Like a Prayer

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Aquella nieve no paraba de caer, haciendo más y más difícil la tarea de caminar, o más bien, arrastrarse, del pequeño albino. Otra vez se encontraba debajo de una tormenta de no sólo la naturaleza en su contra, sino que los pensamientos y sentimientos lo estaban golpeando como si fuera un insecto contra copos de nieve. Se sentía diminuto, cargando con un peso mayor al suyo, pero sorprendentemente, su determinación le daba fuerza y adrenalina.

El aire gélido, aunque no fresco, lo hacía darse cuenta de la oportunidad de oro que le había sido brindada. No le importaba lo demacrado de su cuerpo, las heridas internas que pudieran estar sangrando en su mente, lo único que quería era poner a salvo a su contrario y a sí mismo.

De repente, el sonido de un auto empezaría a acercarse, él no quiso detenerse a voltear a ver, pues su instinto natural siempre le decía que la presencia de un carro cerca significaba peligro. Y ciertamente parecía ser así, porque el auto los había notado, prendiendo y apagando sus luces a su dirección. La noche ya se avecinaba, el frío era demasiado peligroso, pero aún así, Cross no quería dejarlos a la merced de un extraño.

No estaba pensando bien, y su cuerpo tampoco le estaba ayudando como ya era costumbre. Sus piernas fallaron y se dio de boca contra la nieve, y para colmo, con el cuerpo aún inconsciente de su cálido contrario. Era confuso, ¿un vampiro podía producir tanta temperatura de su cuerpo? Cross se quedó estático ante la cuestión, temblando del dolor, frío y debilidad. Estaba por sentir que su mente le fallaba, perdiendo la señal como una televisión buscando el canal indicado.

El sujeto que estaba en el auto se bajaría, haciendo sonar sus botas de cuero contra la densidad gélida debajo de sus pies. Con la linterna de su celular, apuntaría a los dos adolescentes, asombrándose y jadeando. Poco después habló:

"Oh Dios mío... ¡¡Cross!!"

El mencionado no pudo reconocer la voz al instante, fue cuando el desconocido se acercó, separando ambos cuerpos de sí mismos, que Cross podría mirar a quien yacía frente a frente. Era Epic, su mejor amigo. Era obvio que se moría de la preocupación, y claro que revisó primero al albino, ya que aparte de ser más cercano, era humano, y estaba tan débilitado como todo un guerrero.

El menor no pudo emitir ni una sola palabra; así que fue llevado junto con Dream al auto. Epic se encargó de darle su suéter a su amigo, sólo para estar seguro de que entrara en más calor si es que no había sido suficiente con lo que tenía encima. Entonces, emprendió su viaje hacia su casa para encontrar una forma de ayudar a ambos.

Horas completas de incertidumbre pasarían desapercibido entre la inconsciencia de Cross. Estaba desmayado ante todo, pero al menos se encontraba seguro. Epic se encargó de limpiar lo mejor que pudo sus heridas, le dio una mejor ropa y lo dejó descansando, rezando porque pudiera despertar pronto. Mientras tanto, Dream yacía en la sala, acostado, todavía incapaz de despertarse.

El peliblanco caminó cerca suyo, suspirando de cansancio después de haberse centrado tanto en su mejor amigo. Miró detenidamente a Dream por unos largos segundos, preguntándose qué fue lo que sucedió para encontrarlos así. Fue entonces que recordó lo que tenía que hacer, sacando su celular para comprobar si Ink o Blue habían mandado un mensaje o llamado. Estaba preocupado, hizo su parte del plan, que era encargarse de buscar a ambos chicos. Incluso si el cazador y el lobo eran los menos posibles en terminar mal, eso no quitaba que tenían que enfrentarse a algo horrible. De todas formas, Epic no podía hacer nada para ayudar, además, se había quedado solo en casa desde hace semanas pues sus padres se encontraban fuera de la ciudad. Qué conveniente, pensó.

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⏰ Última actualización: Sep 12, 2025 ⏰

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