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Ya había terminando el cortejo de Yoongi, por lo tanto se fue a la casa de Seokjin, la unión se hizo y el alfa ahora estaba con el omega.

Namjoon se encontraba solo, al parecer la omega Jung se enteró de la pelea de los omegas y ahora ella estaba molesta con Namjoon.

El omega menor no quería intentar algo más, no quería salir lastimado.

—Namjoon ya sabes de tus obligaciones, no quiero ver el hanok sucio— dijo la omega, el cariño que le tenía al inicio se esfumó.

—Namjoon por favor, ya te dije que no quiero ver nada afuera, ve y limpia las flores— habló la omega enojada, el menor no tenía el derecho de hablar así con su cachorro pensó y claro que lo iba a castigar.

—Nam para la cena quiero más verduras— pidió, normalmente Namjoon lo hacía, pero ahora sentía como una obligación.
Lo único que podía hacer era asentir.

Hoseok notó el comportamiento de su madre hacía el omega, el alfa se encaminaba hablar con su madre, desconocía la razón del nuevo trato.
—Madre, buen dia— saludo —He visto algunos tratos malos a mi omega, ¿Cuál es la razón de su actitud— la omega lo miró, estaba de acuerdo que no trató bien al omega de su hijo —Namjoon interfirió en las decisiones de Yoongi, mencionó acciones no bien vistas para un omega, no estoy de acuerdo, y si lo preguntas no te lo diré Hoseok, es cosa de omegas y el chico debe de aprender su lugar— el alfa solo asintió, Namjoon era joven y su madre podía educarlo de la mejor manera.

Al llegar la noche, Namjoon ingresaba muy cansado a la estancia que compartía con Hoseok, el alfa se encontraba cansado, tuvo muchas labores en la aldea y solo quería descansar, al ingresar no vio su baño preparado, su camisón de dormir no se encontraba en el mismo lugar, tuvo que hacerlo todo solo, Hoseok estaba molesto y el omega debía de atenderlo como era debido.
Namjoon no dijo nada, al sentir el calor de las sábanas se quedó dormido.

—¡Namjoon! estás sucio, toma un baño y limpia el desastre— Hoseok se levantó, tomo de los hombros a Namjoon para llevarlo lejos de él —Primero obedece Namjoon—

El omega termino todas sus labores muy tarde, cada una de ellas las hizo solo, si descansaba un momento llegaba la madre omega y le recargaba que debía acabar lo más rápido posible, solo desea descansar pero el alfa no lo dejaba.

—Hazlo rápido, mañana debemos asistir donde las sacerdotisas— con esas palabras el alfa quedó dormido. Namjoon suponía que era para ver su celo y al fin tener los cachorros de Hoseok.

A la mañana siguiente, Namjoon despertó por lo gruñidos del alfa —Namjoon despierta es hora de irnos— Hoseok listo se encamino al lugar donde se encontraban las mujeres más sabías de la aldea.

Namjoon ingreso con una de ella, la mujer lo inspeccionó, analizó y dictó al oído de la mujer —Lider Jung, su omega está en la mejor etapa de apareamiento, en cuanto llegue su celo el omega portará con su descendencia—

Hoseok satisfecho salió, caminando detrás de él Namjoon. El omega sabía que ese día llegaría, era su deber después de todo, pero no se sentía listo —Alfa puedo ir a la casa de mi madre— al escuchar la pregunta este solo asintió. Tal vez una visita podría ayudarlo.

Caminando por la aldea visualizo los árboles, de estas descendía miles de flores, vio el árbol de la unión, aquel que sello su vida. Camino un poco más, el sol reflejaba las montañas, aquellas que siempre quiso explorar, desviando su ubicación llegó hasta las lejanías, aquellas que al cruzar se dejaba por completo la aldea. Camino, camino y siguió caminando hasta el pasadizo secreto que le enseño Christopher, llegó hasta el lugar donde Hoseok se enfrentó con los lobos negros de gran tamaño, ahora no tenía miedo, la luz que marcaba el sol era dónde quería llegar, como un ensueño Namjoon arrastró sus pies hasta salir de la aldea, que por casualidad no estaba vigilada por alfas.

La luz seguía brillando, llamándolo, queriendo explorar, siguió hasta sentir una mano firme en su cintura, sacándolo de su ensueño volteó a ver al sujeto, este estaba cubierto de negro, no se distinguía su rostro, más lejos de él, había otro sujeto de la misma apariencia que el primero.
Namjoon lo miró por un momento, aquellos sujetos lo habían salvado de caer a una gran altura, desvío la mirada un momento, al ver abajo había una cascada rápida oculta por los árboles.

—¿Quieres salir?— pregunto uno de ellos con vos ronca —ven con nosotros, aquí no sufrirás omega— al oír la segunda voz, fue que su cerebro lo alertó, Hoseok había hablado con todos sobre los lobos forasteros, aquellos que se encargan de llevarse omegas, aquellos no jamás volvían a ser vistos.

La mano seguía anclada en su cintura, negó rápido, queriendo correr hasta su aldea —No, no por favor— rogó, aún sin movimientos de los alfas.

—Si conocer es lo que quieres, venir con nosotros debes— trato de calmarse, era un omega inteligente, suavemente se soltó del agarré y respondió —Mi confianza no crecerá en aquellos que no se han de mostrar— los miró, aquellos ojos afilados intimidó a los alfas, descubriendo sus rostros.

Estaban limpios, sin rasguños, sin sangre, como los describía Hoseok —¿Namjoon cierto? Somos alfas en busca de omegas, deseamos ayudar aquellos como tú— habló el primero, dejando de cubrir su rostro el segundo fue que habló —Somos alfas olvidados, desechados, el exterior lo conocen pocos, líderes prohíben salir por su poder, si todos conocieran lo que hay a fuera, podrían vivir bien, pero son ellos que quieren todo— a miraba fría del segundo alfa, le hizo sentir el rencor.

Namjoon sabía de los lujos que un líder podía tener, él y su familia era simples peones del líder, aún sin importar luchar por los suyos jamás era recompensado.

—Como puedo confiar en ustedes.

—Ven a vernos todas las noches, quiero salvarte Namjoon, se lo prometí a tu mamá.

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