Capítulo 30. Los niños no son tan malos.

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Capítulo 30. Los niños no son tan malos.

-¡Bonnie!.-Sentí que me gritaban en el oído.-Despierta Bonnie.-Comenzaron a saltar encima de mí.

-¿Qué demonios quieres?-Me senté de golpe en la cama.

Melissa y Matt me miraron asustados, se levantaron de la cama con las manos en alto.

-No volveré a repetirlo.-Me cruce de brazos.

-Son las siete de la tarde y quedaste con que irías a cuidar a Jessie a las siete treinta.-Melissa jugueteo con sus dedos mientras hablaba.

-¿Puedo buscar otro trabajo?.-Me tire hacia atrás en la cama y me tape la cara con las sabanas.

Melissa tomo las sabanas de la orilla y comenzó a tirarlas para que dejaran de cubrir mi cuerpo.

-Ve a...-Tirón de sabana.-Trabajar...-Logro sacar las sabanas y las tiró al suelo.-Ahora.

Me levanto a regañadientes, paso entre Melissa y Matt. Me adentro en el baño para poder tomar una corta ducha eh irme.

***

Golpeo la puerta por tercera vez y alguien me abre. Solo logro ver su cabello ya que tiene la cabeza tan gacha que mi campo de visión se limita a la parte superior de su cabeza, ella susurra algo parecido a un "adelante". Cuando paso por su lado siento tristeza por ella y le hablo.

-Nadie es lo suficientemente perfecto como para que no lo mires a los ojos.-Por primera vez levanta su cabeza, me mira. Sus ojos son de un azul intenso y su cara es como la de un ángel, apenas debe tener unos diez años.-Deberías mirar a la gente más a menudo, tus ojos son hermosos.-Le sonrió.

-Gracias.-Una sonrisa ilumina su rostro.

-Ahora, si me disculpas necesito hablar con la señora Jackson.-Le sonrió por última vez y me adentro en la casa.

Una vez que llego al living logro divisar a la señora Jackson sentada junto a quien supongo es su esposo, ella levanta la vista y al verme sonríe.

-Hola Bonnie.-Se levanta del sofá.-Tenemos un gran problema.

-¿Que sucede?.-Enarco una ceja dudosa.

-A mi esposo y a mí nos llamaron del trabajo, tenemos que hacer un viaje de negocios y llegaríamos el lunes a la cinco de la mañana.-Se rasco el cuello con preocupación.-¿Crees que puedas cuidar a mi niña?

Haber Bonnie piensa, tres días en una casa que no conoces cuidando a una niña. Em...No, di que no.

-Te pagaría más de lo acordado.-Interrumpió mis pensamientos.

Si dile que sí, lo acordado era bastante. Una guerra de ideas cruza por mi mente. Si le digo que si gano dinero y sigo con mi trabajo a pesar de que tenga que soportar a una niña, y si le digo que no tal vez me despida. Em...si mejor me quedo con la primera opción.

-Si no hay problema, pero creo que debo ir a mi casa para buscar ropa y eso.-Iba a continuar hablando pero ella me interrumpe.

-Si te es más cómodo puedes llevarte a Jessie a tu casa mientras la cuidas, de todas formas confió en ti ya que mande a mis contactos a investigarte y todo va bien.-Sonrió.

Wow, esta señora se toma enserio lo de contratar a una niñera para su hija.

-Pues entonces solo queda que me presente a su hija.-Le sonrió falsamente.

-Solo te advierto que ella no suele mirar a nadie a los ojos y no habla más que susurros.-Me confiesa apenada.-Jessie cariño ven aquí.

Me doy vuelta y me encuentro a la niña de ojos azules parada junto a la puerta. Ella se comienza a acercar otro poco y se posa junto a su madre.

No todo es culpa del destino.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora