Temporada 2 episodio 43

62 3 0
                                        

"Lo Que el Silencio Guarda"

Narrado por TN

No necesito verla para saber lo que siente.

Ella es parte de mí.
Y yo de ella.

Desde el momento en que la sostuve por primera vez entre mis brazos, entendí que jamás volvería a estar sola. Pero también comprendí que no había marcha atrás. Que el mundo entero —vampiro, lobo o humano— la perseguiría si sabían lo que era.

Por eso la mantuve en secreto.
Por eso la oculté incluso de su padre.
Por eso…

Por eso me duele tanto verla mirarlo.

Jasper.

No sé si es su hija quien lo llama, o si es él quien empieza a recordar lo que fuimos.
Ambos tiemblan ante lo que sienten.
Ambos son parte de un mismo hilo que yo misma ayudé a tejer.

Mi cuerpo se tensa.
Por primera vez en años, siento miedo.

No por mí.
Por ella.

¿Y si no está lista?
¿Y si él la rompe… como me rompió a mí?

Pero entonces, la siento.
Firme. Silenciosa. Atenta.

Mi hija no necesita mi protección.
Ella es más fuerte de lo que jamás imaginé.

Sus ojos están sobre él… pero no se acerca.
Y entonces lo siento: una presencia no prevista.

Edward.

Ha detectado algo. Un latido distinto, una energía… y va hacia ella.

Quiero moverme.
Gritar.
Detenerlo.

Pero me obligo a esperar.

Confío en ella.

Y en lo que el silencio… aún guarda.

---

Narrado por la hija de TN

El viento cambió.

Ya no era solo frío.
Era alerta.

Alguien se acercaba.

Mi cuerpo se preparó instintivamente. Mi sangre se calentó. Mi visión se agudizó.
Mi forma lobuna se asomó por debajo de mi piel… pero no salió.

Apareció él.

Pelo de bronce. Rostro tenso. Mirada profunda.
Edward Cullen.

Nos quedamos en silencio por un largo instante.
Él me miró como si no pudiera entender lo que veía.
Como si estuviera frente a un espejo… pero de otro mundo.

—¿Quién… sos? —preguntó finalmente.

No respondí.

Sus ojos se clavaron en los míos.
Lo intentó. Lo supe al instante.

Trató de leerme.

Y no pudo.

—No puede ser… —susurró, retrocediendo un paso—. No puedo… escucharte.

Y ahí, por primera vez, hablé:

—Porque no estoy hecha para que me entiendas.
Solo para que me recuerdes.

Vi cómo sus ojos se ensanchaban.
Él lo entendió. No todo… pero una parte.

—¿Vos sos…?

—No lo digas —interrumpí, con voz baja pero firme—. Todavía no.

Entonces escuché un susurro mental, claro como una orden:

«No te acerques más.»

Era mamá.

Edward frunció el ceño.

—TN.

Asentí.

—Ella es mi todo.
Y ustedes… la rompieron.

Edward tragó saliva. Vi cómo su alma se agrietaba.

—No sabíamos… —dijo.

Lo miré con dureza.

—Y por eso, ahora sí lo van a saber todo.

Y desaparecí en el bosque.

El Aullido Final

Narrado por Edward

No podíamos más.
Los neófitos no se detenían.

Rosalie sangraba por el brazo —algo que jamás pensé ver—, Esme estaba casi en el suelo, y Carlisle trataba desesperadamente de contenerlos sin hacer daño mortal. Emmett rugía y rompía cuellos, pero cada vez que caía uno, aparecían dos más.

Alice estaba herida.
Y yo… me sentía ahogado.

Por primera vez en años, no podía leer los pensamientos que necesitaba.
Solo caos.
Gritos.
Y una oscuridad cada vez más cercana.

—¡Nos superan! —gritó Jasper, cubriéndome la espalda—. ¡No podemos mantener esto!

Y entonces… sucedió.

Un rugido… pero no de vampiro.

Un aullido atravesó el bosque como una cuchilla.

Y lo siguiente fue un estruendo de patas corriendo sobre tierra húmeda.
Una manada entera. Grande. Organizada.
Y no eran los mismos de antes.

Eran más.
Más veloces.
Más grandes.

Y entre ellos… uno se destacaba. Una loba inmensa, de pelaje oscuro y ojos celestes.

Yo… sentí su mente chocar contra la mía. Breve. Firme. Inquebrantable.
No la reconocí al instante.

Pero lo supe.

Era TN.

Jasper se paralizó.

—No puede ser… —murmuró—. ¿Ella…?

La manada se lanzó al ataque como un solo cuerpo. Sin desorden. Sin descontrol.
Como un ejército entrenado.

Los neófitos, sorprendidos, comenzaron a caer. Rápido. Implacable.
Los lobos no mataban con crueldad.
Mataban con precisión.

Y cada uno de ellos protegía a un Cullen, aunque ninguno decía una palabra.

La batalla terminó en menos de cinco minutos después de su llegada.
Solo el viento quedó.
Y los cadáveres humeantes de los neófitos que no lograron escapar.

La loba de ojos celestes se detuvo en la cima de una roca.
Nos observó.

Su mirada se cruzó con la de Jasper.

No hubo palabras.
Solo un silencio tan profundo… que dolió.

Y sin más, la manada se giró y desapareció en el bosque, como si fueran sombras.

Rosalie fue la primera en hablar.

—Eso no eran simples lobos.

Blake, aún temblando, dijo:

—No… eran su manada.

Carlisle dio un paso adelante, atónito:

—¿Querés decir que… TN…?

—Es la nueva Alfa —interrumpió Alice con un susurro—.
Y ya no es una de nosotros.

* Espero que les esté gustando el rumbo de la historia y estén atentos por qué se viene un giro inesperado que jamás se lo podrían imaginar*
Besitos💋

Mis compañeros Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora