Reencuentro.

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No sabía qué hacer. Cómo reaccionar, no podía quitarme la noche de ayer de la cabeza. Aunque me pasé unas 2 horas en la bañera y mi madre había entrado a regañarme. Tampoco me sorprendió que no se preocupase por mi tardanza en el baño. Nunca lo hacía, lo único que le preocupaba es no llamar la atención de forma inadecuada entre nuestros vecinos, cosa que se le complicaba al no tener una hija como las gemelas Carton.

Me levanté, tenía la almohada empapada de lágrimas. Intenté convencer a mi madre de que no podía ir a clase, pero me dijo que ya que había cedido a que estudiase lo que yo quería, tenía que ir a clase. Ella quería que me hiciese modelo, periodista, actriz o azafata; pero yo sabía que no valía para eso.

Me vestí y me recogí el pelo en una coleta desaliñada, ignoré mis ojeras y salí de casa para coger el autobús. Para mi sorpresa, una furgoneta demasiado familiar para mí estaba aparcada enfrente de mi casa con una canción de Nirvana que conocía. Me acerqué para preguntar qué hacía allí.

-¿Desde cuándo me acosas? - pregunté con unas ganas que no supe de dónde salían.

-No te acoso, chica de la nevera, solo me preocupo por ti. No tengo la culpa de que seas una tardona.- Sus ojos azules me calaban el alma.

-¿Cuándo dejarás de llamarme "chica de la nevera"? Me llamo Dayanne eh.

-Cuando te montes en mi coche y me dejes hablar contigo, Day.

Entré en su coche a regañadientes, no sé por qué, pero quería escuchar lo que tenía que decirme.

-Me enteré de lo que te hizo Ginger, sabía que estaba muy rara y le presioné hasta que me lo soltó. Siento mucho lo que hizo, en realidad no es tan mala chica.

-¿Que no es tan "mala chica"? No qué concepto tienes del mal, pero pegar a inocentes en mi mundo no está bien.- inquirí enfadada.

-Lleva obsesionada conmigo mucho tiempo, pero no te preocupes, no le perdono que te haya hecho daño a ti. -dijo con los ojos nublados de culpa. Algo que me extrañaba.

-Yo no te perdono a ti que hayas aparecido en mi vida y lo hayas puesto todo patas arriba. - Estaba tan enfadada. Intenté salir del coche, pero su mano cogió mi brazo y como si de una descarga se tratase, me paralizó.

-¿Qué ha pasado? Ya que vienes de una familia adinerada y algo intolerante, por lo que haberte juntado conmigo tiene que haber afectado a tu relación con ellos.

-No tengo por qué contarte a ti nada. Me voy. -salí del coche. Pero antes escuché un "me gustaría verte mañana por la noche, pasaré a buscarte sin que se den cuenta".

Y me fui andando a clase, total ya no llegaba a primera hora. Lo llevaba claro si pensaba que iría con ella a cualquier sitio.

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⏰ Última actualización: Nov 11, 2015 ⏰

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