —susurró.
Chris ya no dijo nada. Solo miró a su amigo con tristeza, sabiendo que no iba a convencerlo, por que había algo en Hyunjin que siempre le había molestado y eso era que Hyunjin siempre se sacrificaba por los demás, siempre estaba para complacer a los otros.
Hyunjin se acercó a la puerta con lentitud, mientras se acomodaba su abrigo. Antes de salir, se giró un momento. Su mirada era dura pero sus ojos estaban llenos de tristeza.
—Solo compra un boleto para Jeju...— dijo en voz baja.
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Hyunjin abrió la puerta del departamento con lentitud. El sonido del televisor lo sorprendió pero lo sorprendió aún más las maletas que estaban junto a la puerta.