El Eco del Aullido
Primera parte: TN con su manada (después de la batalla)
Narrado por TN
El aire olía a sangre y humo.
No era la primera vez que lideraba una batalla, pero sí la primera vez que lo hacía como loba. Como Alfa. Como hija de Elizabeth McCartney, y como madre.
Me transformé lentamente. Mi piel se volvió morena, mis ojos celestes persistieron en mi forma humana. Las ramas crujieron bajo mis pies descalzos mientras la manada me rodeaba, aguardando mis palabras.
—No teníamos que intervenir —dijo Paul con los brazos cruzados—. Ellos nos abandonaron.
—TN nunca nos ordenó atacarlos —agregó Sam, mirándome.
—No lo hice —respondí firme—. Pero tampoco les prohibí que siguieran su instinto.
Mi hermano se acercó desde la línea de árboles, aún en forma lobuna. Me rozó la pierna con el hocico antes de volver a cambiar. Su expresión decía lo que todos sentían: orgullo, respeto, lealtad.
—¿Y ahora? —preguntó uno de los más jóvenes, con temor—. ¿Qué sigue?
Miré al horizonte. A la zona donde Jasper aún respiraba con dificultad.
—Ahora nos retiramos.
Hoy les dimos una lección.
Mañana entenderán el castigo.
La manada aulló al unísono. Un sonido profundo, ancestral, como si mis antepasados —mi madre, mi tía, mis tíos, toda la línea McCartney— me respondieran desde las raíces mismas del bosque.
Yo era su Alfa.
Yo era su sombra.
Y también… su esperanza.
Segunda parte: El salón Vulturi (TN, su hija y Aro)
Narrado por la hija de TN
El mármol negro del castillo Vulturi era frío, pero familiar.
Caminé por los pasillos como si los conociera de vidas pasadas. Las antorchas eternas en las paredes. Los ecos. La presión en el aire. Todo gritaba poder.
Pero el único que importaba estaba allí:
Aro.
Mi abuelo.
Él se giró al verme entrar, y una sonrisa suave pero terrible curvó sus labios. No la sonrisa de un gobernante. La de un hombre que ama.
—Mi tesoro oscuro… —susurró—. Qué grande estás.
—¿Me conocías desde siempre?
—Desde antes de nacer.
Vi a tu madre con ojos de rey. Pero te vi a ti… con ojos de padre.
Me acerqué. No le temía.
—¿Por qué no interveniste? ¿Por qué dejaste que mamá hiciera todo sola?
—Porque necesitaba que el mundo viera quién era ella.
Y ahora… el mundo te verá a vos.
Aro extendió la mano, como si pudiera tomarme los recuerdos.
Yo asentí. Lo dejé. Lo vi cerrar los ojos mientras se inundaba de lo que era.
Y entonces, los abrió… y tembló.
—Tanta oscuridad.
Tanto poder.
Tanto… dolor.
—¿Y ahora qué vas a hacer? —le pregunté—. ¿Usarme?
Aro sonrió. Y por primera vez, no vi ambición.
Vi miedo.
—No, mi nieta.
Voy a protegerte. Aunque el mundo arda.
Lo que no supimos ver
Narrado por Alice
La mayoría de las veces, mis visiones llegan como una tormenta.
Pero esta vez… fue como hundirme en agua helada.
Vi su rostro.
Emma Aitana Vulturi.
Ojos celestes.
Sonrisa difícil de descifrar.
Y algo más… algo que no se puede poner en palabras: autoridad.
No era una niña común.
Era una presencia.
Una promesa.
Y tal vez… una sentencia.
—¡Alice! —escuché que gritaban. Era Esme, sujetándome mientras me sostenía la cabeza con ambas manos.
—¿Otra vez? —preguntó Emmett, nervioso.
Asentí. Todavía temblando.
—¿TN? —preguntó Carlisle.
—No… su hija. Emma.
Todos se quedaron en silencio.
—¿Qué viste? —preguntó Jasper con voz tensa.
—Futuros —susurré—. Uno donde el mundo le teme…
Y otro donde nos perdona.
Jasper cerró los ojos. El dolor en su rostro fue tan real como el aire que nos rodeaba.
—No sabía que existía —murmuró—. Y ahora no sé si alguna vez podré enmendarlo.
Rosalie, sorprendentemente, fue quien habló:
—Entonces aprendamos juntos, Jasper.
Entendamos lo que hicimos.
Y demostremos que no somos los mismos que la abandonaron.
Por primera vez desde que esto empezó… estuvimos todos de acuerdo.
Narrado por Emma Aitana Vulturi
Estaba recostada sobre el lomo de Sam, en su forma lobuna. Él respiraba lento. Paul caminaba alrededor como una sombra protectora.
—¿Querés bajar? —me preguntó mi tío, ahora en forma humana, tirándome una manzana.
—Estoy bien acá —dije, sonriendo.
Sam gruñó suave. Le acaricié el lomo.
—No me mires así, papá. Estoy pensando.
Paul se burló:
—Decíle ‘papá’ a él, pero después venís a mí cuando querés robar galletitas.
Reímos.
La manada me adoraba.
Y yo a ellos.
Eran mi refugio. Mis gigantes. Mis lobos.
—¿Creés que él me querría? —pregunté, de la nada.
Paul se quedó quieto.
—¿Jasper?
Asentí.
—No lo sé, Emma. Pero si no lo hace… nos va a conocer a nosotros.
Sam se giró lentamente y me lamió la mano, como cuando era chiquita.
—Ya te ama —dijo Paul—. Solo tiene que recordarlo.
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Mis compañeros
VampireTN Mccartney hija de uno de los primeros fríos , encontrará el amor en un pequeño pueblo llamado forks Lo que no se espera es que su compañero es del clan al que su padre quiere eliminar Siendo de bandos diferentes , ¿podrá su amor permanecer intact...
