CAPITULO 8

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SABADO (LA FIESTA)

La gran noche comenzaba. Habia concluido esa terrible persecucion en el centro comercial al lograr deshacernos de esos hombres, y de seguro jamas volveriamos a ir a ese lugar. Me encontraba en el segundo piso de la mansion de Elizabeth, buscando algunas fotos de recuerdo que me pidio su madre. Era muy bonito que ella hiciera esta clase de cosas como albumes fotograficos, pero su hija no es la clase de chica que le guste ver eso y menos con su madre. A veces me planteaba como es que pude hacerme amiga de alguien tan contraria a mi, pero solo crei que era parte de mi destino, no es que me queje, sino que me parece interesante y por algo ademas somos mejores amigas.
Al abrir un cajon del tocador de Elizabeth, el cual estaba desordenado y un poco empolvado, encontré varias cosas extrañas que parecian ser objetos de tortura pequeños con todas esas puntas afiladas y metalicas. Lo cerre y abri el otro. En ese parecia haber un contenido mas normal, un montón de cosmeticos y fotos muy pequeñas que casi parecian postales para cartas. En una de esas fotitos saliamos las dos abrazadas, en otra salia ella con su novio y en otra salia...

-¿Qué haces aqui? -dijo Elizabeth, volteé a verla y estaba entrando a la habitacion, recargandose con un hombro sobre la puerta. Me veia como si yo hubiese abierto el cajon prohibido, pero luego de unos minutos esa expresión malhumorada se transformó en una sonrisa. Otra de sus demostraciones de su extraño sentido del humor.

-Deberias estar ahi abajo conmigo, chica. Ven, se empieza a poner bueno -ella se acerco a mi y me jaló por la mano para llevarme al primer piso. Sentí un poco de remordimiento por que ya no iba a cumplir con lo que su madre me pidio. Deseé que ella se encontrara con alguien y luego yo me escapara mientras no me ve, pero no paso, ella saludaba a todos con una sola mano sin soltarme ni lo mas minimo. Nos abrimos paso entre la multitud que se encontraba bailando y saltando con la música bastante escandalosa, algunos estaban bebiendo y otros simplemente platicando, mas adelante vi a gente besandose salvajemente como si nada. La gente parecia ser mas que hace unos minutos hasta tal punto de que no podiamos avanzar sin que nos aplastaran. Sentí como nuestras manos se separaban poco a poco y luego nos soltamos por completo. La gente nos fue separando mas y mas, luego escuché con bastante dificultad que me ella me llamaba, pero el ruido no dejaba que se escuchara mi vocecita, asi que no le conteste. Me desesperé un poco de estar ahi por lo que me abri paso hasta uno de los rincones de la casa. Sali a toda prisa de la multitud y choqué contra un hombre que estaba parado en esa esquina. Al principio me disculpé y me paré un poco mas lejos de el, pero luego me vio raramente de pies a cabeza, lo cual me puso un poco nerviosa. Un segundo despues el me tomó por sorpresa por la cintura y la acercó a la suya, casi doy un brinco del miedo cuando lo hace, me intenté separar de el pero era muy fuerte.

-¡Dejame en paz! -dije

Empezó a restregar mi cadera contra la suya, solté un grito e intenté aun mas separarme.

-¡A donde crees que vas!

-¡Suel...! -estaba a punto de terminar de decir algo, pero se me ocurrió algo mas ingenioso que hacer para librarme de el.

Empezé a tocar sus brazos y a manosear un poco su abdomen, lo cual lo hizo que se agitara un poco mas, luego volteé la cabeza y dije:

-Esta bien, quiero hacerlo.

-Sabia que querias hacerlo...

Ahora volteé todo mi cuerpo hasta quedar frente a frente con el, colocando mis brazos encima de sus hombros, rodeando su cuello.

-Y, entonces, ¿Qué quieres hacer exactamente? -dijo muy cerca de mi oido.

-... (Sonreí malignamente) ¡Esto! -exclamé al mismo tiempo que le daba un rodillazo entre las piernas.

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