XXXI

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El sol todavía estaba subiendo y el sonido de las cigarras llenaba el aire. Yo estaba frente a mi casa, con una maleta… ligeramente más grande de lo que había planeado. No porque llevara muchas cosas, sino porque cierta persona insistió en meter ropa suya “por si acaso”.

Umemiya llegó poco después, cargando una bolsa con aire totalmente relajado, como si fuéramos a dar una vuelta a la esquina y no a pasar varios días juntos a solas.

Umemiya: ¿Lista?

Tn: No metas más cosas en mi maleta.

Umemiya:-mirando hacia otro lado-No meteré nada más.

Noté que su bolsa tenía claramente más cosas de las que tuvo ayer.

Tn: …Eso no estaba lleno así.

Umemiya: Creció.

Lo miré fijamente.

Umemiya, sonriendo: ¿Subimos al taxi?

El taxi ya esperaba frente al camino de tierra que conectaba con el huerto. El chofer nos observó por el retrovisor, como si ya hubiera visto mil parejas jóvenes tratando de parecer tranquilos en su primer viaje juntos.

El aire acondicionado estaba encendido, pero aún así se sentía ese calor típico del verano que se cuela por las ventanas. Yo estaba en la ventana, mirando el paisaje retroceder, pero podía sentir la mirada de Umemiya sobre mí.

Tn: Deja de mirarme así.

Umemiya: ¿Así cómo?

Tn: Como si ya hubieras ganado algo.

Umemiya apoyó el brazo y sonrió con esa cara tranquila suya.

Umemiya: ¿No lo hice ya?

Me giré lentamente hacia él.

Tn: ¿Quieres que te deje en medio de la carretera?

El chofer se aclaró la garganta como si estuviera reprimiendo una risa. Umemiya se inclinó un poco hacia mí, hablándome más bajo.

Umemiya: No podrías. Me llevarías contigo de todos modos.

Lo miré fijamente… y aparté la vista para no dejar que viera que sí, tenía razón.

El paisaje de verano pasaba: arrozales, casas tradicionales, cigarras sonando sin descanso. El viento golpeaba el cristal.

Umemiya sacó su teléfono, lo miró unos segundos y luego lo guardó.

Umemiya: He bloqueado los chats de grupo.

Tn: …¿Qué?

Umemiya: Hoy quiero que molestemos a nadie y nadie nos moleste a nosotros. Como si el mundo entero se hubiera quedado atrás.

Tn:…

Umemiya:…

Tn:-mirando al frente-…No era necesario bloquearlos.

Umemiya: Ellos habrían mandado mensajes cada diez minutos preguntando si ya llegamos, qué comimos y si usamos yukata.

…Sí, tenía razón.

El taxi avanzaba por una carretera rodeada de árboles, las hojas verdes moviéndose con el viento del verano. Yo tenía la mano sobre mi pierna, tranquila, cuando sentí algo.

Umemiya apoyó su mano sobre la mía. No dijo nada. Solo entrelazó los dedos, como si fuera lo más natural del mundo.

Miré nuestras manos, luego lo miré a él.

Tn: …Te estás poniendo cariñoso muy temprano.

Umemiya:Estamos de viaje. Empieza desde ahora.

El chofer asomó una sonrisa silenciosa en el retrovisor.

El taxi se detuvo frente a una posada tradicional, de madera oscura, faroles de papel y un pequeño jardín zen en la entrada. Se escuchaba el sonido del agua corriendo de un estanque con peces koi. El aire olía a verano, a flores y a tatami nuevo.

Yo bajé primero y tomé la maleta, pero Umemiya la tomó con una sola mano, como si fuera una bolsa ligera.

Tn:Puedo llevarla.

Umemiya:-sonriendo de lado-Lo sé. Pero quiero hacerlo.

Entramos y nos recibió una chica con yukata clara, que nos indicó con voz suave:

Recepcionista:La habitación para la pareja Umemiya está lista.

Sentí mi cara ponerse muy ligeramente roja, pero me mantuve impasible.

Tn:No dijiste nada de eso.

Umemiya:-totalmente tranquilo-¿Qué? Es verdad, ¿no?

Entramos a la habitación. Tatami limpio, una mesa baja, dos futones aún doblados… una sola almohada.

Yo miré la almohada.

Luego lo miré a él.

Tn:…

Umemiya:-tranquilo-Compartimos.

Me crucé de brazos, con una vena visible en la frente.

Tn: No dijiste nada de esto cuando hiciste la reserva.-insisti-

Umemiya:-con una sonrisa que parecía tan tranquila que daba ganas de golpearlo-Si lo decía, te habrías puesto a pensar demasiado en eso.

Tn:…

Umemiya:…

Touché…

Yo estaba ordenando mis cosas junto a la mesa, cuando sentí que él se sentó detrás de mí. No habló al principio, solo me observaba.

Umemiya:-su voz, baja-Oye.

Tn:-sin darse vuelta-¿Qué?

Hubo un pequeño silencio.

Umemiya:…Llámame por mi nombre.

Me detuve. Giré apenas un poco, lo suficiente para mirarlo por el rabillo del ojo.

Tn:Siempre te llamo Umemiya.

Umemiya:-ladeando la cabeza, mirándome directo-Te estoy diciendo mi nombre. Hajime. Quiero escucharlo de ti.

Se me cruzó un ligero latido en el pecho. Lo observé. Él no estaba bromeando. No era como cuando molestaba, ni como cuando decía cosas para hacerme ruborizar. Era diferente… había sinceridad.

Tn:…Es raro.

Umemiya:-acercándose un poco más, sus dedos tocando ligeramente mi muñeca- Para mí sería especial.

El silencio del cuarto se volvió más evidente. A lo lejos se oían las cigarras fuera del jardín.

Tn:-algo más bajo-…Ha…jime.

Él sonrió, esa sonrisa que solo me mostraba a mí, más cálida que cualquiera de las que daba a los demás.

Umemiya:Mm. Así está bien. Solo tú puedes decirlo.

Se acercó y sin hacer más escándalo, me dio un beso lento en la sien, como si ese pequeño gesto fuera más íntimo que cualquier otra cosa.

Continuara

umemiya x tnHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora