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|LO MEJOR PARA LOS DOS|

Dime cómo hago para explicarle, a mi alma envuelta entre la fe

Que aunque sea difícil olvidarte, debo intentarlo.

-Kaleth Morales.

.

.

.

Merliah.

Los días pasaban lentos, grises, como si el tiempo mismo se hubiera rendido junto con ella.
Desde Halloween, Merliah apenas se dejaba ver en Monster High.
Iba solo cada tercer día, caminando como un fantasma entre los pasillos, sin hablar mucho, sin quedarse después de clases.
Solo estaba.
Presente, pero vacía.

Sus amigas lo habían notado. Lo intentaron todo: invitaciones, llamadas, mensajes, planes… pero Merliah siempre encontraba una excusa para volver temprano a casa, para encerrarse en su habitación y perderse entre las sábanas.
El dolor seguía allí, aferrado como una espina que no sabía cómo arrancar.

Aquella tarde, el cielo estaba tan nublado como sus pensamientos.
Acostada boca arriba, con la mirada fija en el techo, su teléfono vibró débilmente a su lado. No esperaba nada de nadie, así que ni se inmutó… hasta que el nombre en la pantalla llamó su atención.

Jake.

Aquel chico normal que había conocido fugazmente en la fiesta de humanos, semanas atrás, cuando estaban escapando.
Habían hablado poco, pero él le había parecido diferente.
Sincero.
Real.

El mensaje decía: "Hola, Merliah. No he sabido nada de ti desde la fiesta. Me caíste muy bien… ¿te gustaría vernos algún día de estos? Me encantaría escucharte de nuevo."

Se quedó mirando la pantalla, sin moverse, con el corazón latiéndole de una forma que no sentía desde hacía mucho tiempo.
Era un mensaje sencillo. Nada más. Pero para ella, era como un pequeño respiro después de semanas sumergida en su propia tristeza.

Cerró los ojos, sintiendo cómo la culpa se mezclaba con una chispa de curiosidad.
No estaba lista. No sabía si alguna vez lo estaría.
Pero, por primera vez en días, algo dentro de ella la empujaba a no quedarse solo en su cama.

Tomó el teléfono con manos temblorosas y tecleó despacio: "Hola, Jake. Me alegra leerte. ¿Cuándo te gustaría vernos?"

Cuando envió el mensaje, una pequeña lágrima rodó por su mejilla.
No era tristeza.
Era miedo.
Pero también, muy en el fondo, algo que casi había olvidado cómo se sentía:
una esperanza tímida.

...

Días depués de la salida con Jake...

Había pasado demasiado tiempo.
El apartamento se le había vuelto una jaula.
Las sábanas ya no la consolaban.
Los mensajes de Holt, que ella había ignorado, seguían pesándole como fantasmas en su bandeja bloqueada.

Y aun así, Merliah despertó una mañana y sintió que ya no quería esconderse.

Se puso algo cómodo y, por primera vez en semanas, volvió a Monster High.

Las miradas la siguieron por los pasillos como si fuera un espectro que todos creían haber perdido.
Pero ella caminó firme. No estaba bien del todo, pero estaba intentando estarlo.

Sus amigas la abrazaron apenas la vieron.

-¡Al fin regresaste! -exclamó Clawdeen, aliviada.

-¡Pensábamos que te habías mudado al mundo de los normales! -bromeó Draculaura, con un toque de dulzura.

-¿Cómo estás? -preguntó Frankie con sinceridad.

Merliah se sentó con ellas en las gradas junto al patio. Por primera vez, les permitió ver algo más que su coraza.

-Mejor -dijo, y esta vez no era mentira-. No bien… pero mejor.

-¿Y Holt? -preguntó Abby, con cuidado.

Merliah bajó la mirada.

-No hablamos más. No… puedo. Lo bloqueé.

Las chicas se miraron entre sí, incómodas.

-¿Y Jake? -preguntó Cleo, alzando una ceja, siempre atenta a los detalles-. Frankie nos contó que le respondiste.

Merliah se mordió el labio, reprimiendo una sonrisa tímida que la traicionó.

-Salimos hace unos días -confesó-. Fuimos por café y dimos una vuelta por la ciudad.
Me hizo sentir… normal. Liviana. Como si pudiera respirar de nuevo sin que me pesara el pasado.

Las chicas sonrieron, contentas de verla abrirse otra vez a algo nuevo.

Lo que Merliah no notó fue que Deuce, que estaba apoyado contra la baranda con Cleo, había escuchado todo.

Cuando Cleo se alejó para responder un mensaje, Deuce se acercó a Jackson, que estaba solo, lanzando piedras contra el suelo en el campo de casketball.

-Ey -dijo Deuce, serio-. ¿Quieres saber algo?

Jackson levantó la vista, cansado.

-¿Ahora qué?

-Merliah salió con un tal Jake.

La piedra que Jackson tenía entre los dedos cayó sin que él se diera cuenta.

-¿Qué… qué dijiste? ¿Quién es Jake?

-No se. Pero parece que le está yendo mejor. Dicen que Jake la hace sentir ligera. Feliz.

Jackson apretó la mandíbula, sintiendo un nudo amargo en la garganta.
No podía enojarse. No tenía derecho.
Pero eso no evitó que le doliera.

-Bueno… -fingió indiferencia-. Eso es bueno, ¿no?

Deuce lo miró, sabiendo que por dentro estaba cayéndose a pedazos.

-Sí, claro -respondió Deuce, dejando que el silencio hiciera el resto.

Después de eso, Jackson le hizo enterar a Holt lo que su amigo le había contado.

El nombre de Jake se le clavó en el pecho como si fuera un aguijón.
Un eco que ya había comenzado a repetirse en Monster High.
Merliah está saliendo con ese nomal, Jake.
Merliah está mejor.

Y lo supo en ese momento:
Había perdido la oportunidad de acercarse.
De reparar.
De ser alguien para ella.

Se apoyó contra la pared, cerrando los ojos, dejando que la rabia y la tristeza lo consumieran en silencio.

No la culparía.
Nunca.
Pero no dejó de preguntarse si, tal vez, él pudo haber sido su respiro.

Si solo ella lo hubiera dejado intentarlo.



MERMAID TALE!   ( Monster High )Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora