El mensaje sacó una sonrisa a Porsche, pero su alfa se equivocaba. Hablar con Max no era todo lo que se tenía que hacer para tomar el mando del underground. Porsche manejó en silencio hacia su destino, la noche de Bangkok era fría, la soledad en la carretera no le molesto, había visto a Luciano hace unas dos horas, después de leer el mensaje de Vegas ambos socios supieron que tenían que continuar con su plan.
Porsche había rastreado a un traidor en el equipo de Max, "El cuervo" el tipo llevaba años trabajando con el anciano en las peleas clandestinas. Porsche lo conoció cuando apenas empezó en ese mundo clandestino. El tipo era creído, y demasiado hambriento por poder, era obvio que traicionaría a Max tarde o temprano. Ahora era el momento, el cuervo había vendido información sobre valioso cargamento de Max, cargamento que Porsche dejó que se perdiera para así poder entregar a el cuervo después de tal error.
El omega aparcó el automóvil frente a la vieja bodega abandonada, Macao lo esperaba. El alfa se acercó para abrirle la puerta y darle la mano al bajar.
-Hola cariño
-Madre - Saludo el alfa, Porsche miró hacia la bodega y el joven asintió - Está listo para hablar.
Las botas del omega crujieron sobre la tierra con cada paso, Porsche escuchó con satisfacción un chillido aterrado, bajo la luz parpadeante amarilla de una lámpara colgante pudo divisar al cuervo. Su rostro antes guapo ahora irreconocible y lleno de moretones.
-Por favor...- Comenzó el alfa pero Porsche negó.
-No, no es a mi al que debes rogar–
–Max...–
–Ha, ¿ahora recuerdas al que te crió, te dio de comer, y te dio un techo y trabajo? Max nunca fue malo con ninguno de nosotros, no puedo creer que lo traicionaron cuando el alfa envejeció, te aprovechaste de su confianza. Por suerte para ti, fui yo quien te encontró. Las malas noticias son, que mi hijo aquí – Señaló a Macao, el alfa se traqueo los nudillos con expresión sombría – No es tan amable como yo –
–¡No! ¡Espera! –
Porsche arrugó la nariz al sentir las feromonas de miedo del alfa, Macao gruñó y le dedicó una suave sonrisa.
–Mamá, puedes regresar a casa, ya es tarde –
– ¿Te espero? – Preguntó, el joven negó.
–No, me tomaré mi tiempo – El omega asintió y dio un beso a su hijo en su frente antes de salir de la bodega, subirse a su auto e irse a casa.
Media hora después apago el auto y entro a su hogar, la mansión estaba en silencio. Porchay seguramente dormido, y Vegas...
Antes de pensar donde estaría su amado, encontró a este saliendo de la cocina con una taza humeante entre sus manos.
–Llegaste – Vegas le sonrió como solo él podía hacerlo, su corazón dio un vuelco y de inmediato su dura fachada quedó en el olvido. Porsche se quitó el abrigo y se echó en los brazos de su alfa, este sonrió y lo cargó sin problema con una mano, mientras que en la otra maniobró para no tirar la taza - Mi buen omega, ¿quieres darte un baño?
Porsche asintió, su rostro enterrado en su pecho, con una sonrisa Vegas subió las escaleras cargándolo como si no pesara nada. Porsche escuchó la porcelana cuando dejó la taza en la mesita de noche y se dirigió con él en brazos al baño. El omega perezoso no se molestó en abrir los ojos, incluso cuando Vegas lo sentó en la bañera para comenzar a desvestirlo.
-Tan hermoso - Escuchó y sonrió cuando sintió las caricias en su estómago y después unos suaves besos en su cuello. Vegas lo baño con delicadeza y diligencia, limpiando su cuerpo como si se tratara de una joya preciosa. Entre toques y la cálida agua, Porsche casi se derrite en los brazos de su alfa, mientras este sonreía enternecido dejando besos de vez en cuando, al terminar lo envolvió en una bata de algodón y lo depositó en la cama mientras le secaba el cabello.
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La Trinidad
FanfictionLos lazos de sangre se han roto Solo uno de los tres hermanos Theerapanyakul se convertirá en el líder de la tríada, se ha desatado una guerra. Pero ellos no son los únicos, Vegas y Porsche después de ser rechazados encuentran consuelo y algo más e...
