Siempre dicen que cuando uno está al borde de la muerte tiene una vista rápida de su vida ...
Pero por cosas del destino cada uno de ellos regreso a su niñez. ¿Querrán cambiar lo que está por venir?
‐...
Una vez que lograron terminar de arreglar su pequeña balsa improvisada y aseguraron su salida de Sixis.
-¡Ja! Nunca volveremos a este lugar -exclamó el mayor mientras dejaban la isla a las espaldas.
Los dos menores inclinaron la cabeza al mismo tiempo, mirándolo con extrañanza.
-¿Qué no aquí es donde deberías recoger a tu primer nakama? -Sabo revisó un cuaderno con notas apenas legibles que llevaba guardado.
-Sí... de aquí lo recogió -confirmó Luffy, parpadeando.
Ace se quedó helado en su sitio.
-Demonios...
Estuvieron navegando unas horas sobre la frágil estructura de madera hasta que decidieron que debían descansar. Es decir, se tiraron los tres uno encima de otro en el espacio más seco de la balsa.
-Algo se acerca -dijo el rubio sin levantarse, manteniendo los ojos cerrados.
-Mmm... -el mayor dejó caer una mano sobre su propia cara, soltando un largo suspiro-. Envidio el Haki ahora mismo... ¿Es un Rey del Mar o un barco?
Ambos menores lo miraron fijamente de golpe. El mayor bufó; se le había olvidado mencionar su nulo conocimiento sobre el Haki en esta época... pequeños detalles.
-Ace... tú no...
-Entonces lo tomaré como un barco -interrumpió el de pecas rápidamente-. ¿Es de la Marina?
El mediano rodó sobre su propio cuerpo para encarar al mayor, horrorizado.
-¡Esto es serio! ¡¿No puedes usar Haki?! Ace se quejó, cubriéndose los ojos con los antebrazos.
-No... Marco insistió mucho y debí haberle hecho caso. Carajo, si alguna vez lo conocen, ¡nunca le digan que dije esto! -El pecoso se recargó sobre los codos para mirar a su hermano rubio-. Fue una de las causas de mi muerte...
El menor, que aún estaba tirado encima del mayor, se tensó al escucharlo y lo miró con gravedad.
-Debemos ayudarte. El Haki es muuuuuuy importante.
-¡Sí! Además, ¡¿cómo mierda llegaste al Nuevo Mundo sin saber Haki de armadura?! -El rubio parecía a punto de entrar en histeria colectiva.
Una enorme sombra los cubrió por completo en ese instante, tapando la luz del sol. Los tres se sentaron de golpe en la madera.
Ah, sí. Se habían olvidado por completo del barco.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
-Ace, Sabo... otra vez: ¿por qué nos dejamos capturar?
Luffy estaba amarrado a la pared por gruesas cadenas de hierro. Aunque, en realidad, no lo detenían para nada; sin Piedra Marina (Kairoseki), el metal le daba exactamente igual. Se estiraba de un lado a otro en la celda mientras las cadenas crujían suavemente.