XXII

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Habían pasado varios días desde aquella tormenta.
El cielo por fin se despejaba, y con él también la rutina en casa de TN y Umemiya comenzaba a tomar forma.

A pesar de seguir con algunos vendajes, Umemiya se negaba a quedarse quieto.
Cada mañana se levantaba antes que TN, intentando barrer el patio o preparar algo de desayuno. Pero TN siempre lo pillaba a medio hacer.

Tn:¡Umemiya Hajime!” -su voz resonó desde el pasillo-¡Te dije que no hicieras esfuerzos!”

Umemiya, con una escoba en la mano, se giró lentamente.

Umemiya:Solo estoy barriendo un poco, nada más.

TN se cruzó de brazos, mirándolo con esa expresión entre enfado y preocupación.

Tn:Un poco es suficiente para abrirte los puntos, ¿quieres que te los cosa yo a mano o qué?

Él sonrió, inclinando la cabeza.

Umemiya:Si lo haces tú, no me quejaría.

TN lo fulminó con la mirada.

Tn;¡No me cambies el tema!

Él dejó la escoba a un lado, levantando las manos en señal de rendición.

Umemiya:Está bien, está bien. Vuelvo al futón, jefa.

Ella suspiró, llevándose una mano a la frente

Tn:Eres peor que un niño.

Pero aun así, cuando él pasaba a su lado, TN no podía evitar que su corazón se ablandara un poco.
Umemiya tenía esa sonrisa tan cálida que hacía imposible permanecer enojada demasiado tiempo.

Más tarde, TN cocinaba mientras Umemiya la observaba desde la mesa.
Ella movía la cuchara con precisión, concentrada, mientras el vapor llenaba el ambiente con olor a sopa caliente.

Umemiya:Hueles bien cuando cocinas.”
-murmuró, con ese tono sereno que la hacía temblar sin querer.-

TN:arqueó una ceja sin girarse.-¿Y tú hueles a irresponsabilidad, lo sabías?”-

Umemiya: soltó una carcajada baja.-Aun así, sigues cuidándome.

Ella giró la cabeza, con una sonrisa apenas visible.

Tn:Porque si no lo hago yo, seguro terminas matándote solo.

Él se puso de pie y, sin previo aviso, la rodeó por detrás, apoyando la barbilla sobre su hombro.

Umemiya:Si morir significa hacerlo contigo cerca, no me quejaría.

TN:se sonrojó, dándole un codazo suave.-Eres insoportable!-

Umemiya:Pero me quieres igual.

Ella lo miró de reojo, intentando mantener la compostura.

Tn:Eso es lo peor de todo.

Pasaron los dias

Los días siguientes transcurrieron igual: TN regañando, curando, alimentando; Umemiya sonriendo, desobedeciendo a ratos, y siendo cada día más cariñoso.

Una tarde especialmente tranquila, el sol caía oblicuo por la ventana. TN estaba sentada sobre las piernas de Umemiya, leyendo algo, mientras él jugaba distraídamente con un mechón de su cabello.

Umemiya:Sabes que me relaja tenerte así?-dijo él con voz baja.-

TN:-no levantó la vista del libro.-Y sabes que me distrae que hables mientras leo?

Él soltó una risa suave.

Umemiya:Entonces tendré que hacer algo más para distraerte.

Antes de que TN pudiera responder, Umemiya la atrajo un poco más hacia él y la besó.
Un beso lento, cálido, lleno de ese cariño callado que ambos compartían.
Ella, aunque intentó fingir que lo apartaba, terminó cediendo, apoyando las manos en su pecho.

Cuando el beso terminó, TN lo miró entre divertida y exasperada.

Tn:Debería matarte por eso.

Umemiya:¿Y arruinar tu tarde favorita?-bromeó él, sonriendo.-

TN estaba por responderle cuando...

TOC, TOC, TOC.

El sonido seco en la puerta los congeló a ambos.

Tsubaki:¡TN! ¡Umemiya! ¿Están ahí?-la voz de Tsubaki resonó afuera, acompañada por otras más-Vinimos a ver cómo siguen.

TN y Umemiya se miraron.
Ella aún estaba sentada sobre sus piernas, sus mejillas rojas, el cabello algo desordenado.
Él, por su parte, sonreía abiertamente, sin intención de moverse.

Umemiya:No abras.-susurró él, riendo bajo.-

Tn;¡Claro que voy a abrir, idiota!- levantándose de golpe mientras se arreglaba la ropa.

Abrió la puerta con una sonrisa nerviosa.
Allí estaban Tsubaki, Hiragi, Misaki y Momose, los cuatro mirando con sonrisas entre curiosas y burlonas.

Hiiragi:Vaya… parece que interrumpimos algo, ¿no?-bromeó Hiragi.-

Tn;¡N-no! Solo estábamos… hablando.-respondió TN, intentando mantener la compostura.-

Detrás de ella, Umemiya levantó la mano saludando tranquilamente.

Umemiya:Buenas. Sí, estábamos hablando

El tono despreocupado y la sonrisa traviesa solo hicieron que TN se sonrojara más.
Momose soltó una carcajada.

Momose:Hablando’, dice. Sí, claro.

Tn:Cállate, Momose.-gruñó TN, empujándolo ligeramente hacia adentro-Pasen, ya que están aquí.

Los chicos entraron entre risas, y pronto la casa se llenó de voces, bromas y el ambiente cálido de siempre.
Aun así, mientras TN servía té y discutía con Tsubaki sobre quién cocinaba mejor, Umemiya la observaba en silencio desde la mesa, con esa sonrisa tranquila que decía más que mil palabras.

Sabía que su cuerpo todavía dolía un poco, pero su corazón…
su corazón se sentía en casa.

Pasan las horas

Cuando todos se fueron al anochecer, TN cerró la puerta y se giró hacia él.

Tn:Por tu culpa piensan que somos unos locos.

Umemiya se levantó despacio, caminando hasta quedar frente a ella.

Umemiya:No me molesta. Somos suertudos… no todos pueden tener algo así.

Ella lo miró, intentando no sonreír.

Tn:No cambias, ¿eh?

Umemiya:Tampoco quiero.

Y esta vez fue TN quien lo besó primero, sin aviso, sin palabras.

La noche cayó lenta, y mientras la ciudad dormía, en esa casa pequeña y cálida solo se escuchaban sus risas mezcladas con el murmullo del viento.

Continuara

umemiya x tnHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora