-9

16 6 0
                                        

[Natasha.]

—¿Como que no las tienes?— pregunté a Sharon al llegar a mi oficina, ella venía detrás de mi.

—Yo tomé la carpeta que usted me había dado pero volví a traerla a petición suya— respondió tratando de recordar donde quedaron las fotos de Wanda.

—No puede ser, yo no las tengo.

—Yo tampoco, y en edición tampoco saben dónde están.

Me senté en mi silla y miré hacia afuera, le pedí a Sharon que se fuera y me quede sola pensando en una explicación para darle a Wanda, no es que sea mi obligación dársela pero si era mi obligación guardar esas fotos, ni siquiera saque una copia, perdí la costumbre hace mucho tiempo y aquí tengo mis consecuencias.

Ahora como le digo que no venga.

Hoy no ha sido un día precisamente tranquilo, empezando por esta mañana, no sabía que María volvería y no se por que no le dije que Wanda estaría ahí, no quería que fuera incómodo, no quería ponerle a ambas el pasado en frente suyo pero parece que fue lo único que logré, vi la expresión de Wanda al salir, era enojo e incomodidad, en que estaba pensando.

El día paso rápido, paso la hora del almuerzo y nunca salí de mi oficina, no recibí un solo mensaje de María ni respuestas a mis llamadas, mi apetito era lo que menos me importaba.

Tocaron la puerta de mi oficina, entro Sharon luego de indicarle que pasara.

—Disculpe, la señorita Maximoff se encuentra aquí— asentí y ella la dejó pasar.

Wanda pasó y se quedó en silencio esperando algún ruido de mi parte, no camino, no se sentó, se quedó de pie como si avanzar fuera como atravesar un campo minado que en cualquier momento la haría caer en mil pedazos.

—¿Como estás?—pregunte tratando de hacer que ella dejara de verse como un estatua decorando mi lugar.

—Con ganas de irme, dame mis fotos, te ayudaré y me iré, no sea que tú esposa llegue y piense cosas malas.

—No es mi esposa—respondi con un poco de arrepentimiento al final, como si la estuviera negando de alguna forma.

—No me interesa ¿Mis fotos?— preguntó dando pasos lentos con su mirada perdida en el horizonte.

—No las tengo—respondi y por primera vez ella puso su mirada en mi, fría y amenazante.

—¿Disculpa?

—Lo siento Wanda, no sé dónde las dejé, no tengo copia y he buscado en cada rincón de mi casa y de esta empresa.

—Perdiste mis fotos.

—No las perdi.

—Entonces damelas.

Mire hacia abajo con un poco de vergüenza, le pedí que se sentara y ella con duda lo hizo.

—Tal vez las perdí ¿Puedes tomar otras?

—¿Me lo pides así? ¿Como si fuera tan fácil? Sabes todos los equipos que necesito para cada sesión, eso cuesta, me cuesta a mí, a mis empleados, tengo que contar con el tiempo que ya organice y no puedo repetir siempre las fotos que vas a andar perdiendo, tengo más trabajo a parte de ti por si no has caído en cuenta, si lo hubieras especificado en el contrato tal vez hubiera venido más preparada ¿No lo crees?— dijo ella elevando suavemente su voz, sin gritar, solo haciéndola más dura.

—¿Podrías calmarte?

—¿Podrías no estar tan tranquila? Tú tienes tiempo para lanzar tu línea, yo no tengo tiempo para hacerme cargo de tu irresponsabilidad y tu inmadurez.

—¿Yo soy la inmadura?—asintio— Lo siento, pero yo no estoy explorando contra ti por unas simples fotos.

—¿Unas "simples fotos"? Es mi trabajo, mi arte, no es simple y no se puede repetir.

—¿O acaso aprovechas que no has podido dejar el pasado atrás para desquitarse conmigo?

—No tiene nada que ver.

—Al parecer si, llegaste sin saber y tenías la misma actitud, la inmadura no soy yo por tratar de tomar las cosas con tranquilidad, eres tú por mezclar cosas personales con lo profesional.

Ella se quedó en silencio, apretó su mandíbula y si sus ojos pudieran encenderce en llamas lo haría, me arrepenti al instante, si un suspiro y antes de poder disculparme ella tomó su bolso y salió sin emitir otro ruido más.

—No puede ser—susurre para mí misma y llame a mi asistente—Sharon podrías detener a Wanda por favor y traerla de vuelta.

—Si señorita.

Cubrí mi cara con mis manos y y respire profundo.

Comenzaron a llegar mensajes a mi celular, lo mire de inmediato, era mi hermana queriendo distraerse un rato preguntando si puede llamar, no tengo tiempo ahora no las ganas de reírme, puse mi celular en silencio y lo guardé.

Minutos después entró Wanda nuevamente, Sharon me sonrió con temor y salió, la entiendo, la cara que tenía era para asustarse, parece que no fue fácil traerla de vuelta.

—¿Tienes algo más que decir?—Pregunto sin moverse de la puerta.

—Que lo siento.

—Perfecto ¿Puedo irme?

—Si quieres podemos hablar sobre la sesión en otro momento, pagaré lo que sea necesario para tener tiempo extra y recuperar las fotos pedidas.

—¿No podías escribir eso en tu celular y enviármelo? Entre menos tiempo pasemos juntas creo que se nos facilitan las cosas—dijo ella con aparente rencor, asentí y ella salió nuevamente, pase mi mano por mi cabello y trate de acomodarme para disminuir el dolor de espalda que comenzaba a formarse.

Saque mi celular y abrí el chat de mi hermana quién no ha dejado de enviarme mensajes.

Al ver que he visto los he abierto me llamó inmediatamente.

—"hasta que al fin contestas, yo sabía que no estabas ocupada"

Si, lo estaba.

"No lo creo, pero dime ¿Leíste mis mensajes?"

¿Con qué tiempo? Si me llamaste al segundo que abrí tus mensajes.

—"Bueno pues te cuento, hay una promoción increíble en el centro comercial, hay un montón de cosas muy lindas y pensar que una tarde de hermanas nos ayudaría a las dos"

—¿Cuando?

"Ya, las ofertas no van a esperar a que la señorita Natasha tenga tiempo de ir por ellas"

Mire mi agenda un momento, tenía muchas cosas que hacer... Más no urgentes, podía tomarme una tarde de descanso y respirar un poco.

—¿Voy por ti?

—"obvio"—respodio ella con aparente emoción.

Creo que es hora de pedirle un consejo a mi hermanita, no quería que supiera esto pero ya no sé qué más hacer ni como lidiar con las decisiones que he tomado.

Nota de autora:

Trataré de terminar esta historia y luego vemos cómo nos trata la vida.

¿Les gusta?

-Skaris.

Lucky ones Donde viven las historias. Descúbrelo ahora