Aveces las cosas en la vida solo suceden sin ningún motivo, así paso a Izuku Midoriya quien por un pequeño suceso obtuvo el mayor amor que cualquiera pudiera obtener...
Inko: baaaaa
Izuku: Inko no interrumpas al narrador eso es de mal gusto
Estas son solo preguntas que hago en lo que termino el capitulo
Versión 1: (Shirahoshi )
Izuku: Necesito dormir, hablo recolectando conchas marinas, escucho a Rem que queria una, pensaba en que asi podria agradecerle por cuidar a los bebes, me pregunto si puedo hacer pasadores oh diademas con estas conchas, hablo recogiendo un par, casi le da diabetes imaginandose a sus hijas con el cabello recogido y con un pasador pegado a una concha, todo con una gran cara de felicidad, hasta que recordo cuando termino de recoger la playa, otra vez ese gran sonido.
Le gustaba la paz que ofrecía el sonido del mar, y la soledad del lugar le permitía pensar con claridad. Caminaba por la orilla, dejando que el agua mojara sus pies descalzos, cuando vio una figura a lo lejos.
Al principio, pensó que era solo otro paseante solitario, pero a medida que se acercaba, notó que la persona parecía inmensa y estaba sentada en las rocas, mirando hacia el océano. A pesar de la oscuridad, la luna revelaba un destello rosado en el cabello de la chica. Izuku sintió curiosidad, pero también preocupación. Algo en su postura denotaba tristeza.
Izuku: Disculpa, ¿te encuentras bien?, preguntó con cautela, deteniéndose a unos pasos de ella.
La joven levantó la mirada, sorprendida al ver a alguien más. Sus ojos grandes y brillantes parecían reflejar el resplandor de la luna, y su expresión era de sorpresa.
???Oh... sí, lo siento, respondió, su voz era suave y algo nerviosa, No esperaba que hubiera alguien aquí a esta hora.
Izuku sonrió levemente, tratando de tranquilizarla.
Izuku: Yo tampoco, pero a veces es agradable venir a la playa cuando está tranquila dijo, sentándose a una distancia respetuosa en la arena. ¿Te gustaría hablar? Parece que algo te preocupa.
La joven, que seguía observando el agua, guardó silencio por un momento antes de responder.
Shirahoshi: Me llamo Shirahoshi, dijo finalmente, sin mirarlo. Vivo cerca de la costa, y siempre he sentido una conexión especial con el mar. Solía venir aquí cuando era más pequeña, pero... ver cómo ha cambiado me hace sentir triste.
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Izuku inclinó la cabeza, interesado. Había algo en el tono de su voz que lo hacía sentir que había mucho más detrás de esas palabras.
Izuku: ¿A qué te refieres?, preguntó.
Shirahoshi suspiró profundamente y empezó a relatar su historia.
Shirahoshi: Cuando era niña, venía a esta playa todos los fines de semana con mi familia. Me encantaba el mar, sentía que era un lugar mágico. Pero con el tiempo, las cosas cambiaron. La playa empezó a llenarse de basura. Cada vez que venía, encontraba más y más desperdicios esparcidos por la arena: plásticos, botellas, redes rotas... Y el mar, que antes se veía limpio y azul, comenzó a estar lleno de cosas que la gente arrojaba sin pensar.