Temporada 2 episodio 51

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Estacionamiento de la escuela

La llovizna fina cubría el asfalto. TN bajó del jeep junto a Dylan, Thomas y Artur.

Dylan se ajustó la mochila al hombro y murmuró:

—Prepárate, hoy hay miradas extra.

TN no necesitaba que se lo dijera. El rugido inconfundible de un Volvo plateado cortó el murmullo general.

Todos giraron para ver cómo el auto se detenía. Las puertas se abrieron y, como si el tiempo hubiera retrocedido, los Cullen bajaron uno por uno. Perfectos, impecables… y culpables.

Edward fue el primero en avanzar, con Alice a su lado. Jasper se mantuvo un paso detrás, observándola como si buscara leer cada microexpresión en su rostro.

—TN… —dijo Edward, su voz cargada de cautela—. Sé que no quieres escucharnos, pero… lo sentimos.

Ella arqueó una ceja, cruzándose de brazos.

—¿Por qué? ¿Porque se dieron cuenta de que no me morí sin ustedes? —respondió con una sonrisa fría.

Alice dio un paso al frente, su mirada suplicante.

—No fue lo que crees. Nos fuimos para protegerte. Si… si los Vulturi sabían lo que eres… —vaciló, buscando las palabras— …una trihíbrida como tú sería un blanco. Pensamos que, si no estábamos cerca, jamás se enterarían.

Dylan, que estaba a un lado, intervino con un tono cortante:

—Vaya, qué considerados… dejarla sola en medio de todo.

Jasper apenas habló, pero su voz fue grave y sincera.

—Fue un error. No entendimos lo que significabas… ni lo que podríamos perder.

Thomas puso una mano protectora en el hombro de TN.

—Ahora ya es tarde para disculpas, Cullen.

TN sostuvo la mirada de Edward. Su don de espejo activado le permitía sentir y copiar el peso de su remordimiento, pero no lo soltó.

—Lo que ustedes no entienden… es que los secretos siempre salen a la luz.

Mientras el silencio se hacía, al otro lado del estacionamiento, una figura oculta observaba desde lejos. Cabello rojizo, ojos encendidos. Victoria no estaba sola. A su lado, una mujer de mirada letal y sonrisa torcida: Elena Swan.

Lo que los Cullen no sabían era que ambas cumplían las órdenes de TN. Victoria, en deuda porque TN había salvado a James su compañero que ellos creían muerto y Elena, ansiosa por revelar el secreto de Bella ante todos, se habían unido para ejecutar la venganza silenciosa de TN contra la familia Cullen.

—Pronto, querida hermanita… —susurró Elena—. Pronto todos sabrán quién eres en realidad.

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En los Pasillos

La campana sonó y los estudiantes comenzaron a dispersarse. Los murmullos crecían a medida que todos se percataban de la presencia de los Cullen nuevamente. Sin embargo, algo era distinto esta vez.

TN caminaba entre los pasillos con paso firme, pero sus ojos escaneaban a cada persona, sintiendo la energía tensa que se acumulaba. Dylan, a su lado, mantenía una expresión alerta.

—¿Sientes eso? —preguntó Dylan en voz baja.

—Claro —respondió TN—. Están desconcertados, y algunos temerosos. Pero aún no saben lo que se avecina.

Edward apareció de la nada, bloqueando su camino, con una mezcla de cautela y necesidad de conexión.

—TN, ¿podemos hablar?

Ella le dedicó una sonrisa enigmática.

—Por supuesto, Edward. Pero no esperes que todo sea como antes.

Mientras Edward hablaba, en las sombras del pasillo, Victoria y Elena intercambiaban miradas. Estaban listas para empezar su parte del plan, cumpliendo la voluntad de TN sin que los Cullen sospecharan el alcance real de la amenaza que enfrentaban.

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El bullicio de estudiantes parecía opacado por una atmósfera densa y casi eléctrica. Los Cullen, aunque presentes, no lograban evitar las miradas desconfiadas y cuchicheos que se tejían a su alrededor.

TN avanzaba con paso decidido, absorbiendo cada reacción, cada susurro, cada sombra de miedo o curiosidad. Su hermano Dylan la seguía de cerca, atento a cualquier señal de peligro.

Edward se acercó nuevamente, intentando conectar con ella, aunque ahora sus palabras parecían medir cada sílaba.

—TN… sé que hemos cometido errores. Pero queremos enmendarlo, si nos dejas.

Ella giró la cabeza, dejando que su mirada reflejara una mezcla de calma y fría determinación.

—Los errores… tienen consecuencias, Edward. Estoy aprendiendo cuáles son las mías.

En otro rincón del instituto, Victoria y Elena se movían con discreción, sus rostros ocultos tras capuchas y miradas calculadoras. Sabían que cada movimiento que hicieran debía ser preciso; la venganza de TN era tan delicada como implacable.

Victoria susurró:

—El próximo ataque hará que los Cullen sientan el miedo real.

Elena asintió, con una sonrisa torcida.

—Y cuando revelemos la verdad sobre Bella, se derrumbarán desde dentro.

Mientras tanto, TN sentía como el tablero de su juego comenzaba a moverse. No era solo una cuestión de poder o fuerza; era un desafío a sus propias reglas, a su familia que la había dejado atrás y a los secretos que les ocultaban.

—Esto apenas comienza —pensó—.


Hola mis amores , perdón por la tardanza pero es que ando muy ocupada con cosas de la universidad y el trabajo además de que ando estresada por unas cuentas que tengo que pagar y la verdad ni tiempo a escribir

Mis compañeros Donde viven las historias. Descúbrelo ahora