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|DARK RED|

"No te rindas conmigo, por favor, no te rindas..."

-Steven Lacy.

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La fiesta vibraba al ritmo de la música fuerte y las luces estroboscópicas.
Humanos por todas partes, botellas de Bacardi y Vodka que pasaban de mano en mano.

La rubia y el de ojos esmeralda bailaban juntos mientras se besaban importándoles poco su alredor.

-Conozco una habitación por aquí.- Tentó el más alto y la chica le siguió la idea. Entre la niebla de humo y risas, Merliah y Jake se perdieron en la habitación que el lugar ofrecía.

Era automático.
Era lo que siempre hacían.
Buscarse en la piel, en la respiración agitada, en las caricias apuradas que solo pretendían llenar un vacío que nunca se terminaba de cerrar.

Pero aquella vez fue distinto.
Cuando sus cuerpos chocaron y la tensión alcanzó su clímax, ambos dijeron un nombre que no correspondía.

—Sophie… —susurró Jake entre dientes.
—Jackson… —se le escapó a Merliah, como un suspiro ahogado.

El silencio que siguió fue peor que cualquier grito.
Los dos se separaron al instante, como si la realidad les hubiera explotado en la cara.

Jake se sentó al borde de la cama, mirando al suelo.
—No podemos seguir con esto —murmuró, la voz cargada de cansancio.

—No —susurró Merliah, tragando saliva, con los ojos inundados—. Nos estamos destruyendo.

—Tú querías olvidar a Holt… yo quería revivir a Sophie.
—Y lo único que hicimos fue rompernos más.

Jake le dedicó una sonrisa triste.
—Te deseo que encuentres lo que buscas, Liah. De verdad.

Ella asintió, incapaz de decir algo más.
Tomó sus cosas y salió de la habitación mientras la música seguía rugiendo afuera.

Al instante, Jake recibió una notificación de ayuda de las amigas de Merliah y el solo respondió. "Ya no hay nada en que la pueda ayudar, ya nos dejamos ir".

La lluvia la golpeó de frente al salir del lugar.
Pesada, constante, empapándola en segundos.
Pero Merliah no se movió. No se cubrió.
Solo se dejó caer en la acera, con una botella de Vodka a medio terminar entre las manos, y se quedó mirando las gotas caer sobre el asfalto.

El maquillaje le corría por las mejillas, pero no se molestó en limpiarlo.
Sus lágrimas se mezclaban con la lluvia, y no sabía si lloraba por Holt, por Jackson… o por ella misma.

¿En qué momento me perdí?
¿En qué momento dejé de ser yo?
¿Cuándo me convertí en esta versión hueca que ni siquiera reconozco?

Se abrazó las piernas, temblando, mientras los recuerdos la golpeaban:
Las risas con Jackson, las miradas con Holt, las notas que ignoró, las veces que fingió estar bien, los cafés con Jake tratando de revivir a un muerto, las advertencias de sus amigas que había preferido esquivar.

MERMAID TALE!   ( Monster High )Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora