No hay mayor amor que el de quien te ha visto crecer.
No pude parar de mirarla. Hacía unos meses en los que ella había dejado de ser una niña, o eso me lo parecía a mi. Estaba tumbada en mi cama abrazando al gato que le había regalado hacia tan solo unos pocos meses. Fuera se estaba formando una gran tormenta de verano, esa era la causa que le había llevado a tumbarse en mi cama en búsqueda de un lugar para sentirse segura.
El gato pasaba de ella, pero se mantenía cerca. Ella decide comenzar a darle mimos en el cuello, el tan solo se limita a mover la cabeza en torno a su mano para que llegue a todos los puntos de su peludo cuello.
En ese momento soñé en ser yo quien recibía aquellas caricias de su parte o quien se los daba a ella como había hecho tantas tardes como esta en nuestra infancia, pero tan solo me podía limitar a observarla de lejos mientras escribía mis próximas líneas. Mientras la miraba entendí la frase que para ''parar el mundo se necesitan dos personas'', ella y yo éramos esas dos personas.
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relatos
Acaksimplemente son relatos míos escritos a lo largo del tiempo, aquí podreis encontrar reflexiones o historias extravagantes esta todo a la imaginación
