capítulo 21 ❌

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No podía negar que era agobiante despertarme en medio de la madrugada bañado de sudor buscando con ansías algo de alcohol para refrescar mi garganta.

Pero ahí estaba él todas esas malditas noches.

Alemania: ¿Buscas algo?

Estaba apoyado en el marco de la puerta, luego la cerró detrás de él. Fruncí el ceño y apreté los dientes.

Rusia: Alemania, por favor. Necesito una copa.

Alemania: No, no necesitas eso. Necesitas autocontrol.

Sentí un pinchazo en mi cabeza con los recuerdos de esa noche invadiendo mi mente, como aún a pesar de la lluvia que nublada mi vista podía ver el dolor en la mirada de mi amada, parecía que su alma frágil iba a salir de sus cuencas.

Pero ahora estaba en esa fría habitación de la casa del alemán encerrado como un perro rabioso. Mis pies —aunque temblorosos— se fueron acercando a Alemania.

Rusia: Por favor, no entiendes yo-

Alemania: No, eres tú que no entiendes. Estás en mi casa y vas a seguir mis reglas.

Su tono de voz era serio y con un toque de amenaza. Idéntico a su padre en ese aspecto.

Rusia: Estoy aquí en contra de mi voluntad! Déjame ir y no te molestes en "curarme".

Alemania: Ja, no tienes opción ¿Te lo recuerdo? ONU indicó que te quedarás aquí, ya te dí las opciones: En mi casa o en un centro de rehabilitación.

Apreté los dientes y los puños volviendo mis nudillos blancos por la molestia e impotencia. Me acerqué más y trate de apartar a Alemania, pero fuí empujado por ese mismo.

Alemania: No saldrás de aquí.

Sin saber en que momento empezamos a forcejear mientras las gotas de sudor recorrían mi rostro. Con fuerza traté de quitarlo de la puerta, pero me sentía tan malditamente débil.

En un movimiento rápido logró tomarme de las muñecas y empujarme de nuevo a la cama.

Y otra vez volvieron los recuerdos: Su cabello húmedo por la lluvia mientras que con esos labios que antes anhelaba me decían que todo había acabado.

No podía soportarlo, necesitaba olvidar.

Alemania: Eres un idiota, si no logras darte cuenta de tus errores sobrio entonces no podrás mejorar.

Estuve a punto de levantarme para volver a intentar empujarlo, pero en su lugar el que fue empujado fuí yo, mi cabeza impacto contra el respaldo de la cama sintiendo un agudo dolor.

Alemania: Te ves miserable. ¿Dónde está el gran Rusia? ¿Dónde está tu honor? ¡No puedo ayudarte si no quieres ser ayudado!

Mi rostro fue impactado por una cachetada fuerte y fuí tomado de los hombros obligándome a mirarlo. Vi ese destello rojizo en sus ojos cafés.

Alemania: Maldita sea, no puedo perder mi tiempo tratando de ayudarte si no quieres salir de tu miseria. Me decepcionas.

Intenté quitar su agarre que se intensificó en mis hombros de una manera dolorosa. Me sentía miserable por la debilidad que estaba en mi cuerpo en ese momento. Pero la sensación de debilidad era más a causa de los pensamientos y recuerdos que atacaban mi mente.

Alemania: Bolivia tenía toda la razón al dejarte. Eres un fracaso ahora y no eres ni la sombra de lo que antes eras.

No me dolió el ataque a mi ego, lo que se sintió como una daga al corazón fue la mención de mi mujer.

Rusia: Vete al infierno....

Mis ojos empezaron a picar mientras sentía la humedad de ellos amenazando con salir. Parecía que el pelinegro se dió cuenta de mis ojos llorosos porque su mirada se suavizó un poco.

Alemania: Rusia, por favor. No puedo ayudarte si sigues fingiendo estar bien...

Tragué saliva tratando de aliviar el nudo que se hizo presente en mi garganta y de contener las lágrimas que estaban por salir.

Por un momento pensé que iba a recibir otro golpe, pero en su lugar sus brazos me rodearon apretando en una forma de consuelo.

Alemania: Eres mi mejor amigo, el único verdadero que he tenido. Dejá que te ayude.

Mis manos temblaron mientras recordaba su rostro de ella, de mi amada.

Mi pequeña, mi todo....

Antes de que pueda reaccionar las lágrimas empezaron a deslizarse por mis mejillas mientras apretaba los dientes con fuerza, mis brazos aceptaron el abrazo buscando el consuelo de mi amigo en mi angustia.

Por un momento la tensión que había en ese momento que era casi palpable se alivió un poco, el único sonido en ese momento era de mi respiración entrecortada y de mis sollozos.

Rusia: Soy un idiota....

Alemania: Sí, lo eres.... Pero sigues siendo mi amigo....

....❌...

En cuestión de días tuve que acostumbrarme a vivir con la mirada de mi amigo siempre sobre mí. No podía salir sin Alemania a ningún lado, ya que pensaba que podría escapar (algo que sí intenté una vez, pero el desgraciado me dejó una trampa).

Constantemente tenía que ayudar a Polonia con las tareas del hogar, por cortesía y también porque ese alemán no me dejaba opción.

Supongo que gracias a la confianza y el avance que tuve al respecto de dejar el alcohol y los cigarrillos Polonia me sugirió ir con ella junto a Alemania a la iglesia. Polonia era similar a muchos de los latinos en ese aspecto.

Rusia: No.

Alemania: ¿Cómo que no? ¿Por qué?

Solté un suspiro y me pasé una mano por mi cabello rubio.

Rusia: Mira, no quiero ir ahí, no me siento....Digno....

El de cabello azabache soltó una risa interrumpiendo mi explicación mientras se apoyaba en la pared.

Alemania: ¿Digno? Nadie es digno. Ahora vístete, tienes veinte minutos.

Me lanzó al pecho unos pantalones negros y camisa azúl que logré atrapar a tiempo antes de que cayeran al suelo.

Alemania: Si te comportas, quizás te daré una sorpresa.

Levanté mi mirada y arqueé una ceja con curiosidad por la dicha sorpresa que tenía.

Rusia: ¿Sorpresa? ¿Qué clase de sorpresa?

Movió su mano en el aire restándole importancia a mi pregunta, claramente no iba a responder a mi duda.

Alemanía: Solo vístete y verás.

Salió de la habitación dejándome con una clara confusión en mi interior ¿Qué clase de sorpresa sería la que mencionó Alemania?

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⏰ Última actualización: Oct 24, 2025 ⏰

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