Capitulo Veinte.

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Corrimos lo más rápido posible. Como si me vida dependiera de ello y valla que lo depende.

Subimos al auto de Eithan y salimos del aeropuerto, condujo hasta la casa de Eithan donde dejamos el auto y tomamos un taxi. Nos llevó al apartamento de Fede.

—Perdón por el tiradero, ayer me volví loco cuando me dijeron que te ibas. —Mire con detalle cada rincón del departamento y apostaría que una estampida de animales paso por aquí.

—Wow, sí que desquitaste tu furia.

—No puedo permitir que te lleven de aquí, soy capaz de seguirte hasta donde sea necesario. —Miro su rostro y está muy pálido, me acerque a él y al tocar su mejilla está sumamente caliente.

—Tienes fiebre.

—No importa eso, lo único que quiero ahora es a ti. —Me tomo de la barbilla y me beso, correspondí a su ansiedad con la misma fuerza que él. Poco a poco sus manos pasaron de mi cintura hasta mi trasero levantándome y tomarme en peso. Por mi mente se borró todas las dudas que tenía, sobre mis padres, Josh y Carter, Eithan, todo desapareció por un maravilloso momento. Camino hasta su habitación donde me puso con sumo cuidado en la cama. Seguimos el beso hasta sus últimas consecuencias.

—Dime que pare y lo haré. —Susurro contra mis labios, su respiración como la mía está muy acelerada, al abrir mis ojos veo al hombre que amo, al que jamás me ha dejado a pesar de que yo lo quiera lejos.

—No quiero que lo hagas. —Volvió a besarme y su mano llego hasta mi cadera, entro por debajo de mi sudadera. Al hacer contacto con mi piel esta se enchino y me provoco cosquillas.

—Se me olvida lo cosquillada que eres. —Su labio se curvo formando una hermosa sonrisa.

—Y tú lo burlón y aprovechado que eres.

—Siempre llevándome la contraria. —Negó lentamente con la cabeza. — ¿Que haré contigo princesa?

—Ya te eh dicho que no soy una princesa Imberbe. —Me miro y puso una cara de ofendido que me hizo reír. —Perdón, se me olvida que aún no sabes que es imberbe, mejor te digo idiota, eso sí lo entiendes.

—Así pues te mostraré lo idiota que soy. —Se levantó de la cama y quito su sudadera para arrojarla al suelo.

— ¡Qué miedo!—Se colocó arriba de mí sin dejar caer su peso y volvió a besarme. Poco a poco la intensidad fue subiendo, hasta que quite su playera, pase mi mano por su estómago y sentí todo ese trabajo en el gimnasio. Él se deshizo de mi sudadera la cual la lanzo igual al suelo, su mano traviesa volvió a entrar por debajo de mi blusa y el saco de un tirón. Sus labios dejaron los míos para asaltar mi cuello después mi clavícula hasta mis pechos. Sentí como desabotono mi pantalón y el bajo hasta sacarlo por completo dejándome en ropa interior, saco sus pantalones quedando en bóxer y una enorme erección. Asalto de nuevo mis labios. No puedo creer esto, no puedo creer que una persona te vuelva totalmente loca, mi corazón se salió de control y mi respiración esta debatiendo en dejar mi cuerpo o quedarse. Los labios de Fede recorren cada centímetro de mi abdomen hasta el comienzo de mis pechos. Con una mano fácilmente quito mi sujetador y lo lanzo, beso cada centímetro de mi seno izquierdo apoderándose del pezón.

—Eres hermosa Elsa, y solo mía, solo mía. —Unió nuestros labios y bajo mis pantaletas. Abrí mis ojos por el miedo que me invadió. De nuevo las malditas imágenes aparecieron en mi mente, el maldito rostro de ese hombre hicieron que rompiera en llanto.

—Tranquila Elsa, Tranquila. —Volvió a besarme y me transmitió tranquilidad. Limpio mis lágrimas. —Abre los ojos. —Obedecí y me tranquilizo más ver sus ojos verdes, su lindo rostro ahí frente a mí. — ¿Lista?—Asentí y él se posiciono en medio de mis piernas y entro en mí. El dolor fue grande pero no insoportable, me agarre del cobertor y cerré mis ojos con fuerza. —No ábrelos, mírame, mírame solo a mí. —Lo hice y poco a poco el dolor se fue, tenía un hormigueo recorriendo mis piernas hasta que llegue a un placer embriagante.

Idiota. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora