El aire nocturno aún conservaba la calidez de las luces urbanas, y el murmullo constante de la ciudad envolvía a Gohan y su grupo mientras caminaban por las calles iluminadas. Las farolas lanzaban un resplandor tenue sobre el pavimento húmedo, reflejando sus siluetas como si fueran un pequeño ejército desorganizado de viajeros perdidos... que, en efecto, lo eran.
Lorian iba al frente con un palillo de comida aún en la boca, feliz por su primera experiencia con la comida rápida humana.
Lorian: —¡Esto fue glorioso! ¡La carne, el pan... y esas papas doradas! ¡Un banquete digno de un guerrero!
Lotric (suspirando): —Un banquete que nos costó casi todo lo que ganamos hoy.
Lorian (con una carcajada): —¡Pero valió cada moneda!
Gwendolyn, por su parte, caminaba en silencio, con la mirada aún curiosa, analizando las luces de neón y las pantallas electrónicas que anunciaban cosas que apenas comprendía.
Gwendolyn: —Este mundo es... ruidoso.
Gohan (con una leve sonrisa): —Sí, lo es. Es bastante parecido a el mío. aunque existen cosas que no comprendo
Drag (con tono burlón en su mente): —Encanto, dice... no puedes negar que fue gracioso ver cómo tu cara se desmoronaba cuando viste la cuenta.
Gohan (suspirando): —jeje, si no fueras una voz en mi cabeza, te daría un golpe.
Drag (riendo): —Y si no fueras tú, ya habrías llorado en posición fetal en la acera.
Mientras el grupo avanzaba, un silencio más serio empezó a colarse entre las risas. Sabían que la calma no duraría mucho. Gohan lo sintió primero: una leve presión en el aire, casi imperceptible, como si la ciudad misma contuviera la respiración.
Gohan (deteniéndose): —Alto.
Lotric frunció el ceño. Lorian se giró rápidamente. Gwendolyn tensó su postura.
Gwendolyn: —¿Qué pasa?
Gohan miró al cielo nocturno, cruzando los brazos. No sabía exactamente de dónde venía, pero esa sensación... no era humana.
El grupo se tensó, sintiendo la presión celestial aproximarse con cada segundo.
El aire mismo parecía volverse más pesado, cargado de una energía pura, tan intensa que incluso Drag —aun dentro de Gohan— permaneció en silencio por un momento.
De pronto, una figura descendió lentamente desde el cielo.
Era un hombre de cabellos plateados, túnica blanca con detalles dorados y alas tan resplandecientes que el suelo bajo él brilló con su luz. Su presencia era tranquila, pero abrumadora, como si todo el entorno se inclinara inconscientemente ante su poder.
Lorian levantó su espada, y Lotric imitó el gesto. Gwendolyn observaba con cautela.
Gohan, en cambio, solo respiró hondo y bajó lentamente la guardia.
Gohan: —...Lo estaba esperando.
El ángel aterrizó frente a ellos, con una serenidad casi solemne.
Sus ojos dorados se posaron directamente sobre Gohan.
Ángel: —Al fin te encuentro de nuevo.
Gohan asintió, cruzando los brazos.
Su expresión era tranquila, aunque dentro de sí sentía el peso de lo que implicaba esa visita.
Gohan: —Michael te envió, ¿verdad?
El ángel inclinó la cabeza, confirmando.
Ángel: —Así es. El Arcángel Michael me pidió que te localizara. Dijo que, si aún seguías con vida, probablemente ya estarías buscando el modo de contactarlo.
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Son Gohan: Una bestia entre Dimensiones
Fiksi PenggemarArrancado de su realidad durante su combate con Cell por un enigmático agujero dimensional, Son Gohan emerge en un lugar desconocido. ¿Qué pasara con gohan y que le esperara en esta historia? Descúbrelo.
