Temporada 2 episodio 42

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( Este capitulo será narrado desde varias perspectivas )

Narrado por Alice

El campo estaba teñido de cenizas.

No literalmente, pero así se sentía. Como si algo sagrado hubiera sido incendiado desde dentro… y yo solo pudiera ver las brasas.

Mis visiones eran confusas. Imágenes que se desmoronaban antes de formarse del todo. Rostros que desaparecían. Sombras que se duplicaban. Y en el centro de todo eso… ella.

TN.

Mi amiga.
Mi hermana.
La que abandonamos.

La que volvió.

Y no era la misma.

No había odio en sus ojos.
Peor aún: había calma. Una calma tan peligrosa como una bomba sin detonar.

Vi a los neófitos abalanzarse sobre nosotros como relámpagos desenfrenados. Emmett rugía, Carlisle intentaba protegernos, Esme gritaba mi nombre… pero yo no podía moverme.

Porque yo vi lo que los demás no.

Vi a TN parada sobre un árbol alto, con la mirada firme… y otro rostro tras ella. Una niña. Ojos celestes. Silencio absoluto.

Sentí el mundo colapsar dentro de mí.

—No puede ser… —susurré—. Ella… es real.

Jasper me oyó. Se giró hacia mí en medio del combate, con la mirada enloquecida. Sabía que yo había visto lo mismo que él no quería enfrentar.

Su hija.

Y su culpa lo desgarraba por dentro.

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Narrado por Bella

Todo esto era mi culpa.
Lo supe en el instante en que TN apareció.

Yo insistí en quedarme.
Yo forcé a la familia a decidir.
Yo fui la razón por la que los Cullen huyeron.
Y ella… fue la que pagó el precio.

Vi a Edward luchar por protegerme. Vi a Rosalie y Emmett cubrir nuestras espaldas. Vi a Carlisle hacer lo imposible para evitar una masacre.

Pero también vi lo inevitable: nos superaban.

Y TN no movía un solo músculo.
Solo observaba, como una reina en su trono de hielo.

Una parte de mí quiso correr hacia ella, pedir perdón, suplicar.
Pero no era ese tipo de mujer.
Nunca lo fue.

Y ahora, yo tampoco.

La miré directo a los ojos. Ella me sostuvo la mirada, impasible.

No me odia.
Eso era lo que dolía más.

No nos odia.
Solo quiere que suframos.
Que entendamos.

—Edward… —murmuré—. ¿Creés que nos va a matar?

Él tragó saliva, como si eso sirviera de algo.

—No. Eso sería misericordia.

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Narrado por Alice (visión fragmentada)

Un campo quemado.
Un vestido blanco manchado de sangre.
Una niña de ojos celestes parada sobre los restos.
Y a su lado… TN.

No como una loba.
No como una madre.

Como una reina.

Y a lo lejos, los nombres de los Cullen… uno a uno…
se apagaban en la visión.
Como velas… bajo el viento de su juicio.

Narrado por la hija de TN

Mi madre me dijo que había tres tipos de guerra.

La que se libra con armas.
La que se libra con palabras.
Y la que se libra dentro de uno mismo.

Hoy aprendí que también hay una cuarta:
la que no podés evitar, aunque no la hayas elegido.

Desde mi escondite entre las sombras, vi todo.
La furia de los neófitos.
La contención de los lobos.
El caos en los ojos de los Cullen.

Y a él.
Jasper.
Mi padre.

No lo conocía, pero mi sangre sí.
Cada fibra de mi cuerpo reaccionó a su presencia.

Una electricidad ancestral despertó en mi interior.
Mi lobo interior tembló.
Mi parte vampírica se tensó.
Y mi humanidad… se quebró un poquito más.

Él no lo sabe.
Nadie lo sabe.

Pero desde el momento en que lo vi, supe que un día iba a mirarlo a los ojos… y preguntarle por qué.
Por qué se fue.
Por qué no me buscó.
Por qué  dejó a mamá… sola.

Pero aún no.
No hoy.

Hoy me quedo en las sombras.
Viendo.
Escuchando.
Recordando.

Porque una reina no nace de la venganza.
Nace del silencio que antecede a la tormenta.

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Narrado por Jasper

Me sentía como en una de esas pesadillas donde no podés moverte.

Todos gritaban. Peleaban. Corrían.

Pero yo… estaba clavado en el mismo lugar.

Vi a TN. Su mirada era un golpe que no sangra por fuera, pero deja cicatrices eternas por dentro.
Y entonces… la vi a ella.

Una niña.
Una mezcla perfecta de luz y oscuridad.
De rabia y calma.
De todo lo que yo jamás supe sostener.

Mi hija.

Mi hija.
Esa palabra me quebró.

Había vivido muchas vidas. Luchado muchas guerras. Sobrevivido a cosas que ningún ser debería vivir.

Pero eso…
Esa verdad…
me mató y me revivió en el mismo suspiro.

Alice me miró, pero no podía sostener su mirada.
No después de saber lo que había ocultado incluso de ella:
Que aunque amé a TN de un modo distinto, jamás la olvidé.

Y ahora… ahora entendía por qué mi alma se sentía rota desde que nos fuimos.

Porque una parte mía… se quedó con ella.
Y otra nació con esa niña.

¿Podría pedir perdón algún día?
¿Podría acercarme a esa criatura, sangre de mi sangre, y decirle que lo siento?

No lo sabía.
Pero tenía claro que no volvería a huir.

Aunque el mundo me condenara, yo ya había elegido:

Buscarla.
Conocerla.
Protegerla.
Y, si ella lo permite…
Amarla.

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