Sentía la brisa del aire como rosaba mis frías mejillas...
La noche era serena, silenciosa y fría.
Los pensamientos eran constantes, y de forma impetuosa sacudían mi mente intentando sacar a la luz aquellos momentos que por cortos que fueron, duraron lo suficiente para estar feliz a su lado, para quererle, para amarle.
Recordé como aquella vez con mis manos acaricié su rostro, bajando por sus mejillas hasta quedar en su cuello que dejaba ver parte de su pecho y clavícula.
Ese día su rostro mostraba miedo, su mirada se llenaba de brillo conforme bajaba mis manos por su cuello, una sonrisa se dibujó en sus labios, seguramente de los nervios de sentirme cerca e involuntariamente lo hizo.
Sus manos se posaron sobre mis hombros, mi mirada se encontró de nuevo con aquellos hermosos ojos que brillaban bajo la luz de aquella farola a la orilla de la carretera.
El momento era tan especial, único como jamás habíamos logrado estar, de pronto el silencio se convirtió en risas, risas que sin pensar las consecuencias que esto traería le dimos cabida, mientras él sonreía posé mi dedo índice sobre sus labios, rozando levemente su labio inferior, aquellos labios que por el frío tenían un tono oscuro, su risa desapareció dando campo a lo incómodo, sin mencionar cosa alguna parecía que nuestras miradas pronunciaban palabras silenciosas, sus ojos se cerraron como esperando el próximo suceso, algo dentro de mí se movía desesperadamente como deseando salir o explotar dentro de mí, nuestras mentes se nublaron e involuntariamente pero a la vez queriendo sucediera nuestro rostros se acercaron mientras nuestros labios iniciaban un leve roce el uno con el otro, en segundos iniciaron un movimiento uniforme, fue primeramente un roce para luego convertirse en un beso dulce y cálido, ambos ahí de pie, a la orilla de aquella carretera que no estaba siendo transitada, bajo aquellas estrellas que fueron testigo de lo que sucedía, el beso se transformó en otro que poco a poco iba incrementando la esencia del cariño y amor que el uno sentía por el otro.
En medio de la locura del momento el frío de nuestros cuerpos se convirtió en calor, los roces en caricias y nuestros labios como imanes deseando unirse con los otros y jamás separarse.
El aire nos faltaba en los pulmones y de pronto nuestros labios se separaron, podía sentir como su respiración agitada chocaba contra mi rostro, sus manos sudorosas se encontraban en mi abdomen y mis manos sobre su pecho.
Elevé la mirada hacia sus oscuros ojos los cuales representaban para mi toda una galaxia y universo de sensaciones, él lo sabía y ambos lo sabíamos, sus labios se abrieron para mencionar dos palabras, dos palabras que antes las sabía pero que ese día me parecieron aún más claras, hermosas y por supuesto reales: ¡te quiero!
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Fragmentos del alma
Poetry"De los sentimientos se escribe." Abriendo las puertas a un mundo de pensamientos. Con el tiempo te vuelves capaz de expresar en fragmentos los sentimientos que florecen en un momento pero que te persiguen por la eternidad. *PAUSADA TEMPORALMENTE* ...