Sombra sobre la Nieve
Narrado por TN
El cielo se había vuelto gris. No por las nubes, sino por el peso de lo inevitable.
Desde la rama más alta de un abeto, observaba la escena como una espectadora privilegiada. La nieve empezaba a caer otra vez, lenta y silenciosa, como si intentara cubrir lo que estaba por suceder… pero ya era tarde para redenciones.
Los neófitos aparecieron al borde del claro, jadeando, con los ojos encendidos por la sed. Sus cuerpos temblaban por la impaciencia. Eran jóvenes. Eran inestables. Pero también eran letales.
Y eran míos.
—A la señal, que los rodeen —ordené en voz baja a través de la comunicación mental que había establecido con Jane.
—Como desees reina —respondió con frialdad.
Los Cullen estaban de pie, tensos. Edward intentaba leer las mentes que se aproximaban, pero los pensamientos de los neófitos eran tan caóticos que lo único que lograba captar era violencia pura.
Carlisle dio un paso al frente, intentando negociar.
—No vinimos a luchar —gritó—. No somos sus enemigos.
Pero los neófitos no eran razonables.
No habían sido enviados a negociar.
Habían sido enviados… a hacerlos temblar.
El primer neófito se lanzó sobre Emmett con una fuerza brutal. Él lo interceptó con un rugido y lo estrelló contra el suelo. Rosalie lo secundó de inmediato, pero otro neófito cayó sobre ella desde los árboles. Dos más atacaron a Esme, y Edward se volvió un torbellino de rabia para protegerla.
Los Cullen se defendían. Y lo hacían bien.
Pero estaban superados.
Y lo sabían.
Desde abajo, los lobos de la Push observaban en silencio. Ocultos entre los árboles, quietos. Esperando mi decisión. Sam mantenía la manada firme, como lo haría cualquier alfa… pero sus ojos solo buscaban los míos.
Yo asentí levemente.
Aún no.
Mis lobos no debían intervenir. Esa no era su batalla.
Los Cullen estaban pagando su deuda.
Este era su juicio.
Y yo era el jurado.
—¿Esto te hace sentir mejor? —preguntó Alec, acercándose a mí por detrás.
—No. Pero lo necesitan —respondí sin apartar la vista del claro.
Y entonces, sentí una presencia.
Un corazón que no debía estar allí.
Giré levemente y la vi.
Narrado por la Hija de TN
Había estado observando todo desde una colina nevada. Nadie sabía que estaba ahí. Nadie, excepto mamá. Ella siempre sabía.
Mi madre me decía que debía quedarme lejos.
Que aún no estaba lista.
Que el mundo no lo estaba.
Pero yo ya entendía.
No tenía más de ocho años en edad aparente, pero mi mente era distinta. Tres sangres corrían por mis venas: lobo, vampiro… y humana. Tres naturalezas. Tres voluntades. Tres destinos.
Mis ojos celestes se clavaron en la escena. Los neófitos eran como animales salvajes. Parecían invencibles. Pero también eran débiles en su rabia.
Vi a papá —Jasper—. Su aura era un caos de emociones.
Dolor. Culpa. Confusión.
Y amor.
No podía dejar de mirarlo.
Mi pecho se calentó. Mi piel vibró.
Sentí que algo se activaba dentro de mí.
No.
No ahora.
No todavía.
Me obligué a retroceder. A quedarme en las sombras, como mamá me pidió.
Pero no por miedo.
Sino porque entendí algo:
Ella no me escondía por debilidad.
Me estaba protegiendo.
Porque cuando yo saliera a la luz… nada volvería a ser igual.
Y en lo más profundo del bosque, una segunda forma creció en mi reflejo.
No del todo lobo.
No del todo vampiro.
Una mezcla única.
Una reina naciendo en silencio.
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Mis compañeros
VampirTN Mccartney hija de uno de los primeros fríos , encontrará el amor en un pequeño pueblo llamado forks Lo que no se espera es que su compañero es del clan al que su padre quiere eliminar Siendo de bandos diferentes , ¿podrá su amor permanecer intact...
