Horas después, Umemiya reposaba sobre un futón limpio en la sala de la casa de TN. La lluvia seguía cayendo afuera, pero adentro el ambiente era cálido, con una lámpara tenue iluminando la habitación.
TN se sentó a su lado, limpiando las heridas de su rostro con una toalla húmeda.
Tn:Eres un idiota…-murmuró, sin apartar la vista de su labor-¿Cómo puedes seguir levantándote aunque ya no tengas fuerzas?
Umemiya entreabrió los ojos, observándola en silencio.
Umemiya:Eso es lo que me gusta de ti…-susurró de pronto-
TN:-lo miró, confundida-¿Qué?”
Él sonrió débilmente, esa sonrisa tranquila que tantas veces ocultaba su dolor.
Umemiya:Que aunque eres fuerte y tienes carácter, nunca das la espalda. No importa si estás herida o cansada… sigues adelante
TN sintió que su corazón se agitaba, pero no apartó la mirada.
Tn:Pues acostúmbrate, porque no pienso dejar que te destroces solo
Al rato
El silencio se instaló entre ellos, solo roto por la lluvia contra las ventanas. Umemiya cerró los ojos, rindiéndose por fin al descanso, confiando en que ella lo cuidaría.
TN lo observó unos segundos más, acariciando suavemente su frente.
Tn:Descansa, Hajime… ahora yo te protegeré a ti.
Y aunque afuera la tormenta aún rugía, dentro de esa casa todo era calma. Dos almas heridas, unidas no solo por la batalla, sino por la fuerza de su vínculo.
Al día siguiente
La luz de la mañana se filtraba entre las cortinas. El sonido de la lluvia de la noche anterior había desaparecido, dejando en el aire un silencio tranquilo, apenas roto por el canto de algunos pájaros.
En el futón, Umemiya dormía profundamente, su respiración lenta y acompasada. Sus heridas estaban vendadas y su cuerpo, aunque aún débil, parecía más en paz que nunca.
En la cocina, TN preparaba algo de comida. No era precisamente suave en sus movimientos: los platos chocaban un poco más fuerte de lo necesario y cada vez que giraba la cuchara en la olla, lo hacía con determinación.
De pronto, la voz ronca de Umemiya interrumpió el ambiente.
Umemiya:Hueles a sopa de miso…
TN giró de inmediato, con las cejas arqueadas.
Tn:¡Deberías estar descansando, Hajime! ¿Quién te mandó a levantarte?
Él apareció en la puerta, apoyándose en el marco, con una sonrisa tranquila a pesar de lo débil que aún estaba.
Umemiya:No quería perderme la vista.
Ella chasqueó la lengua y le apuntó con la cuchara
Tn:Siéntate ya o te meto otra paliza peor que la de Takiishi.
Umemiya se rió suavemente y obedeció, sentándose a la mesa como si aquel tono firme fuese una orden inquebrantable.
Mientras comían, Umemiya la observaba con atención.
TN hablaba de forma directa, incluso regañándolo cada vez que intentaba moverse demasiado rápido para ayudar con la mesa.
Tn:¿Eres consciente de que no puedes andar por ahí como si nada hubiera pasado? Si no me haces caso, te ato al futón, ¿me entiendes?”
Umemiya ladeó la cabeza, divertido.
Umemiya:Sabes… ese carácter tuyo es lo que más me gusta.”
TN:-se sonrojó levemente-Cállate y come antes de que se enfríe
Después de la comida, TN le cambió las vendas con cuidado, aunque sus palabras no perdían firmeza
Tn:No pienso dejar que vuelvas a salir así sin pensar. Eres fuerte, sí, pero no invencible. Y ahora… ahora ya no estás solo.”/
Umemiya cerró los ojos un instante, dejando que sus manos trabajaran con delicadeza.
Umemiya:Con alguien como tú a mi lado… me siento invencible de otra forma.”
TN lo miró fijamente, con el ceño fruncido, pero el brillo en sus ojos la delataba.
Tn:No me digas esas cosas cuando estás herido, Hajime… porque hasta yo puedo llegar a llorar.”
Él estiró una mano, posándola suavemente sobre la suya.
Umemiya:No quiero lágrimas tuyas… quiero verte siempre así...fuerte, directa y conmigo.
