CAPITULO 1

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JUEVES

En el fondo de mi alma, sentí dos cosas muy importantes para vivir, miedo y dolor.

-¡Ah! -grité mientras mi desayuno se encendía en llamas.

-¿Que sucede?... ¡Hija! -dijo mi madre a lejos.

-¡Auxilio! -exclamé soltando el sartén y la cuchara que tenia en las manos y dándoselas a ella.

Ella arrojó ambas cosas en el lavabo y luego, abrió con cuidado de no quemarse ambas llaves del grifo. El agua cayó sobre el sartén y soltó una gran nube de humo.

-Mamá, lo siento pero, tenia hambre y ... -dije decepcionada.

-¿Por qué no me lo dijiste?

-¡Por que no quería que pensaras que soy una inútil!, ¡Queria hacer algo yo misma! -contesté en tono ascendente.

-Oh Lindsey, hija, tranquila -dijo mi madre en tono consolante mientras me abrazaba.

-Perdón -dije en su hombro.

-Está bien, no tienes que preocuparte, te haré tu desayuno.

-Gracias.

En cuanto me tranquilicé, decidí ir a mi habitación y acostarme en mi cómoda cama en lo que ella cocinaba. Una vez acostada ahí, reuní todas mis fuerzas para levantarme y traer mis audífonos conectados a mi teléfono. Volví a acostarme y esta vez, me puse a escuchar música a todo volumen.

Comenzaba a relajarme escuchando algo de Taylor Swift, hasta que mi madre me llamó a gritos; me pareció raro poder escucharla, quizá tuvo que romper las barreras del sonido. Me levanté de la cama con rapidez y dejé mi teléfono sobre ella, los audífonos me los metí en el bolsillo del pantalón.

Salí de la habitación y me dirigí al comedor, lo cual no era fácil, por que para ello debo abrir la puerta de mi habitación, caminar por un largo pasillo, abrir otra puerta, bajar las escaleras, abrir otra puerta, atravesar la sala, abrir otra puerta y, ¡Ya estoy en el comedor!, aunque mi casa no es muy grande.

-Ya está listo el desayuno -dijo mi madre.

Ella había dejado sobre el comedor 2 platos con el desayuno y 2 vasos con la bebida. Me pregunté si mi padre iba a desayunar, pero por lo visto no. Tomé asiento al mismo tiempo que ella y comenzamos a desayunar.

-Hija, ¿Como te sientes? -Dijo.

-Bien.

-Me dijiste que ibas a salir este fin de semana, ¿No?

-Si, de hecho iría a la fiesta de cumpleaños de Elizabeth.

Elizabeth es mi mejor amiga desde la primaria. Desde pequeñas solíamos jugar alternadamente en mi casa y luego en la de ella, a escondidas. Nuestras madres se hicieron amigas, así que eso nos ayudó en muchas cuestiones, ya no habria mas secretos. Solemos compartirnos todo, pero lo único que ella no me ha compartido es su cabello, nunca me deja tocarlo, aun no se porque pero es algo que no me interesa mucho.

Su fiesta de cumpleaños sería el sábado por la noche, pero antes de que empieze iriamos de compras para estrenar ropa, ya que ella me dijo que esta sera la mejor de todo el año, no como las de graduacion o las de cumpleaños de otros amigos. Ese dia tendríamos que estar juntas en todo momento, considero.

-Pero iremos de compras ese dia por la tarde -quize aclarar a mi madre.

-¿Que irán a comprar? -dijo.

-Ropa, zapatos, un buen labial, no lo sé exactamente, queremos estrenar, es solo eso, un capricho.

Mi madre hizo un gesto pequeño de disgusto pero luego se hizo una sonrisita.

-¿Has terminado? -contesta.

-Si, muchas gracias.

Mi madre recogió todo y lo llevó al lavabo. Mas tarde subí a mi habitación y me puse a hacer la tarea que tenía para mañana.
Elizabeth me había estado interrumpiendo mucho enviándome mensajes por el celular, por lo que terminé abandonando la tarea. De alguna manera despues de unos minutos terminamos hablando de su ropa interior.

-¿No seria genial que terminando mi fiesta, mi novio y yo tengamos... ya sabes, sexo? -dijo Elizabeth.

-Si, tal vez. -dije.

-¿Y que ropa interior debería llevar?, algo que se pueda quitar fácil, ¿No?

-Pero que también que se vea sexy.

-¿Que te pasa?, estas un poco cortante.

-Nada. Estoy bien, es solo que no tengo ganas de hablar.

-Ok.

No me importaba realmente que ropa interior llevara ese dia, lo que si me importaba aunque solo un poco es que su novio supiera usar el condon.

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