Por esa gente que tiene el síndrome del nido vacío
Saludo a mi hija, que mayor está. Hace tan solo un mes que se ha ido de casa. Ya no veo esa sonrisa infantil de las fotos del salón, ni esa ceja fruncida de su época adolescente. Ahora tan solo veo a una mujer adulta viviendo su vida al otro lado del charco.
Ella está dando vueltas por la gran habitación mientras mueve la cámara al ritmo de su explicación. Mi mujer gira la cabeza, la conozco como para saber que está comparando una con otra pensando que nosotros no pudimos darle una habitación así. La litera está llena de ropa de su hermano, el ha aprovechado su ausencia para ensuciarla más de lo que ya lo hacían juntos. Allí no tiene que pelearse con nadie por el olor, o los zapatos interrumpiendo su paso a altas horas de la noche.
Un niño aparece al fondo de la llamada, no tendrá más de seis años y es especialmente rubio, similar al color de pelo del cantante que llena el interior de su antiguo armario. Tienen una breve conversación. Mi mujer y yo nos miramos sabiendo que ninguno de los dos ha entendido nada y que dentro de poco nuestra hija dejará de entendernos como antes
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relatos
Acaksimplemente son relatos míos escritos a lo largo del tiempo, aquí podreis encontrar reflexiones o historias extravagantes esta todo a la imaginación
