Ya había pasado una semana desde que Miguel y Rubén pelearon por quién se iba del departamento.
-¡Vete a la mierda, cabrón! - Gritó Rubén saliendo de, su ahora, ex departamento con una caja entre sus manos.
-¡Eso implicaría irme contigo!- Respondió Miguel azotando la puerta y dejando a Rubén afuera.
-Joder, que pesado- Murmuró el castaño empezando a bajar las escaleras.
Hace una semana, Rubén empezó a buscar un departamento nuevo como había amenazado anteriormente, pero él esperaba que Miguel le pidiera que no se vaya. Sin embargo, así no fue.
Encontró uno a las afueras de Madrid para no volver a verse con ninguno de sus amigos, se sentía frustrado e insuficiente.
Las manos de Rubén se aferraron a la caja.
Buenos días, Rubius, ¿cómo te está yendo en la mudanza?
Andrea le había enviado un mensaje y Rubén lo leyó un difucultad mientras sostenía la caja con una sola mano.
Subió la última caja a la camioneta que transportaba sus propiedades con la ayuda de un vecino que, por unos cuantos euros lo iba a llevar hasta su departamento nuevo.
Se subió en el copiloto y esperó al hombre que cerraba el cofre de la camioneta modelo 2014.
Estoy exhausto, y me queda un largo día de acomodar cosas y aún no son ni las diez de la mañana. Hoy es viernes, ¿quieres que vaya por ti a la salida?
Tecleó en respuesta para su novia.
Dio un largo suspiro y le echo una última mirada al edificio donde anteriormente residía antes de que Julián se subiera y empezar el camino a su nuevo hogar.
Su móvil volvió a sonar, él esperaba un mensaje de Andrea aunque para su sorpresa era Alejandro, el primo de Miguel.
Mangel me ha dicho que te has olvidado tu chaqueta. ¿Cuál es vuestro puto problema que no habláis?
Rubén apretó el móvil.
Estaba tenso y recordar la pelea no lo ayudaba para nada.
Dile que le den por culo.
Respondió frívolo.
Él apretó la mandíbula para no llorar por el coraje.
No le molestaban las peleas, le molestaba el poco interés de Miguel. Ya no era lo mismo; pues obvio, Miguel lo amaba.
Aveces, la indiferencia duele más que los insultos.
Esta, esta es la parte menos triste de esta historia. El abandono.
Pero todo está escrito, y para que Rubén se entere de los sentimientos de Miguel debía suceder lo malo para darle paso a todo lo bueno. Sin embargo, luego vendrán cosas peores...
Rubén bajó la vista a Raspberry, la gata que permanecía adentro de la caja y se quejaba por la claustrofobia que le causaba estar allí dentro.
-Shh, Raspy, ya llegaremos- Murmuró Rubén dandole suaves golpecitos a la caja, tratando de calmarle.
El móvil de Rubén sonó.
Lo siento, mis padres prefieren que no te vea por un tiempo...
Los ojos de Rubén casi se salen de órbitas.
¿Qué coño? ¿Por qué han cambiado de parecer?
Escribió en la pantalla táctil de su celular último modelo.
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Red thread. ||Wigetta. | Rubelangel.||
RomanceEl hilo puede tensarse o enredarse, pero nunca romperse. || Wigetta Rubelangel ||