El amanecer llegó gris, cubierto por un manto de nubes pesadas. El aire olía a tierra húmeda, y el viento hacía que las cortinas de la habitación se movieran suavemente.
Umemiya seguía dormido, su respiración tranquila, el pecho subiendo y bajando al ritmo lento de un sueño profundo. TN lo observó un momento desde la puerta. A pesar de su aspecto fuerte, en reposo se veía más humano, más vulnerable.
Tn:Duerme un poco más… lo necesitas -susurró con voz baja, antes de cerrar la puerta con cuidado.-
Tomó su chaqueta, se ató el cabello y salió. Había trabajo que hacer: la calle que cruzaba el barrio había quedado destrozada tras la pelea, y todos los chicos estaban ayudando a reparar los daños.
El sonido de los martillos, las voces, y el olor a polvo mojado llenaban el aire. TN se unió sin dudar, levantando piedras, cargando tablas, siempre con esa determinación que la caracterizaba.
Uno de los chicos se le acercó
X:¡Oye TN! ¡Está empezando a llover, ponte esto!
Le extendió un chubasquero azul. TN lo aceptó con una sonrisa breve.
Tn:Gracias. No pasa nada, puedo seguir un rato más.
Pero no era un poco de lluvia. A los pocos minutos, el cielo rugió.
Un trueno estalló tan fuerte que el suelo vibró. TN se tensó. Sus manos, que sujetaban una caja de herramientas, temblaron levemente.
Otro trueno.
El corazón se le aceleró.
Ella apretó los labios. -No pasa nada… no pasa nada.-
Había aprendido a soportarlo, pero nunca dejaba de dolerle el pecho cuando los rayos caían.
Siguió trabajando bajo la lluvia. El agua empapaba su ropa y el cabello se le pegaba al rostro. Pero entonces… una voz cálida la detuvo.
Umemiya:Pensé que te dije que no te esforzaras tanto sola.
TN giró bruscamente.
Ahí estaba Umemiya, de pie bajo la lluvia, sin chubasquero, con el cabello mojado cayéndole sobre los ojos y una sonrisa tranquila en el rostro.
Tn:¡¿Qué haces aquí, idiota?!-gritó, dejando caer la caja de herramientas-¡Te dije que descansaras! ¿Quieres reabrir tus heridas o qué?!”
Umemiya rió bajo la lluvia, con esa calma suya que desarmaba a cualquiera
Umemiya:No podía quedarme quieto sabiendo que estabas aquí… y lloviendo así.
Tn:- frunció el ceño, el pecho oprimiéndose-¡Eso no es excusa! ¡Podrías enfermarte!”
Él dio unos pasos hacia ella. La lluvia caía con fuerza, formando pequeñas cascadas sobre sus hombros.
Umemiya:Sé que no te gusta la lluvia.
Tn:…
Umemiya:Ni los truenos.
El cielo volvió a rugir, un estallido ensordecedor iluminó el aire. TN se estremeció, y Umemiya, sin dudarlo, la rodeó con sus brazos.
Umemiya:Así que vine a acompañarte. Si vas a pasarla mal, lo harás conmigo.
Por un momento, TN no pudo decir nada. Solo se escuchaba la lluvia golpeando sus cuerpos.
Sus manos temblaban ligeramente, no por miedo… sino por la mezcla de rabia, ternura y algo que no podía admitir en voz alta.
Tn:Eres un idiota…-susurró contra su pecho.-
Umemiya:Tal vez.-respondió él con una sonrisa-Pero soy tu idiota.
Ella suspiró con frustración, apartándose un poco para mirarlo.
Sus ojos brillaban bajo la tormenta, llenos de sinceridad.
Tn::Ven aquí antes de que te mate de verdad. Vamos a casa.”
Él rió suavemente.
Umemiya:Sí, jefa.
La lluvia seguía azotando las calles cuando ambos regresaron empapados. TN dejó el chubasquero colgado y llevó a Umemiya directo al futón.
Él seguía sonriendo, pero sus labios temblaban ligeramente del frío.
Umemiya:Mira cómo estás, empapado, herido, y aún así vienes a hacerte el héroe.”
TN tomó una toalla y comenzó a secarle el cabello con fuerza.
Tn:Te dije que descansaras, pero no, tenías que venir a desafiar al clima, ¿no?
Umemiya la miraba en silencio, con una sonrisa tierna.
Umemiya:No podía dejarte sola. No cuando tiembla el cielo.
TN se detuvo un momento.
Tn:No soy una niña.
Umemiya:No, pero aún así quiero protegerte.
La frase le golpeó más fuerte que cualquier trueno.
Intentó esconder el rubor dándole un golpe suave en el hombro.
Tn:Tsk… haces que sea imposible enojarme contigo.
Umemiya:Eso espero-respondió él con una media sonrisa.-
Después de secarlo, TN le preparó té caliente. Se sentaron juntos en silencio, mirando por la ventana cómo el agua caía sin parar.
Ella apoyó la cabeza en su hombro, y él la cubrió con una manta.
La lluvia no se detuvo.
Los truenos continuaban, intercalados con ráfagas de viento que hacían crujir las ventanas. TN intentaba dormir, pero cada estallido del cielo la hacía tensarse bajo las sábanas.
Umemiya, que no dormía del todo, la miró en la penumbra.
Sus ojos brillaban en la oscuridad, y en sus labios apareció una sonrisa suave.
Umemiya:¿No puedes dormir?”-preguntó en voz baja-
TN negó con la cabeza.
T :No me gusta… el sonido de los truenos. Me recuerda cosas.”
Él extendió el brazo, la acercó despacio hasta que su cuerpo quedó envuelto por el suyo.
Umemiya:Entonces… no escuches los truenos. Escúchame a mí.
El pecho de Umemiya era cálido, su respiración constante.
TN se quedó quieta, los dedos aferrados a su camiseta.
Tn:Eres insoportable…-murmuró ella con un hilo de voz.-
Umemiya:Lo sé-susurró él, acercándose un poco más-Pero ya te acostumbraste.
Ella soltó una risa suave.
Tn:Quizá sí.
Otro trueno. TN se estremeció, y Umemiya aprovechó para besarle la frente, luego la mejilla, y finalmente los labios.
El beso fue lento, cálido, lleno de esa mezcla de fuerza y ternura que solo ellos dos podían compartir.
Cuando se separaron, él le acarició el rostro.
Umemiya:Ya estás a salvo, ¿lo sabes?
TN lo miró, con el corazón latiendo más rápido que cualquier relámpago.
Tn:Sí… contigo, siempre lo estoy.
Él sonrió, abrazándola más fuerte mientras el sonido de la tormenta se volvía lejano, casi como un murmullo.
La lluvia siguió golpeando el tejado, pero entre sus brazos, TN finalmente se permitió cerrar los ojos.
Y Umemiya, mirándola dormida, susurró apenas audible:
Umemiya:Prometí proteger a todos… pero contigo, solo quiero quedarme.”
Continuará
